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Romano Kerr: ERKS: OVNIS EN AMERICA ERKS: OVNIS EN AMERICA - Romano Kerr
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ERKS: OVNIS EN AMERICA



ERKS: 
MUNDO INTERNO




TRIGUEIRINHO


1989

INDICE

Primera Parte: LA TIERRA

Dioses y víboras
Comienza el fin

Segunda Parte: LA TIERRA Y EL CIELO 

El encuentro con Zaruma
Seres que están con nosotros
Otros seres de servicio en la tierra
Una nueva concepción sobre el hombre
Plasticidad mental
El poder ono-zone
Contactos y despertar
Autoconvocados
El cambio genético
El nuevo movimiento planetario
Práctica general
El despertar del consciente derecho
El principio de la luminosidad en las naves espaciales
Las tareas del Hombre Nuevo
Descripción de las láminas de Tapa,  contratapa y solapas




CENTROS PLANETARIOS DE O.V.N.I.S.


Lis-Fátima

En Lis-Fátima se encuentra la esencia de la vida divina destinada a la humanidad de superficie. Es el núcleo que guarda la pureza original del hombre.
Sugerencia de conferencia para estudio: Portal para um reino (Portal para un reino)

Mirna Jad

Portal de la vida monádica, Mirna Jad sintetiza los pasos dados por los hombres que se aproximan a la consciencia monádica, al mismo tiempo que impulsa a los demás a ir más allá del estadio que alcanzaron.
Sugerencia de conferencia para estudio: O encontro do Templo (El Encuentro del Templo)

Aurora

Centro encargado de hacer efectivo el proceso de cura planetaria, utiliza los medios más directos y adecuados para introducir en la vida de la Tierra lo divino, lo perfecto, lo trascendente.
Sugerencia de conferencia para estudio: Aurora, o centro planetário (Aurora, el centro planetario)

Erks

Es el centro iniciático para la humanidad terrena. Revela la vida espiritual a los que pueden conocerla y los coloca frente a los umbrales de la existencia divina.

Iberah

El trabajo de Iberah está destinado principalmente a la vida de la materia en sí, a la vida de la sustancia que constituye todas las formas manifestadas en el plano físico cósmico. Los procesos de transmutación y de transubstanciación constituyen instrumentos de ese enigmático centro.
Sugerencia de conferencia para estudio: Segredos desvelados — 3 (Secretos Develados — 3)

Anu Tea

El papel de ese centro en la vida planetaria está intrínsecamente ligado a la formación y desenvolvimiento de la consciencia individual, por medio del estímulo a la formación y perfeccionamiento del cuerpo del alma.
Sugerencia de conferencia para estudio: Segredos desvelados — 2 (Secretos Develados — 2)

Miz Tli Tlan

Simbólicamente, Miz Tli Tlan tiene la función de un corazón planetario, por ser un núcleo que transmite la savia vivificadora a todo el cuerpo de la Tierra. La vida divina es la pura manifestación del centro Miz Tli Tlan.

Textos extraídos de: 
Trigueirinho, Léxico Esotérico de la obra de Trigueirinho – Una obra destinada a los nuevos tiempos
Buenos Aires, Editorial Kier, 1994.

Cuadro Resumen
En el cuadro, la columna referente a la localización indica la posición geográfica que representa el núcleo de irradiación de la energía de los Centros Planetarios. La última columna expresa la cualidad de la energía irradiada por cada Centro.

Los Centros Planetarios
CentroLocalizaciónIrradiación
Lis-FátimaPenínsula IbéricaPureza original
Mirna JadMinas Gerais, BrasilConsciencia monádica
AuroraSalto, UruguayCura planetaria
ErksCórdoba, ArgentinaConocimiento iniciático
IberahViedma, ArgentinaTransmutación de la materia
Anu TeaOcéano PacíficoConsagración del conocimiento
Miz Tli TlanSelva del Manú, PerúRegencia planetaria


“Hay más cosas en el cielo y en la tierra de lo que tu filosofía supone.”
SHAKESPEARE




INDICE

Primera Parte: LA TIERRA

Dioses y víboras
Comienza el fin

Segunda Parte: LA TIERRA Y EL CIELO 

El encuentro con Zaruma
Seres que están con nosotros
Otros seres de servicio en la tierra
Una nueva concepción sobre el hombre
Plasticidad mental
El poder ono-zone
Contactos y despertar
Autoconvocados
El cambio genético
El nuevo movimiento planetario
Práctica general
El despertar del consciente derecho
El principio de la luminosidad en las naves espaciales
Las tareas del Hombre Nuevo
Descripción de las láminas de Tapa,  contratapa y solapas


“Hay más cosas en el cielo y en la tierra de lo que tu filosofía supone.”
SHAKESPEARE

PRIMERA PARTE:
LA TIERRA

DIOSES Y VÍBORAS

Los libros antiguos nos hablan de una batalla que hubo en los cielos. En aquel momento memorable, las fuerzas que no estaban sintonizadas con el Propósito del Cosmos fueron barridas de éste y arrojadas a la tierra para ser disueltas. Según esta tradición, a la tierra correspon­dería transformarlas y reenderezarlas, tomándolas como parte de su materia. Contrarias a la evolución, ellas se infiltraron, así, en la raíz de todo" lo que aquí surgió, y se convirtieron en elemento fundamental en el proceso de purificación del Sistema Solar. Los hombres terrestres, habitantes del planeta, por tener origen cósmico, se en­cuentran desde entonces ante un gran desafío. Las propie­dades privadas que ellos mantienen, la forma como usan el sexo y el dinero, el continuo ejercicio que hacen del deseo, y la ilusión que tienen al creer que el plano físico es la principal realidad... todo esto sería, según la antigua tradición, consecuencia del trabajo de tales fuerzas invo­lutivas.
Pasaron millones de años desde que la batalla ocu­rrió, y hoy la tierra se encuentra en la situación que vemos. Se sabe que ella puede inclusive llegar a perder el propio equilibrio en el espacio, considerando las activi­dades destructivas que se desarrollan en su superficie física, y las creaciones mentales negativas que son impues­tas a sus planos sutiles por el hombre. Tales formas de pensamiento ejercen, en esos planos, una acción terrible.

Aunque tenga, en esencia, la energía divina, y aun­que en el nivel cósmico de su consciencia él sea de una grandeza interior racionalmente inconcebible, el ser humano, en sus niveles terrestres, está compuesto inclusive por esas fuerzas que fueran repudiadas por el cosmos en el principio de la manifestación. Por ese motivo el Cristo, al pasar por la tierra hace dos mil años, llamó al hombre raza de víboras.

Existe, pues, según la sabiduría antigua, una razón para que la dualidad se exprese tan fuertemente en la hu­manidad: por un lado, ella es divina, pero por el otro es fuerza contraria a la evolución general. Dentro de esa dualidad, la misma raza de víboras fue llamada, en otro momento, dioses. "Sois dioses", dijo El a la multitud que lo estaba escuchando.

COMIENZA EL FIN

Se sabe que, en 1954, el entonces presidente de los Estados Unidos, Dwight D. Eisenhower, se encontró con seres extraterrestres en la Base Edwards, de la Fuerza Aérea, en California. Algunos de sus auxiliares también estuvieron en ese encuentro, y Lord Clancarty, que en esa época encabezaba la Cámara de los Lores, se refiere al hecho llegando a recoger una serie de datos suminis­trados por un piloto que, según él, habría estado presen­te en la reunión.

Según lo narrado, cinco naves espaciales extrate­rrestres habrían aterrizado en la pista de la base y sus ocupantes se habrían comunicado abiertamente con Eisenhower. Al presidente le habrían demostrado la capacidad que tenían de materializarse y desmaterializarse y le habrían presentado una avanzada tecnología que podría ser empleada en la tierra con fines pacíficos, y que era de acción no contaminante. Ante esa demostra­ción de los extraterrestres, el presidente les habría de­clarado que la humanidad de la tierra no estaba preparada para saber de la presencia, aquí, de los seres del espacio; y que las poblaciones quedarían inseguras y entrarían en pánico, si esa realidad les fuese confirmada oficialmente.

*
*     *

Los hombres vienen manejando la energía nuclear y en gran parte lo hacen para adquirir prestigio. Trabajar con energía nuclear es también, para los gobiernos políticos, una forma de demostrar poder sobre países menos desarrollados, manteniéndolos así sometidos.

Fred Alan Wolf, especialista en física aplicada y teó­rica, profesor de física en la Universidad Estatal de San Diego, declara en su libro Espacio, Tiempo y Más allá1 que "aunque los físicos sepan mucho sobre energía, no saben lo que ella es realmente". Wolf puede decir eso por el profundo conocimiento que tiene sobre la situación actual de las investigaciones efectuadas en ese campo. Ocupa posiciones de consultoría junto a gobiernos e industrias, presta servicios en el campo de la informática, es autor de libros científicos, y profesor visitante en el Instituto Hahn-Meitner, de Berlín, en la Universidad He­braica de Jerusalén y en la Facultad Birbeck de la Universidad de Londres.

Por no saberse qué es realmente la energía, como dice Wolf, los suecos percibieron el peligro que la manipulación de aquélla representa. Entonces decidieron, por un referendum público, que los doce reactores nucleares de su país cesasen de funcionar hasta el año 2000. Pero, ¿llegaremos a esa fecha, sin que nada ocurra?

En el ciclo actual de la humanidad terrestre, la ener­gía nuclear representa un peligro mortal, aunque se la emplee con "fines pacíficos", que en verdad son tan sólo un pretexto para posibilitar la fabricación del mayor arsenal mortífero que la tierra jamás conoció. ¿Será el hombre el único responsable de ese estado caótico, o estará él, bajo el control de fuerzas destructivas, siendo mero instrumento de éstas? Esa es una pregunta que habría que dirigir a nuestros propios niveles intuitivos.

A pesar de que innegablemente ya conocen algunos de los aspectos contaminantes de la energía nuclear, aún así los hombres siguen trabajando con ella. Pero hay aspectos que ellos ignoran porque todavía no están des­piertos hacia la realidad de dimensiones más sutiles que la mental. Aunque existan otras formas de utilizar la energía del universo, el hombre mismo las rechazó cuan­do prefirió el desarrollo puramente económico. Si con­tinúa con la actual manipulación de fuerzas que se ocul­tan en la materia densa, desconociéndolas, podrán anti­ciparse cataclismos naturales. Como dijimos, la tierra no es un cuerpo estable en el espacio, pudiendo, llegar a perder su equilibrio. Se sabe que de tiempo en tiempo hay variaciones en el patrón de su rotación y cambios en la inclinación de su eje, y cuando surgen influencias externas especiales, esa modificación hasta puede ocurrir de una forma más drástica.

John White2 cita algunos factores que pueden contribuir para que el eje de la tierra cambie su inclinación. Entre los naturales e inherentes a la propia evolución, él enfoca: la alineación de la tierra con planetas o estre­llas que ejerzan sobre ella gran atracción; el paso de otros cuerpos celestes junto a ella, que produzca ese mismo efecto; impactos físicos con otros cuerpos; cambio en la radiación que ella recibe del sol; derretimiento del hielo de sus polos; cambios en su superficie física, con despla­zamientos considerables de tierra; desaparición de núcleos magnéticos y surgimiento de otros, en nuevos lugares; y terremotos o erupciones volcánicas muy violentas.

Entre los factores ocasionados por el hombre, White enumera: contaminación atmosférica; extracciones, per­foraciones y represamientos; pruebas nucleares; guerras nucleares; formas de pensamiento e intervención de for­mas de vida más elevadas. A propósito de la acción de las formas de pensamiento, dice H. P. Blavatsky: "Los pensamientos y los motivos son materias primas, y a veces, de manera increíble, una fuerza material."

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*     *

Grandes cataclismos que ocurridos en tiempos re­motos dejaron sus señales pueden, hasta cierto punto, ser considerados "naturales", aunque, como en el caso de la Atlántida y de Lemuria, el hombre haya contribui­do para que la violencia de los acontecimientos fuera mayor. Siempre hubo dos corrientes opuestas en rela­ción con un eventual próximo cataclismo. Una tiende a confirmarlo, alertando a todos para que se preparen; la otra declara que las profecías sirven para cambiar nues­tras actitudes inarmoniosas, las cuales, una vez elimina­das o transformadas, alejarían la necesidad de una heca­tombe.

Sería fácil optar por una o por otra de esas corrien­tes, cuando ellas inevitablemente surgen. Empero, nos pa­rece que una actitud de observación sería sana para que intuyamos cuáles serán los rumbos finales de los aconte­cimientos. La diferencia entre pronósticos tiene su origen en niveles mucho más profundos de lo que podamos ima­ginar. Es que algunos puntos de vista enfocan dimensio­nes de la realidad en las que ciertos hechos están aconte­ciendo visiblemente, mientras que otros puntos de vista se detienen en otros niveles de la realidad, más sutiles, en los cuales también están ocurriendo hechos opuestos a aquellos primeros.

Además de ello, lo que es real y verdadero para cier­tos grados de consciencia puede no serlo para otros, y lo que interesa a un ambiente cultural puede no representar nada para otro. El primer punto de vista puede tener la función de promover un cambio drástico en la mentalidad del hombre, usando para ello energías destructoras; mien­tras que el segundo puede tener lá tarea de estimular la construcción del mundo nuevo. Es útil que ambos con­vivan, a veces en la misma época, no sólo para el equili­brio psicológico de los hombres sino también para que haya acciones simultáneas en diferentes sentidos. Apa­rentemente, tal convivencia puede constituir una dis­persión. Sin embargo, en un mundo variado como el nuestro, un equilibrio mayor puede obtenerse al com­plementar una tendencia con el punto de vista de la otra. Así, el pensamiento y la acción de la humanidad en su conjunto podrá quedar en el "camino del medio", lo cual estaría  en concordancia con las más antiguas instruc­ciones que ella recibió del cosmos, y que fueron muy difundidas en el pasado, inclusive por la filosofía bu­dista.

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*     *

Como vimos, ha acontecido que la humanidad es uno de los factores que provocan cataclismos. Muchas ve­ces éstos pueden ser una forma con la que la naturaleza terrestre responde a las agresiones que les hacemos. Por otro lado, es imprevisible lo que podría ocurrir si un ca­taclismo derivado de la inclinación del eje terrestre (que está desplazándose gradualmente) se sumase a una guerra nuclear,. aunque ésta no abarque al mundo entero. Tam­bién es imprevisible cómo las fuerzas magnéticas del in­terior de la tierra podrán reaccionar ante la vibración del desecho atómico enterrado o arrojado en los océa­nos, y los movimientos que el Ser Planetario podrá ac­cionar para desplazar grandes masas en la corteza terres­tre o en áreas más profundas. El hecho de que el desper­dicio atómico se coloque en recipientes herméticamente cerrados no impide que lo etérico y lo astral traspasen los límites de los recipientes y actúen a través de las aguas, de la tierra o del aire. Las emanaciones etéricas y astrales no pueden ser detenidas por la tecnología terres­tre actual.

Ciertos factores, por lo que parece, están sumándo­se para llevarnos a una violenta experiencia. El uranio, por ejemplo, es un mineral extraído del suelo que, luego de molido y refinado, es usado para generar energía por medio de reactores. A partir del momento de la extrac­ción del uranio se libera un gas radiactivo, o radonio, que aproximadamente después de cuatro días se trans­forma en varios otros elementos, hasta llegar a un ele­mento estable, el Plomo Pb 206. Así, si la mezcla gaseosa derivada del uranio fuera aislada, también lo es el plomo, que por ser un metal pesado altamente nocivo para el ser humano, permanece dentro del cuerpo del individuo durante toda su vida. Hoy en día, toneladas de residuos de uranio son amontonadas al aire libre, y el gas radonio, emitido por aquellos, es un agente permanente de conta­minación de la atmósfera. Por ese motivo ya se compro­bó que el 20 por ciento de los mineros que trabajan con uranio muere de cáncer de pulmón.
Tratado químicamente con ácido sulfúrico, el ura­nio se transforma en combustible para reactores nuclea­res. Cuando ese material es transportado desde las minas hacia las usinas libera polvo que, durante el trayecto, contamina el ambiente. Además de ello, los desechos tóxicos de esas usinas normalmente son vaciados en las aguas más próximas, como ocurrió en la Argentina, en el lago San Roque.

Lo más peligroso de los materiales de las usinas nucleares permanece anexado a las barras del uranio quemado durante el proceso, y que son el desecho de los reactores. Esas barras, contaminadas con el Estron­cio 90, el lodo 131 y el Cesio 137, son guardadas en grandes tanques de agua cerca de las centrales nucleares. Obviamente, esa agua con el tiempo se contamina y debe ser renovada; entonces se la vacía sobre la tierra, en la que puede penetrar y alcanzar depósitos de agua subterráneos, llegando así a los ríos.

Dicen los investigadores que cada reactor produce aproximadamente una barra de residuo contaminante por día, midiendo cada barra de 2 a 4 metros de extensión y unos pocos centímetros de diámetro. Sabiéndose que cada barra queda alrededor de 3 años en funciona. miento en el reactor, ¿cuántas de esas barras radiactivas son producidas por las casi 400 usinas nucleares en ope­ración en el planeta?

Cuando esos residuos son llevados lejos, en camiones (porque a cierta altura deben ser retirados de los tanques repletos), van liberando radiactividad por donde pasan y, aunque se los deposite, siguen conteniendo material mortífero. ¿Qué ocurriría si hubiese un movimiento sísmico en los alrededores o en el lugar en el que se ha­llan acumulados? Al tener el uranio una vida activa de millones de años, ¿cuántas generaciones venideras esta­rán bajo esa amenaza?

Sin embargo, una de las fases más contaminantes del proceso de obtención de la energía nucleares la sepa­ración del plutonio de las barras de uranio. La dosis de plutonio aceptable por el organismo humano es menos de un milésimo de gramo. Se calculó que medio kilo de plutonio distribuido por todo el planeta bastaría para matar a todos sus habitantes.

Según ciertos estudios científicos, la vida activa del plutonio, que es cancerígeno, es del orden de los 25.000 años; la mitad de la carga de ese material habrá disminuido en ese lapso; pero la otra mitad seguirá actuando du­rante millares de años. ¿Qué ocurrirá con toda esa masa de plutonio que se está produciendo en el mundo? Hasta ahora existen ocho países que tienen la bomba nuclear, once que pueden construirla en pocas semanas, y aproxi­madamente treinta que se preparan para tenerla... además de aquellos que la ambicionan.
Las partículas radiactivas que eventualmente se libe­ren por filtración en una instalación nuclear, o por la rutinaria extracción del uranio del suelo, pueden afectar al organismo humano de diversas maneras. Una de ellas es la mutación genética, o sea, la alteración de la estruc­tura de los genes que controlan la división de las células. Con esos genes alterados, ellos pueden reproducirse des­controladamente, ocasionando varios tipos de cáncer. Como consecuencia, los fetos humanos pueden quedar deformados, como en el caso de Hiroshima y Nagasaki, en el Japón, país en el que se efectuaron las primeras explosiones atómicas.

La salud pública jamás estuvo en tan gran peligro. Jamás estuvo tan amenazada la vida sobre el planeta. ¿Qué ocurrirá si hubiera una falla en un reactor? Aún hoy, pocos años después del incidente de Cherno­byl, en un perímetro de 2.600 kilómetros alrededor del reactor, el ganado no puede ser alimentado con granos de la región; las verduras, la leche fresca y los otros pro­ductos locales tampoco pueden ser consumidos. En cuan­to a los niños de allá, no deben permanecer mucho tiem­po al aire libre, por consejo médico.

Además de quienes murieron inmediatamente des­pués de la filtración citada, otras 700 personas quedaron enfermas debido a la radiación. Centenares de sobrevivientes siguen sufriendo hasta hoy y muchos otros, con­taminados, están condenados a morir lentamente.

Llegó a nuestro conocimiento que una de las grandes potencias nucleares del mundo tiene cerca del 25 por ciento de sus reactores desactivados por el hecho de que éstos no presentan condiciones de seguridad aceptables. ¿Estaría ese material comprometido para ser ven­dido a los países menos desarrollados, ansiosos por tener usinas nucleares?

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*     *

El hombre piensa, en su imaginación humana, que toda la materia que compone la tierra existe tan sólo para que él usufructúe sus beneficios. Lo que ocurre es que eso está ahí en función de un equilibrio general, y del propio desarrollo del planeta en su conjunto, y no para uso indiscriminado de quienquiera que sea.

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*     *

Otros datos, conocidos oficialmente, pueden ilustrar mejor la situación en que hoy nos encontramos. Dos ter­cios de los adolescentes de Suecia, y cuatro quintos de los de la Unión Soviética expresaron que "el destino de la humanidad en los próximos años sería la extermina­ción nuclear". Según la misma investigación, del 30 al 50 por ciento de los adolescentes de los países altamen­te industrializados creen que asistirán a una guerra nu­clear.
En los Estados Unidos, el 49 por ciento de los jóve­nes entre los 13 y los 18 años declararon que están pro­yectando el propio futuro basados en la posibilidad de que se produzca esa guerra. Algunos manifestaron que temen sobrevivir, porque el mundo quedará devastado y ellos no quieren presenciar eso. He aquí lo que dice un niño de 8 años, durante una investigación: "Cuando yo crezca voy a construir un cohete y después una esta­ción espacial satélite; allí voy a tener árboles, ríos y un mundo diferente".

Como se ve, en las condiciones actuales, la tierra física dejó de ser un campo propicio para la encarna­ción de almas que deben venir aquí para aprender y rea­lizar experiencias positivas. El hombre ya liberó energía nuclear en exceso desde que hizo explotar su primer dispositivo atómico. Al lanzar cohetes y satélites al espa­cio, accionados por métodos considerados primitivos en comparación con los usados por los mundos más ade­lantados (que no comprometen la integridad del espa­cio), el hombre está destruyendo un delicado equili­brio, e interfiriendo en reinos de la materia tanto físi­cos como etéricos, que aún desconoce. Con sus expe­riencias espaciales se están quebrando las frecuencias vibratorias que pueden tornarse peligrosas cuando estén más desequilibradas.

Actualmente, la interferencia del hombre en la armonía universal es mayor de lo que las leyes cósmicas pueden aceptar; empieza a ser una amenaza aún más fuerte en la medida en que crece su capacidad de conta­minar, desarrollando la posibilidad de alcanzar también el espacio extraterrestre. El proceso de purificación de la tierra se tornó, por ello, asunto de la galaxia entera.

SEGUNDA PARTE:
LA TIERRA Y EL CIELO

EL ENCUENTRO CON ZARUMA

Una colaboradora se acercó a mí tras la reunión gru­pa¡ de meditación, y me dijo en voz baja y pausada: "Un señor quiere venir a hablar con usted. ¿Para cuándo podremos citarlo?" Le respondí que iría a consultar mi agenda, pero no lo hice de inmediato. Al día siguiente, ella volvió a decirme, con el mismo tono: "El quiere venir. ¿Verificó usted en la agenda cuándo podrá ser?" Entonces fui a consultar las anotaciones. El único mo­mento que había disponible era a las trece horas de un miércoles, algunos días después, puesto que todos los de­más horarios ya estaban reservados para otros trabajos.

Después supe que el miércoles a las trece horas era para aquel señor el momento ideal y, tal vez, uno de los únicos posibles. Llegó momentos antes de la hora establecida, y luego que entramos en la sala de trabajo nos miramos en los ojos. Percibí que nos conocíamos desde siempre. Tanto es así que ninguno de los dos preguntó nada sobre el otro. Sarumah estaba al lado del escritorio y muy cómodo. Traía consigo algunos papeles y un gran sobre, que colocó ante mí. Era como si aquel encuentro se hubiera estado preparando hacía miles de años. Im­presiones como esa son posibles y, debido a una certi­dumbre intuitiva se tornan confiables, seguras, y tan claras que no dejan margen a las dudas. Por ello, al estar ante un ser que conocemos desde siempre, podemos identificarlo, sin necesidad de fenómenos comprobato­rios en el nivel de la consciencia común.

La conversación empezó directamente en el punto esencial para el trabajo que se iniciaría. Sabíamos que las cosas no tienen principio ni fin, según llegó a verbalizarse en cierto momento de nuestra conversación; ellas existen desde siempre, no empiezan ni terminan: sen­cillamente son. Aunque conociendo ese estado de cons­ciencia que está fuera del tiempo normal humano, expe­rimentábamos, allí, esta interesante forma de ilusión: nos parecía que se evidenciaba un nuevo ciclo. Pres­tándonos alegremente a ese juego de las formas y del tiempo, nos dimos por felices; una ola de energía de Amor se apoderó entonces de nosotros de inmediato, y así conversamos con claridad sobre todo lo que nos parecía necesario.

Yo sabía de la existencia de individuos parecidos a aquel que estaba ante mí, pero no tengo consciencia de haber estado, hasta entonces, físicamente, con uno de ellos. Lo que Sarumah me transmitía, como impresión, era su perceptible seguridad interna respecto a todo. Nuestro "ser", en sus aspectos interno y externo, esta­ba allí, presente y participante.

Tras ese encuentro, tuvimos otros dos más, aún en aquel mismo mesa Concertamos la entrevista siguiente para seis meses después y volví al Brasil donde otros sectores del trabajo me aguardaban con una serie de tareas. Este libro comenzó a ser escrito dos meses des­pués de esos encuentros iniciales, y fue terminado en 48 días, teniéndose en cuenta la necesidad de que se divulgara su contenido.
Sarumah me trajo fotos, anotaciones y un pequeño manual ilustrado, conteniendo ejercicios básicos. Ese material me fue siendo puesto ante los ojos, que al verlo ni por un momento se admiraron pues hacía mucho que lo conocían interiormente. Empero, estaba claro que era la primera vez, en esta encarnación, que ese rubro del trabajo evolutivo, representado por Sarumah, era traído de aquella forma a mi yo consciente. Parecía necesario comprobar y vivir esa experiencia también en los planos físico, emocional y mental.

*
*     *

Veintitrés años antes de esos hechos, yo me encon­traba en una terraza, en la ciudad de Roma, con una ami­ga que me orientaba en los contactos con la vida subjetiva. Aquella noche, tras cenar, estábamos en el sexto piso del aireado predio en el que ella residía, ante el pinar de Villa Borghese, uno de los pocos sectores verdes que quedaban en aquella ciudad que ya sufría tremendamen­te por la contaminación ambiental. Un poco por encima del conglomerado de árboles estaba el cielo de Roma, relativamente limpio y con algunas estrellas y planetas visibles.

Yo sabía que aquella amiga estaba estudiando he­chos que ocurrían en el cielo y que, para ello, había adquirido un telescopio. Con éste veía, físicamente, in numerables "objetos", algunos de los cuales conocía a través de sus meditaciones. En el mundo interior en el que ella tomaba contacto con ellos, no tenían sin em­bargo el mismo aspecto, o mejor dicho, no estaban re­vestidos con ese tipo de sustancia física que conocemos. Algunos eran pura energía, y otros se presentaban en diferentes niveles de éter. "Tanto es así", me dijo, "que no seguí las investigaciones en el plano físico. Mi campo de trabajo con esos hechos va del nivel etérico a los nive­les más internos". De inmediato, agregó: "El telescopio .está al¡ í, detrás de ti; puedes usarlo, si lo deseas".
No lo usé.

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*     *

Pasaron trece años. Nos reencontramos en Suiza, y allí, en la orilla de un gran lago de Ginebra, alojados en una casa suficientemente aislada del resto de la pequeña y pacífica ciudad, estudiábamos, como lo veníamos ha­ciendo siempre en los últimos años. Los actuales edificios de departamentos aún no habían sido construidos alrede­dor de la casa, y por tanto se disfrutaba de silencio ex­terno. Teníamos ante la vista a los árboles del jardín que nos rodeaba y el cielo de Suiza, con raras nubes en aquel período del año. Descorríase en el paisaje algunos puntos elevados de los Alpes, brillantes de nieve.

"Allí está", me dijo ella, mostrándome el cielo del crepúsculo. "Allí está. Viene todas las tardes". Miré hacia lo alto. "¿No es un planeta?", pregunté naturalmente. Y ella: "¿Viste a un planeta que se desplace con esta velo­cidad?" Entonces, observé mejor. Volví a mirar todas las tardes. Era verdad. Pero el período de mi estada en aquel país terminó, y antes de que yo partiera de allí no ocurrió nada más.

*
*     *

Dos años después llegó a mis manos un escrito en el cual se leía, entre otras cosas, que nosotros los terráqueos convivimos con seres de otros planetas. "Trabajamos en estrecho contacto con los miembros de las jerarquías de otros planetas, y cada uno de nosotros está bajo la juris­dicción y la dirección amorosa de las fraternidades solar y cósmica", decía.

Esas informaciones, aunque obvias para mí, me pro­ducían en aquel momento una estimulación necesaria y resonaban como una nueva posibilidad muy próxima. Empero, más adelante se leía que la ayuda necesaria al hombre debería venir de las reservas espirituales que él tiene en su propio interior. Según ese pensamiento, nin­guna fuerza del exterior podría asumir la responsabilidad por la sobrevivencia de la humanidad.

En esos pareceres había mucho material para refle­xionar. Aquel escrito, que representaba una corriente de pensamiento manifestada en la década del 70, decía además: "Actualmente, los hermanos del espacio tienen poco que contribuir para la estructura terrestre, pero ellos ob­servan y aprenden". Sin embargo, ¿qué habrá ocurrido a partir de aquella época?

Aquel era un momento en el cual a la humanidad te­rrestre se la estaba estimulando de forma especial, y se la invitaba insistentemente a alejar las posibilidades de una nueva guerra mundial. El mensaje al cual nos referimos, que representa una tendencia que influye hasta hoy, decía también que si ocurriese un desastre nuclear, poca necesidad habría de evacuar la población de esta tierra, porque los hombres estarían cada vez más sintonizados con los niveles sutiles de su consciencia, y, por tanto, no serían alcanzados por los efectos del desastre.

El vocablo "evacuar", allí usado, se refería a la acti­vidad de inmensas naves espaciales que, llegadas de otras dimensiones y de otros mundos, irían a recoger a cierto número de seres humanos a fin de preservarlos para un futuro regreso a la tierra, cuando finalmente hubiese terminado el período más difícil para el planeta. 
Según aquel escrito, esa posibilidad de evacuar parte de la humanidad terrestre había sido rechazada. Expli­caba: "Sus cuerpos físicos se están alterando y está ocu­rriendo una mutación dentro de la raza en su conjunto. Aquellas personas que sobrevivieran presentarán una fuerza estabilizadora, manteniendo una continuidad con el pasado y con todo lo que él contiene de bueno y apro­piado", lo cual, para mí, no deja de ser verdadero, aun­que hoy se puedan agregar otros datos de esas afirma­ciones.

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*     *

Al hombre de entonces ya se lo estaba estimulando para que perfeccionara la alineación de su personalidad con su alma individual, núcleo de su propio ser en la cuarta dimensión, invulnerable a los "juegos de la muer­te" de los niveles físico-etérico, emocional y mental.

Como se sabe, tan sólo estos planos más densos están sujetos a la desintegración cuando se los somete a im­pactos.

Todo el trabajo evolutivo giraba en torno de esa estimulación, con la cual también ya venía colaboran­do la psicología a través de la psicosíntesis y de otros caminos aún más recientes. "Ustedes están construyen­do el arca, que es la consciencia de la sintonía física, etérica, emocional y mental con un núcleo más elevado, que no puede ser destruido. Todos aquellos que así se sintonicen y vivan en esa consciencia estarán totalmente protegidos, no importa lo que ocurra en el mundo exte­rior. Si pudieran caminar sin miedo y con amor, nada podrá alcanzarlos", insistía el folleto que estaba al ser­vicio de la paz y que era "dictado" por seres que habi­taban planos sutiles de la existencia.

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*     *

Trajo resultados beneficiosos ese trabajo de convo­car a los hombres semi-dormidos en lo que se refiere a los asuntos colectivos para que asuman la propia responsabilidad ante la desintegración planetaria y la probable guerra nuclear. Muchos individuos dieron lo mejor de sí, y con el esfuerzo de ellos se logró hasta construir una "red de acción positiva" que cubría a todo el planeta.

Durante por lo menos quince años los servidores del mundo trabajaron activamente en esa línea, procurando liberar a los llamados "hermanos del espacio" hacia actividades de mayor volumen en otros ámbitos del universo en los cuales ellos también actúan. Creían que los terrestres tendrían todos los elementos para actuar correcta­mente y con cierto conocimiento de causa, en el caso de un acontecimiento de ese tipo. Realmente, el ser huma­no es capaz de una fuerza tremenda, cuando se torna consciente del espíritu de Amor que está en sí mismo. El poder ilimitado de esa Energía elimina dificultades y sintoniza al yo consciente con las cualidades intrínse­cas del Hombre. De cierta forma, él se torna inmune a cualquier desastre nuclear, pues tiene su consciencia cen­trada en la vida de sus cuerpos sutiles.

Por tanto, se procuró divulgar ese mensaje. Se trata­ba de una última tentativa de alejar definitivamente las probabilidades de una destrucción mundial.

*
*     *

Sin embargo, a pesar de toda la ayuda recibida de varias direcciones, la humanidad descuidó la tarea inme­diata de abandonar los preparativos para una guerra nu­clear, y además de eso no cultivó suficientemente la pro­pia concentración en los niveles sutiles de la consciencia. Poseído por lo que Saint Germain llama "falaz hechice­ría de la mente carnal", el hombre todavía se enmara­ñaba en su propia tela de conjeturas y preconceptos, mo­vilizando recursos cada vez más diabólicos en beneficio de ese desequilibrio.

Por último, entre los terrestres encarnados, no fue­ron muchos los que pudieron trascender el excesivo com­promiso que tenían con las fuerzas involutivas. El continuo crecimiento cuantitativo de las poblaciones, en de­trimento de su calidad, atestigua eso muy claramente.

Gran número de seres tomó consciencia de la especie de transformación que debería efectuar, pero limitó el pro­pio trabajo al plano de las intenciones. En la práctica, poco o nada cambió, como habría sido necesario para el equilibrio general planetario y la armonización del hom­bre con la naturaleza y con las leyes cósmicas.
"La más traicionera forma de esclavitud es aquella en la que el prisionero no tiene consciencid de sus cade­nas", dice una conocida afirmación a propósito del hom bre común de esta civilización. Realmente, la situación aparente del planeta es precaria, si se la considera desde el punto de vista de una consciencia mayor. Empero, pue­de recuperarse en un futuro próximo, no porque haya habido suficiente transformación de los niveles físico­etérico, emocional y mental de los hombres, sino por el hecho de que, aunque encarnada en medio de este caos externo, la mayoría de las Mónadas humanas está pasan­do por experiencias de electrificación cósmica que aún desconocemos y que no podemos evaluar. Así, están viviendo, hoy en día, un proceso intenso de evolución.

Ciertos niños de ahora nos dan una muestra de lo que podrá ser la humanidad de la era entrante -la cual, además, ya está prácticamente instalada en los niveles suprahumanos de la existencia- al traer consigo el re­sultado de las experiencias que tuvieron antes de en­carnar. Aún existen muchas resistencias a la transfor­mación, presentadas por las fuerzas de la era anterior; pero aunque ellas no hayan sido transmutadas toda­vía, una potente energía de unión comienza a trascen­der cualquier inercia personalista.

Debido inclusive a la diferencia de temperamento, puede ser necesario una variedad de técnicas que pre­paren a las personalidades para la sintonización con el alma y con la cuarta dimensión, induciéndolas inevita­blemente a vivir diferentes procesos. La necesidad de conectarse prioritariamente con la propia alma será pre­sentada para muchos aún durante un largo período, pues representa el ciclo en el cual se halla gran parte de la hu­manidad terrestre. Empero, DESDE YA DEBERAN EJECUTARSE ACCIONES DE EMERGENCIA, y ese es el punto que procuraremos aquí enfocar.

En los libros anteriores (También Vivimos Mien­tras Soñamos, La Energía de los Rayos en Nuestra Vida, De lo Irreal a lo Real, Hora de Crecer Interiormente, La Muerte sin Miedo ni Culpa y Caminos Hacia la Cura Interior) procuré presentar algunas fases de la etapa bá­sica para el desenlace de este ciclo planetario actual. En el presente libro, con la ayuda de las energías y de la inspiración extraterrestre, intentaré dar la preparación consciente para el contacto con las Mónadas, las cuales tienen suficiente poder para evitar que esta etapa de la vida se torne, para el hombre terrestre, motivo de regre­sión.

Quedando consciente de que puede optar por otro camino y no confundiéndose con el actual conflicto de fuerzas, a las cuales él es superior, aún será capaz de prestar grandes servicios, si lo quisiera, creando de con­suno con las energías positivas que están envolviendo cada vez más a la tierra cada momento que pasa.
El actual conflicto es parte de la batalla que desde el principio de la tierra se viene entablando entre las fuer­zas evolutivas y las involutivas, como vemos por las escrituras antiguas. Esa lucha ya fue vencida por las primeras en los niveles superiores de la consciencia (o en los cielos, en el lenguaje de las escrituras). Empero, en los niveles más densos ella continúa, en parte por reflejo retardado y en parte debido a las fuerzas de la inercia en ellos evi­dentes. Como la tierra asumió, durante millones de años, fuerzas involutivas en su órbita, llegó el momento de que vengan a su encuentro las fuerzas evolutivas de la galaxia. En esta situación de emergencia, la más aguda por la que este planeta jamás pasó, seres de varias áreas del universo están asumiendo, junto a los terrestres, una extraordinaria tarea en colaboración.

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Volviendo a la corriente de pensamiento que ya mencionamos, corriente representada por las ideas expresadas en la década del 70, vemos que seres más evolucionados provenientes de las diversas dimensio­nes del espacio cósmico se pondrían en contacto con nosotros en los planos interiores de la vida, a partir de la cuarta dimensión, y no más físicamente. El contacto físico sobrevendría, según esa orientación, de seres extraterrestres del mismo grado de evolución alcanzado por nosotros o tal vez más primitivos, llegando a ser en cier­tos casos incluso hasta peligrosos, como algunas expe­riencias lo han revelado. Por todo eso pedí interior­mente que se me explicara mejor qué tipos de extrate­rrestres pueden llegar hasta nosotros hoy en día en dife­rentes niveles de consciencia y cuáles de ellos lo harían en el nivel físico. Sarumah me dio algunos indicios, y terminé tomando contacto con otras fuentes igualmente próximas, que acudieron en mi auxilio.

Excluyéndose aquí los casos de pura falsificación, de delirio, de alucinación o de comunicaciones hechas a tra­vés del plano astral por entidades que, aunque desencarnadas, siguen siendo visionarias y estando contagiadas por el mundo física; y excluyéndose, de la misma for­ma, los casos muy conocidos de proyecciones del propio médium deseoso de ser útil, se afirma que desde los orí­genes de la vida humana en este planeta ocurrieron con­tactos extraterrestres. La Biblia narra que Ezequiel estuvo ante un objeto venido del cielo, que le pareció hecho de metal brillante; según la descripción, un globo de fuego encerraba a ese objeto en su centro, (Ezequiel, 1-4).

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En la quietud de las madrugadas se creaba subjetiva­mente en m í un estado extremadamente receptivo. Mi mente podía concentrarse cómodamente en el asunto, y me dediqué así, integralmente, a esa investigación.
Empero, en esta época, las transformaciones son rá­pidas, drásticas y continuas. A veces, una instrucción pue­de rápidamente volverse desactualizada y, en el campo esotérico y científico, un descubrimiento puede ser supe­rado en corto plazo. Las indicaciones ofrecidas en este libro, por tanto, probablemente sean completadas y actualizadas en el futuro. Prosigamos así, conscientes de ello, entregados al eterno-ahora.

SERES QUE ESTÁN CON NOSOTROS

Las consciencias de otros esquemas planetarios, de diversas galaxias y universos, forman parte de los varios grupos de vidas que cooperan con la evolución, no sólo de la tierra, sino también de los demás mundos que existen en diferentes dimensiones. En el cosmos, manifestado o no, todo está interconectado, y la sepa­ratividad y la ilusión de la independencia -aún perduran solamente en algunas mentes humanas y pensantes.

En lo que concierne al planeta tierra, se sabe que tres grandes grupos de vidas trabajan en sincronía para su evolución. El primero de ellos está compuesto por seres de la humanidad terrestre que se volvieron más conscientes que sus semejantes. Esos seres forman una Je­rarquía, no de poder, como las jerarquías humanas co­munes, sino de valores, o mejor dicho, de vibración. Por vibración se entiende la propia pulsación de la vida, en frecuencia más lenta o más rápida. Se sabe que cuanto más rápida sea la frecuencia de esa pulsación, más sutil, "interiorizado" y evolucionado es el ser.

La Jerarquía terrestre fue implantada. hace muchos millones de años. Al principio estuvo compuesta por seres de otros esquemas planetarios, pues en la tierra no había todavía quien pudiera participar en ella. Empero, lenta y gradualmente, algunos hombres se fueron liberando de la estructura densa y psíquica terrestre, y entonces pudie­ron asumir sus puestos en la cooperación con el plan evo­lutivo general. Hoy, la Jerarquía terrestre está casi toda compuesta por seres que evolucionaron aquí en este plane­ta a través del ejercicio del desapego, de la ampliación de la consciencia, y del servicio altruista.

El segundo tipo de vidas que se encargan de la evolu­ción terrestre son las Existencias, las Energías y los Seres que vienen de otros esquemas planetarios, de otras galaxias, o de otros universos existentes en diferentes dimen­siones, para servir aquí al plan evolutivo general. Se los menciona en la Biblia y en otros libros. En el mismo epi­sodio de Ezequiel, ya citado, se encuentran algunas refe­rencias a ese grupo: "Y miré", dice Ezequiel, "y he aquí que había cuatro ruedas junto a los Querubines; una rue­da junto a un Querubín, y otra junto a otro Querubín..." Djwhal Khul, el instructor tibetano, se refiere a las Enti­dades Planetarias, en el libro que dictó a Alice A. Bailey, Iniciación Humana y Solar. "Considerando ahora a las personalidades que participan en las ceremonias de ini­ciación, las primeras con las cuales trabajaremos serán las llamadas Entidades Planetarias. Eso se refiere a aque­llos Grandes Seres que, por un período de manifestación planetaria, protegen o permanecen con nuestra humani­dad. Ellos no son muy numerosos, pues la mayoría de los Grandes Seres prosigue de manera firme y creciente en otro y más alto servicio, a medida que Sus lugares pue­dan ser ocupados y Sus funciones puedan ser continua­das por los miembros de nuestra evolución terrestre, tanto dévica como humana".

El tercer grupo de vidas encargado de la evolución terrestre es responsable de la construcción de las formas. Los seres que lo componen son llamados Devas, y lo que actualmente se puede saber sobre ellos está contenido en el Tratado Sobre el Fuego Cósmico, de Alice A. Bai­ley. Fuente de informaciones, ese libro, aunque un tanto abstracto para la mente normal, esclarece algunas supers­ticiones que existen en torno de ese asunto.
Entre los que forman parte del segundo grupo, algu­nos tienen, en el actual ciclo del mundo, una tarea espe­cífica junto a nosotros, hombres encarnados. Están de servicio en la órbita de la tierra, y muchas veces se tornan visibles para nuestros ojos físicos, llamando a la humani­dad a un despertar muy necesario y decisivo AHORA.
Ese es el tema del presente estudio.

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Cambiar la condición del ser haciéndolo salir de su estado puramente sutil para asumir una apariencia sólida y visible a los ojos terrestres normales, no es difícil en ciertos casos. En esquemas planetarios más adelantados, en los que se vive en formas etéricas, astrales, mentales o en condiciones aún más sutiles, tomar y abandonar una forma física densa aquí en la tierra puede considerarse actividad simple. Las formas, en cualquier nivel, no pasan de "pensamientos condensados", y es en este planeta que aún son consideradas, por algunos, como algo más consis­tente. Al ser "formas de pensamiento", no encuentran barreras para proyectarse donde sea necesario y para to­mar la apariencia externa que el ambiente requiera. Utilizando los intervalos interdimensionales, la consciencia puede desplazarse con extraordinaria velocidad, vencien­do en pocos segundos una distancia física que llevaría varios años-luz para recorrerla.

Es claro que para que ocurra eso, el individuo nece­sita estar viviendo suficientemente unificado con la esen­cia del propio ser, y así usar su forma externa como usa una ropa, sin apegos, absteniéndose de agregarle atribu­ciones y valores superfluos.

"La materia es para el espíritu tal como el hielo es para el agua", dice John Andreadis que, según el libro Aliens Among Us 3 es un extraterrestre que vive en un cuerpo humano en la ciudad de Nueva York. De manera que, poseyendo el secreto de ese conocimiento, un ser puede aparecer en la mente de alguien en sueños o du­rante una meditación, puede comunicarse con él a través de la telepatía, o hasta materializarse física, etérica o astralmente. Esas diferentes posibilidades de contacto no incluyen necesariamente baja calidad de manifesta­ción y comunicación, y tampoco significan menor evo­lución del ser que se presenta. Si nos atenemos a rela­tos de personas emotivas, podemos mencionar aquí las apariciones de Yogananda y de otros seres evolucio­nados a sus devotos. La realidad de la presencia de ellos en esas experiencias les fue posteriormente confirmada.

El hecho de que vivamos apegados al plano físico y a la idea de que somos el cuerpo que habitamos torna más difícil para la mente aceptar una convivencia nor­mal con otras dimensiones. La energía emocional, mental y psíquica, las ideas y los condicionamientos humanos, se condensan y crean las formas que conocemos, nuestra forma externa inclusive. Cuanto más arraigados e intensos sean los apegos, más densa es la forma creada, y menos posibilidades tendrá el hombre de vivir conscientemente en los niveles sutiles de su existencia. Esta comprobación es fundamental para los que se preparan para las próxi­mas circunstancias planetarias, en las cuales será impor­tante trascender la vida física y ser apto para entrar en otras dimensiones con facilidad.

La forma física actual que presentamos es el resul­tado de la potente focalización hecha por un núcleo nues­tro más profundo, primero en el plano astral y, después, en el etérico. Su energía unificada, además de ser corresponsable de la materialización de nuestra presencia concreta sobre la tierra, se encarga dé nutrirla durante cierto tiempo. Seth, un habitante de otras dimensiones que se comunicaba con los hombres a través de Jane Roberts 4, dice que la esencia está en constante esta­do de pulsación. A esto puede agregarse que una forma puede desaparecer y reaparecer, si voluntaria y conscien­temente se desarrollara cierta capacidad interna.
Del mismo modo existen seres de alta evolución, ya libres de los ciclos encarnatorios y, por tanto, desprovis­tos del propio átomo permanente físico (partícula esencial que posibilita la formación de un próximo cuerpo físico denso) que, a través de actos de voluntad-poder aún desconocidos para el hombre común, consiguen reu­nir átomos del depósito general del universo y componer un cuerpo para ser utilizado durante determinados perío­dos. Principalmente en la cultura oriental, son conocidos casos de iniciados que tomaron un cuerpo físico así compuesto, y lo hicieron tanto durante períodos menores como durante encarnaciones enteras.

Otros ejemplos pueden extraerse de vidas como la del Conde de Saint Germain, conocido personaje de la historia de Europa del siglo XVIII. Eso ocurrió durante un período que superó el de una vida humana normal. Voltaire escribió a Federico II de Prusia que Saint Ger­main, era "un hombre que nunca muere y que lo sabe todo". 5 Por otro lado, Madame d'Adhémar, en 1789, menciona que Saint Germain mantenía el mismo sem­blante juvenil de 1760. 6

También H. P. Blavatsky, en su libro “Isis Sin Velo”, tomo 11, dice: "Como en el caso de la reencarnación de los lamas dei Tibet, un Adepto del orden más elevado puede -vivir indefinidamente. No obstante, su estuche mortal usa ciertos secretos alquímicos para prolongar el vigor juvenil mucho más allá de los límites usuales; con todo, el cuerpo raras veces puede mantenerse por más de doscientos o cuatrocientos años. Entonces se desecha la vestimenta vieja, y el Ego espiritual, obligado a dejarla, escoge para su habitación un cuerpo nuevo, lozano y lle­no de saludable principio vital".
En realidad, las posibilidades que una consciencia tiene de materializarse son innumerables, y dependen no sólo de su grado de desarrollo sino principalmente de la real necesidad, para el plan evolutivo, de que tal acontecimiento se produzca.

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Los seres extraterrestres tienen diferentes razones para aproximarse a la órbita física, psíquica y espiritual de la tierra. Nos inspiran interiormente, ayudándonos en nuestros caminos evolutivos. En el curso del ciclo en el que el hombre pasa por la iniciación, ellos están presen­tes, como lo expresa el ya citado Djwhal Khul, volvién­dose no sólo perceptibles sino también visibles a los ojos internos del iniciando. Enseñanzas más amplias a ese res­pecto fueron transmitidas telepáticamente a Alice A. Bailey por el propio Djwhal Khul, a través de una exten­sa obra escrita durante cerca de veinticinco años de tra­bajo. Durante ese tiempo el autor se encontraba encar­nado en el Tibet, mientras que la receptora, Alice A. Bailey, vivía físicamente en Inglaterra. Libros que con­tienen elementos básicos sobre el asunto que menciona­mos, y otros que presentan meros indicios respecto a aquél, nos fueron transmitidos mediante el proceso tele­pático que había entre los dos, y que no sufría interfe­rencias del plano astral colectivo terrestre y de sus habi­tantes. Entre esos libros que son fuentes seguras de ense­ñanza se encuentran: Telepatía y el Vehículo Etérico, Tratado Sobre los Siete Rayos, y el ya citado Tratado so­bre el Fuego Cósmico. 7

Otros extraterrestres estimulan personalidades-claves de este planeta, como determinados músicos y descubri­dores. Observando el tenor de la vida individual de ciertos hombres considerados "genios" de esta humanidad terrestre, se advierte que su comportamiento externo no siempre coincide con la calidad superior de los momen­tos más elevados de sus obras. Eso es patente en muchas piezas musicales (principalmente de Occidente), que están más allá del "valor" espiritual y humano de los mismos compositores.
Los científicos también pueden ser inspirados por extraterrestres, principalmente en el campo del control de la contaminación, mientras otras fuerzas positivas, juntamente con los grupos dévicos, se encargan de trans­mutar la intoxicación que se volvió normal en este pla­neta y que, en breve, estará llevando a una reacción de consecuencias incalculables.

Esa ayuda en los dominios prácticos de la vida no se está dando abiertamente porque la explotación comer­cial no se permitiría en la ética espiritual de la galaxia, y porque en la tierra predominan valores arbitrarios: tan sólo aquí a todos los bienes se los evalúa en términos económico-financieros. Por otro lado, hace mucho que la ciencia terrestre conoce sistemas para generar energía que no son contaminantes, pero no los aplica y prefiere las que degeneran las tierras y las aguas, para no mencionar al aire que, en ciertos sectores, ya se volvió irrespirable.

La ciencia terrestre sabe que hay energía del sol con­centrada en las corrientes oceánicas en cantidad suficien­te para justificar la. construcción de usinas térmicas marinas. A través de ellas se podría generar electricidad para la producción de hidrógeno líquido, combustible líqui­do y no contaminante. Además de ello, esas usinas pro­vocarían artificialmente W ascensión de corrientes acuá­ticas que volverían a fertilizar la superficie de los océa­nos, que están actualmente desvitalizados, principalmen­te cerca de las playas.

El silencio de los extraterrestres en el ámbito de los descubrimientos técnico-científicos tiene su razón de ser. Los gobiernos de las naciones de la tierra no usaron aún las reservas del conocimiento que ya poseen porque pre­fieren la explotación económica al establecimiento de una armonía ecológica. Mientras podría estar aplicándo­se la tecnología sana, se prefiere, por ejemplo, gastar un millón de dólares por día sólo en el golfo de México, en busca de nuevas fuentes marinas de petróleo.

Para que se usasen aquí, ampliamente, la energía solar y la energía del universo, sería necesario que el karma de este planeta lo permitiese (lo cual ocurrirá en un futuro próximo, tras una selección en la especie hu­mana). Se admite que la comercialización de los recur­sos de la propia tierra se efectúe durante algún tiempo; empero, la comercialización de la energía que proviene del sol o del universo en sí jamás sería posible, porque las áreas extraterrestres viven bajo la ley de la evolución en sus aspectos superiores. Lo que el cosmos contiene es de todos, y no sólo de los que pueden comprar. Esa es la Ley.

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En 1919, algunos ingenieros llevaron al entonces presi­dente Roosevelt un proyecto gigantesco que abarcaba a los Estados Unidos y al Canadá. Trataba sobre el uso de energía alternativa, generada por usinas de marea que habrían prestado gran servicio, evitando la contamina­ción actual. Roosevelt aprobó el plan, pero su ejecución fue impedida por las fuerzas involutivas a las cuales nos referimos al principio de este libro. Todavía no resueltas en el planeta tierra, ellas se presentan como "fuerzas políticas", o "fuerzas económicas", como en el caso anterior. Los hombres, ignorando casi todo res­pecto de la energía, se dejan llevar fácilmente por los intereses egoístas y se convierten en instrumentos dó­ciles de la involución.

El panorama descripto por Jacques-Ives Cousteau en su libro El Mundo de los Océanos8 puede parecer irre­versible, y así lo sería, si ciertos grupos de vida no-humanas no hubieran asumido el trabajo de transmutación y cura, en el que es posible hacerlo dentro de los límites que impone la necesidad de respetar el libre albedrío de cada individuo y de la humanidad en su conjunto. Cous­teau observa que la belleza de los polos fue afectada en gran parte por la intromisión del hombre. Las torres de prospección de petróleo agregaron un aire siniestro a aquella región. Y, a pesar de que en su libro él se limita a la descripción de las consecuencias de la contamina­ción en el planeta, se sabe que la ayuda extraterrestre actual tiene también en cuenta la posibilidad de que con­taminemos sectores del universo que están más allá de la órbita terrestre.

Desde el punto de vista ambiental, la humanidad con­siguió llevar al planeta a una situación realmente crítica, y que en el momento es progresiva. Ni siquiera el hombre sabe qué consecuencias tendrá esa destrucción que él regularmente dirige. El consumo diario de cerca de 50 millones de barriles de petróleo que son quema­dos por los motores produce a la atmósfera daños impo­sibles de calcularon exactitud.

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En las actuales condiciones, las posibilidades de que el hombre medio desarrolle su capacidad telepática son mínimas. Por ejemplo, se puede decir que la alimentación inadecuada, alimentación que incluye hasta a los animales muertos, hace que millones de cerebros físicos sean ineptos para el pensamiento superior. La carne ani­mal ingerida por el hombre entra en putrefacción dentro de su aparato digestivo antes de ser eliminada, impregna los niveles etéricos del cuerpo físico, y torna menos re­ceptivo al cerebro. Además, nueve millones de toneladas métricas de peces son consumidas por la humanidad anualmente. Como ese material se deteriora fácilmente, imagínese qué resultados produce en los niveles superio­res y hasta en los niveles físicos de los individuos.

Gran parte de la tecnología terrestre se emplea en la obtención de alimentación inadecuada. Por ejemplo, exis­te un potente buque factoría que transita por los mares del Norte y que, según Cousteau, sala cada día 200 tone­ladas de arenque, procesa 150 toneladas de pescados di­versos, convirtiéndolos en filetes y congelándolos, extrae 5 toneladas de aceite de esos cadáveres, y arroja regular­mente al mar vísceras y desechos contaminantes. ¿El producto animal será el más adecuado para el cuerpo. físico-etérico de seres cuya próxima etapa evolutiva es el ingreso en el mundo de la intuición? Además de ello, ¿en qué condiciones estarán las carnes de esos animales que viven en océanos contaminados y llenos de radiación?

En un vuelo nocturno sobre el África, fueron com­probadas en pocas horas cerca de 25 quemas de grandes proporciones, atizadas por el hombre en nombre de la exploración del suelo. A través de investigaciones se des­cubrió que un aire más límpido y menos empañado sólo podría encontrarse a 4.000 metros de altitud en aquel continente. Sin embargo, tal destrucción no se limita al África. En la Amazonia, las tierras de una región supe­rior a los 200 mil kilómetros cuadrados fueron que­madas en un solo año, previéndose un aumento del 30 por ciento de esa medición para los meses siguientes a esa observación. El diario New York Times llegó a de­nunciar que el 10 por ciento de la emanación mundial de dióxido de carbono, el gas responsable del conocido "efecto invernadero" existente en la tierra, se debe a las quemas de la Amazonia, las que estarían contribuyendo al aumento de la temperatura media en el planeta. El investigador Alberto Setzer dice, a ese respecto, que se observa un promedio de 5.000 quemas diarias en aquella región, que emanan 44 millones de toneladas anuales de monóxido de carbono.

Varias zonas del globo están bajo una permanente nube densa y oscura que impide el paso de los rayos del sol. Los seres humanos, principalmente en esas regiones, respiran una atmósfera sofocante.

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Evidentemente, hasta hoy el hombre usó preferente­mente el consciente izquierdo, como los seres extrate­rrestres llaman a la parte de la consciencia vinculada con los condicionamientos en general. Las denominaciones derecho e izquierdo, que ellos usan, se refieren principal­mente a la consciencia: la palabra "derecho" significa la apertura de aquélla hacia los niveles abstractos, niveles en los que se hallan las ideas arquetípicas y el plan evo­lutivo; mientras que "izquierdo" concierne a la apertura de la consciencia casi exclusivamente hacia hechos con­cretos, ideas triviales socialmente estratificadas tales como la del lucro, ideas típicas de las maneras más obvias de vivir.

A través de la vida común, el hombre contaminó el ambiente y consumió los recursos planetarios. Pasó a ocupar más espacio físico del que necesitaba, espacio que estaría reservado para la naturaleza pura y la Be­lleza. Sin equilibrio alguno, impulsado por los deseos, por el sentimentalismo y por la captación egoísta, aspiró al ocio y a la explotación de los recursos materiales del planeta, mientras se hallaban dormidas otras áreas de su consciencia. Esas áreas, que aguardan que se las des­pierte y desarrolle en el momento actual, aspiran a la colaboración con el plan evolutivo, con la Vida y con el universo. En el caso de los individuos que se hallan encarnados, ello deberá ocurrir incluso en los niveles mental, emocional y físico-etérico de la existencia.

Una de las funciones de este libro es la de estimu­lar lo que se llama "hemisferio derecho del cerebro", en general poco conocido en el hombre. Consciencia y cerebro físico se tratan aquí con la misma intensidad, aunque sean distintos.

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Cierto número de extraterrestres comparecen en nuestra órbita para acompañar la situación catastrófica que actualmente vivimos. Lo hacen a título preventivo, puesto que vienen de planetas encargados de mantener la higiene espacial. Otros extraterrestres observan la realidad física y psíquica para calcular los plazos dentro de los cuales la naturaleza, para preservarse, podrá manifestar una reacción violenta ante los malos tratos que vie­ne recibiendo. Por ejemplo, cuando la vegetación de grandes áreas es diezmada continuamente para dar lugar a pastos que serán futuros desiertos, la tierra puede reac­cionar. Esa destrucción viene ocurriendo, y se sabe que sólo en el territorio de Rondonia, en Brasil, el 35 por ciento del espacio antes ocupado por bosques vírgenes fue transformado, en pocos meses, en área para agricul­tura temporaria.

No existe suficiente conscientización humana res­pecto de la necesidad de dejar de agredir a la tierra con agrotóxicos, con cadáveres enterrados, con excesiva explotación minera y con extracción de petróleo, que podría ser sustituido por otro tipo de energía, si no fuera por los intereses económicos que están declaradamente al servicio del crimen, o de las fuerzas involutivas. Al estar la salud (y la vida) de la humanidad y de los otros reinos comprometida físicamente, un cambio drástico en el planeta podrá ocasionar la purificación necesaria que el hombre, hasta ahora, no da señales de emprender voluntariamente.
A la Ley Cósmica se la infringió y se la está infrin­giendo en la tierra.

¿Qué podría poner fin, por ejemplo, a la propiedad privada? ¿Qué podría poner fin al poder del dinero? Tan sólo podrá despertarlo una necesidad extrema de que el hombre se una con su hermano, y entre en un ritmo de mutua colaboración por encima de todo interés material y externo, ya que todas las ayudas posibles, tales como doctrinas, mensajes y testimonios de seres más adelan­tados le fueron dados con resultados irrisorios ante el cuadro devastador que hoy se presenta al planeta físico, astral y mental.

Cataclismos anteriores, de gran importancia, como los ocurridos en la época de Lemuria y Atlántida, sirvie­ron para reenderezar a las fuerzas terrestres y para posibilitar al hombre recomenzar su largo trayecto evolutivo, dentro de una nueva experiencia. Como se sabe, Lemuria fue destruida como consecuencia del mal uso que la hu­manidad hizo, en esa época, de las fuerzas instintivas. Lo mismo sucedió con la Atlántida, pero esa vez, por el mal uso de las fuerzas emocionales, canalizadas específica­mente, en esa ocasión, hacia la satisfacción de los deseos a través de la Magia Negra. La tierra actual, según algunas profecías, tendrá que afirmarse en nuevas bases en cuanto al uso de la mente: al hombre se lo inducirá a que apren­da a colocarla no en obras destructivas que no tengan en cuenta la evolución del Todo sino en el Plan Evolutivo y Creador.

Algunos canales telepáticos especializados en el sec­tor de comunicaciones con extraterrestres se vienen res­ponsabilizando de pronósticos en ese sentido. Cuando se estudia el material proveniente de cualquiera de esas fuentes, es importante, sin embargo, que el lego tome ciertas precauciones como, por ejemplo, la de verificar si no se trata tan sólo de contactos hechos con el plano astral y si, incluida en el proceso, hay cualquier explota­ción económica. La Ley Cósmica, expresándose, enun­ció una vez: "Dad gratis lo que gratis recibís". Por tan­to, los mensajes telepáticos suelen ser más puros si están libres de explotación comercial, y hasta de remunera­ción.

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Es imposible saber, con la mente racional, qué pro­duce en el espacio la quema continua de gases a través de bocas de "venteo" siempre encendidas en las plantas y refinerías petrolíferas. Dejando grandes áreas subte­rráneas vaciadas, de esas capas de tierra se extrae el gas, se lo quema y se lo desperdicia, puesto que su industria­lización y almacenamiento son considerados antieconó­micos. Cousteau considera que la actitud de los econo­mistas modernos es un verdadero desprecio hacia la na­turaleza. A ésta ni siquiera se la considera en los cálcu­los puramente utilitarios, unilaterales y desequilibrados de esos hombres.

Es conocida la mortandad de pingüinos ocasionada por el hombre, en el círculo polar ártico. Están diezman­do igualmente, en el círculo polar antártico animales de todas las especies, y en el nivel físico sólo continúa vi­viendo el seis por ciento de las ballenas que existían en la tierra. Alrededor del 40 por ciento de los peces ya desa­parecieron de los océanos. Entre los restantes, algunas especies no tienen posibilidad de seguir viviendo durante mucho tiempo, atendiendo a las condiciones corruptas de los mares. Los arrecifes de coral están enfermos, y las aves marinas, que siempre fueron un factor de equilibrio ecológico, están numéricamente reducidas a la mitad de las que existían 80 años atrás. Más de 1.000 especies de aves fueron extinguidas por el hombre en ese período. Según la revista norteamericana Foreign Policy, núme­ro 42, en la época actual entra en extinción una especie animal por día; y si el proceso degenerativo continuara en el ritmo actual, hacia el final del siglo estará desapare­ciendo una especie por hora.

En el artículo titulado "La tierra que se agota", de la misma publicación, Norman Myers escribe: "Las espe­cies entran en extinción casi enteramente por la pérdida de habitat. Esa pérdida ocurre a causa de la explotación económica de los ambientes naturales; y los ambientes naturales son frecuentemente explotados para atender a la demanda de numerosos productos, efectuada por el consumidor. Eso significa que las especies son elimina­das por las actividades de millones de personas que no son conscientes del impacto que sus hábitos consumis­tas ejercen sobre áreas distantes que experimentan la degradación ambiental".

En el Atlántico Norte hay grandes áreas de océano deshabitadas. Los detergentes echados en las aguas, como residuo, tornan permeable al petróleo la piel de los peces. También se sabe que esos detergentes llevan al colapso a sus membranas respiratorias. ¿Cuáles serán las condi­ciones de esos animales que, incluso inapropiadamente, aún sirven de alimento al hombre?

Podrían entrar en vigencia nuevos sistemas alimen­ticios y nuevas fuentes de energía, excluyendo el petró­leo que está contaminando a la tierra y a las aguas; sin embargo, para ello es preciso que el hombre cambie de actitud y consiga, con una acción armonizante, entrar en 'sintonía con leyes cuyo conocimiento le, proporcionará una vida menos sufrida y menos miserable sobre esta tierra.

Hace un millón de años, los seres humanos encarna­dos tal vez fuimos algunas decenas de millares. No obs­tante, hoy existen aproximadamente cuatro mil millones de individuos viviendo en cuerpos físicos sobre la tierra y, si el ritmo de procreación continúa desorgani­zado, seremos diez mil millones hacia el año 2000, lo cual el planeta físico no podrá soportarlo. Con esa pro­miscuidad generalizada, las condiciones de higiene de la tierra se volverán catastróficas, y a ese respecto también se puede citar el hecho de que parte de las cloacas de todos los países, y de los Estados Unidos inclusive, no son tratadas sino vaciadas en su forma bruta en las aguas más próximas. Como se ve, no sólo los países menos desa­rrollados económicamente son los que sufren circunstan­cias de insalubridad, aunque en éstos la situación sea más grave. La obra ya citada, de Cousteau, denuncia la inade­cuación del 60 por ciento de las operaciones de trata­miento de cloacas en los Estados Unidos, y tiene en cuen­ta que el excremento humano es uno de los contaminan­tes más peligrosos que existen.

En cuanto al desecho atómico, es imprevisible a qué nos llevará, y lo mismo se puede decir de los explo­sivos militares, de la guerra química y biológica, y de la radiactividad, siendo esta última irreversible cuando se irradia por el medio ambiente.

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Las toxinas de la tierra, del agua y del aire son trans­mutadas continuamente por grupos de vida de evolución dévica, como se sabe; pero su capacidad tiene límites, y el hombre está obstruyendo su acción. Al estar atrasado el proceso de elevación de las energías en el ser huma­no, las cuales deben salir de los centros localizados debajo del diagrama para alcanzar a los que están arri­ba, muchos científicos y especialistas quedan imposibi­litados de colaborar con la necesaria purificación del ambiente, limitándose a repetir conceptos antiguos y técnicas ineficientes. Un no comprometerse con la ver­dad hace que, a veces, los informes sobre la situación del mundo sean hasta patrocinados por gobiernos polí­ticos o económicos, que a través de medios corruptos consiguen organizar y diseminar datos falsos.

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Empero, hay un trabajo extraterrestre de apoyo a la descontaminación planetaria, efectuado a través de operaciones con naves espaciales. Esa obra debería encontrar la cooperación del hombre, que es el ser que hasta este momento representó la categoría "racional" entre los reinos que habitan este planeta, y que se está preparando para asumir nuevas etapas evolutivas.

¿La falencia general aquí parcialmente descripta no estaría indicando un final de ciclo para la mente hu­mana? ¿Qué paso deberíamos dar hoy? Que dejemos de ser tan sólo el hombre pensante que usa la mente con­creta, el centro emocional y los centros instintivos, con­virtiéndonos en el Hombre intuitivo, capaz de hacerse permeable a las energías superiores: ese es el esfuerzo que los yoes internos, las Mónadas y las Jerarquías nos indu­cen a realizar.

OTROS SERES DE SERVICIO EN LA TIERRA

Además de aquellos que, del mundo interior, ins­piran a los hombres, y que son citados en los libros téc­nicos que tratan sobre la ascética, como ya vimos, hay una categoría de seres extraterrestres que estudia la situación de la tierra considerando que ésta podrá con­vertirse, en épocas futuras, en su propio hábitat. En el Tratado sobre el Fuego Cósmico, el Tibetáno se refiere a ellos de esta manera: "De Marte vendrán entidades hacia el sistema de la tierra, y encontrarán aquí el cam­po de esfuerzos que necesitan". D. K. se está refiriendo a las entidades que preparan, en los planetas más cons­cientes que la tierra, las futuras "rondas de vida", puesto que la humanidad que existe diseminada por el universo en diferentes grados y dimensiones de consciencia, tran­sita cíclicamente de una región a otra, de un planeta a otro: Esas permanencias no siempre tienen el mismo grado de densidad. Aquí, en esta misma tierra por ejem­plo, puede haber otra humanidad viviendo en otra dimen­sión. Así como existe un número infinito de universos simultáneos que pueden interpenetrarse, teniendo cada uno su propio orden y su propia secuencia "temporal", existen civilizaciones de este universo nuestro y de otros, que también se interpenetran. Si los miembros de esas civilizaciones se abrieran hacia otros niveles de cons­ciencia, podrán percibir a sus "hermanos" de las otras dimensiones.

A propósito de civilizaciones que conviven en dife­rentes conceptos de espacios están, como dijimos, las que se interpenetran en el mismo planeta, sin que se conozcan conscientemente. El mismo Djwhal Khul se refiere a un pueblo en el centro físico de la tierra: "En las profundi­dades de la tierra se encuentra una evolución de natu­raleza peculiar, bastante parecida a la humana. Presen­tan cuerpos de un tipo particularmente denso, que po­drían considerarse definidamente físicos, en la acepción en que entendemos ese término. Viven en colonias, bajo una forma de gobierno adecuada a sus necesidades, en las cavernas centrales, ubicadas muchos kilómetros de­bajo de la corteza de la tierra. Su trabajo está íntima­mente ligado al reino mineral, y tienen bajo su control a los "agnichaitans" de los fuegos centrales. Sus cuerpos están constituidos de modo que puedan soportar gran presión, y no dependen de la libre circulación del aire, como el hombre, ni son afectados por el intenso calor existente en el interior de la tierra. Poco puede comuni­carse aquí respecto a esas existencias, pues están ligadas con las partes menos vitales del cuerpo físico del Logos Planetario, que corresponden, en el microcosmos, a los pies y las piernas del hombre". Empero, en el caso de ese pueblo intraterreno, dice el mismo Djwahl Khul que "poco ganamos extendiéndonos respecto de esas vidas y de su trabajo; de ningún modo le es posible al hombre comprobarlas, y eso no sería deseable". (Tratado sobre el Fuego Cósmico, por Alice A. Bailey).

En este libro, presentaremos una civilización intra­terrena pero que, sin embargo, es mucho más evolucio­nada que las civilizaciones de la superficie. Su nombre, para los que ya la conocen y conviven con ella, es ERKS. Allí viven seres de diferentes galaxias y de esta misma Tierra.

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A la órbita de la Tierra no sólo vienen marcianos que se preparan para futuras transmigraciones individuales y colectivas. Seres de otros planetas de este sistema solar inclusive, observan nuestra transición de la era de Piscis hacia la de Acuario que muchos de ellos están también efectuando. Algunos llegan hasta aquí para ayudar en esa fase delicada y actúan en la tierra, ya sea que sólo vivan en las dimensiones sutiles o estén temporariamen­te encarnados. Están los que vienen hacia un cuerpo físi­co a través de un nacimiento normal de padres terrestres, y hay otros que entran en cuerpos ya adultos, cedidos voluntariamente sus yoes superiores que anteriormente los ocupaban.

En este momento decisivo, podrán emplearse recur­sos inusitados para que la enseñanza espiritual alcance al mayor número posible de personas.

Una gran ayuda que puede darse a la humanidad te­rrestre, en especial en esta fase de transición, época extre­madamente difícil para muchos, es que el individuo viva entre los hombres pero en sintonía con niveles supra­humanos de existencia, y no ligado a la vida común que ellos llevan normalmente. La consciencia, cuando se polariza en niveles más elevados, produce una irradiación que estimula y ayuda a la humanidad en general, pudiendo ocurrir, a partir de ello, que se abra en los individuos un canal de comunicación entre la personalidad y el yo supe­rior, incluso durante la noche, mientras el cerebro físico está dormido.

Conozco a una persona que durante el sueño se vio acostada en una especie de mesa, en otro nivel de consciencia. A su izquierda, en aquel plano, había un individuo, que esa persona no conocía, también acostado. Una cúpula transparente fue colocada sobre su cuerpo, sobre la cintura, pero sin cubrirle la cabeza. A su derecha estaba un ser que hac la movimientos armoniosos con las manos, en la región en la que había sido colocada la cúpula, y la persona quedó sabiendo entonces, en aquel momento, por vías interiores, que sus cuerpos se estaban volviendo aptos, a través de ese tratamiento, para aprender cosas nuevas. A continuación, sintiéndose transformada, fue llevada a un planeta lejano: sin embargo, nada recuerda de esta última fase de su experiencia "onírica".

Además de ayudas como esas, principalmente extra­terrestres encarnados nos están dando muchas otras. Entre ellas se cita, por ejemplo, la de divulgar conocimientos respecto del llamado Consejo Intergaláctico; la de pasarnos informaciones actualizadas sobre el nivel monádico y sus habitantes (nivel que ellos llaman "cam­po de las Mónadas"); la de prepararnos para un nuevo código genético; la de estimularnos para que desarrolle­mos el consciente derecho, lo que nos permitirá equili­brar millones de años de insistencia en el funcionamiento unilateral del consciente izquierdo; y, finalmente, la de enunciar los nuevos caminos y las nuevas posibilidades para la evolución del hombre.

Esas cuestiones las examinaremos más adelante, te­niendo en cuenta que las Jerarquías extraterrestres e intraterrestres que ayudan a este planeta forman con la Jerarquía de la propia tierra un cuerpo único,  desde el punto de vista galáctico y cósmico; y teniendo presente la idea expresada por Albert Einstein: "la imaginación es más importante que el conocimiento". Cuando seres de inteligencia cósmica procuran conectarse con nosotros, es necesaria, de parte nuestra, para que se establezca la comunicación, una imaginación creadora, elevada y sana, no sólo intelectual y humana. La capacidad imaginativa es una cualidad que nos permite ampliar nuestro campo de percepción para que sea posible completar, con la visión de nuestra propia alma, las impresiones recibidas durante las comunicaciones con otros seres.

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Al efectuar investigaciones sobre nuestro ambiente, algunos extraterrestres y algunos intraterrestres llegan hasta aquí en naves espaciales, a veces incluso hasta en el nivel físico, y se llevan consigo muestras de la flora y la fauna para experiencias en otras galaxias. A través de la atracción magnética, extraen clorofila de los árboles. Traspasada hacia una subdimensión del nivel físico, la clorofila puede transformarse en alimento adecuado para cuerpos humanos que estén en las naves espáciales entonces materializadas. Además de ello, esa extracción revitaliza a los árboles donantes, representando por tanto un verdadero proceso de colaboración entre los reinos.

Con los seres humanos también se efectúan expe­riencias, sin que sean perjudicados de forma alguna. Unos son retirados del cuerpo físico y llevados en sus cuerpos astrales o mentales hacia diferentes "regiones" de la cons­ciencia, y otros pueden ser "operados" en nivel etérico y en niveles más elevados. A través de esos servicios ocu­rre mucho progreso.

Investigadores terrestres vinculados con organismos oficiales y científicos conocen muchas de esas experien­cias, pero normalmente no las divulgan. Algunos de ellos, cuando se disponen a divulgarlas, sólo se atienen a las que tengan algún carácter negativo ó cuya compro­bación sea dudosa, desviando así la atención y el inte­rés del público hacia áreas aún controladas por poderes oscuros.

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Los extraterrestres que ocupan por primera vez cuerpos humanos en la tierra pasan por un proceso de adaptación y algunos llegan a olvidar, temporariamente, su origen. A menos que ellos mismos demuestren quié­nes son, difícilmente serán reconocibles, especialmente los que ya estuvieron en este planeta anteriormente y reencarnan aquí. Esos seres habitan cuerpos físicos te­rrestres actuales, preparando razas futuras de consciencia más abarcarte. La Humanidad es, en verdad, un reino mucho más vasto del que pensamos, y no se limita a esa tierra.

Los propósitos evolutivos y espirituales de casi todos los extraterrestres aquí presentes son innegables, salvo en los casos de aquellos provenientes de mundos en los que la consciencia no está tan desarrollada en cuanto a tecno­logía, como ocurre en la Tierra. La mayoría de estos no consigue, empero, llegar hasta aquí. En cuanto a los que lo consiguen, optamos por no mencionarlos particular­mente.

En breve habrá en este planeta la comprensión y las condiciones adecuadas para un intercambio con otras for­mas de vida. Sin embargo, entretanto, los radares terres­tres están vigilantes y, si pudieran los hombres captura-  rían seres de otros mundos para someterlos a experien­cias primitivas, como aquellas que aún hoy efectúan con el reino animal de este planeta y con cadáveres humanos aún no completamente desocupados por la energía vital que los animaba antes de que el alma los dejara. La prác­tica de autopsias y de vivisecciones revela el grado primi­tivo de nuestras investigaciones, que aún giran en torno de la materia física en su grado más denso y concreto.

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En nuestros encuentros, Sarumah dijo con toda seguridad que también se nos está preparando, por parte de los extraterrestres y de los intraterrestres, para la gran crisis de la inclinación del eje planetario. Una operación para el salvamento de algunos millares de individuos está lista para funcionar, inclusive en el caso de que en el plano físico estalle la guerra nuclear. Como se sabe, en los niveles mentales esa guerra ya existe. Sarumah afirma que ya se está organizando mucho trabajo en be­neficio de la reconstrucción de la Tierra; lo cual ocurrirá después de hechos, según él, inminentes.

En esa línea de  trabajo, seres desencarnados están pasando por el proceso de cambio del código genético; ya están encarnando niños según ese nuevo código; y también se efectuaron operaciones quirúrgicas en los cerebros y en los sistemas de pensamiento. Obviamente, nos referimos a las experiencias de naturaleza superior.

Transcribiremos a continuación el relato de una de esas experiencias, vivida por una joven que nos autorizó a publicarla:

"Una noche resolví enviar mentalmente un mensaje al espacio, en forma de oración, pidiendo que fuese aco­gida por algún hermano extraterreno que poseyese un espíritu elevado y sintonizado con el Cristo.

"En seguida me dormí e inmediatamente tuve un sueño tan nítido y coherente que me pareció estar vivien­do una realidad más verdadera de la que experimentamos cuando nos encontramos en estado de vigilia. Tan pronto me dormí, me vi ante una puerta cerrada, que golpeé con la esperanza de que alguien allí dentro abrie­se. Como no .obtuve respuesta, puse debajo de ella un sobre conteniendo un mensaje... y fue ahí que comenzó todo.

"De repente, la puerta empezó a abrirse, y una joven de blanco, con aire de mucha sencillez, surgió con mi carta en sus manos, invitándome a entrar. Tuve un momento de indecisión, pues mirando hacia atrás, vi el cuer­po físico mío dormido en la cama, lo cual me hizo des­cubrir que yo era dos personas al mismo tiempo. No obstante, la joven manifestaba un espíritu tan bonda­doso que resolví acompañarla.

"Fue entonces que me vi en una especie de sala muy oscura. Cuando me quejé de la oscuridad, la joven me dijo: 'Ven más hacia el fondo, pues allá dentro hay cla­ridad'. Entonces divisé una puerta que conectaba con otra sala en la que brillaba una luz blanquísima. Al entrar allí me encontré en un ambiente muy grande, redondo y lleno de láminas de vidrio a través de las que se veía el paisaje allá afuera, compuesto por muchos árboles. Pude percibir que era de noche.

"En la sala en la que me encontraba, procuré en pri­mer lugar descubrir de dónde provenía aquella luz que era de un blanco que nunca había visto en mi vida. Empero, no conseguí encontrar su foco pues parecía venir de todo el ambiente al mismo tiempo.

"Cuando estaba en esa búsqueda, noté que en la sala había algunas personas; conté cinco en total, pero la joven que me condujera no estaba más allí. De los otros, por más que me esforzase no conseguía verles las fiso­nomías, tan sólo las ropas que eran también muy blancas y todas iguales, semejantes a túnicas largas.

"Fue entonces cuando uno de ellos se acercó y orde­nó que me acostase en una especie de mesa de opera­ciones, sobre la cual había un objeto semejante a una lámpara redonda, aunque de ésta no saliese luz alguna pues, como dije, la luz parecía emanar de todos los luga­res al mismo tiempo.

"Permanecí recelosa y no me moví del lugar. Uno de ellos me llevó entonces a una especie de panel de computadoras en el que innumerables fotografías de colores mostraban cerebros humanos. Noté que en cada uno de ellos había un triángulo delimitando determinada área. Aquel ser que me acompañaba me dijo que se trataba de cerebros que serían trabajados en las áreas que se veían allí marcadas. Tomó una de las fotografías y, apuntando hacia el triángulo que había en ella, me dijo que se tra­taba de mi caso: aquella era la parte que se trabajaría. "Me condujeron delicadamente hacia la mesa de operaciones y me ayudaron a recostarme allí. Me dije­ron que yo no necesitaba tener miedo, pues no me to­carían, sino que sólo ajustarían la 'frecuencia' de mi cerebro.

"De repente, empecé a oír un zumbido extraño, que iba aumentando con increíble rapidez y que se iba tor­nando extremadamente fino y estridente. La parte de atrás de mi cerebro, situada por encima de la nuca, pa­recía girar como un remolino. En seguida, uno de ellos puso las puntas de los dedos en mi cabeza, exactamente en el área en la que todo aquello ocurría, y ordenó a los otros que pararan, pues, según él, yo no soportaría lo que vendría después. Dirigiéndose a mí, me dijo que yo podía despertar en paz.

'Fue entonces cuando desperté, sintiendo aquella región que aún giraba, y con una sensación tan extraña en la cabeza que nunca más pude olvidar ese sueño. A partir de ese momento empecé a ver y oír muchas cosas que antes no veía ni oía, y a notar que gran parte de mis sueños empezaban a tener' una correspondencia con los acontecimientos del día."

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En uno de nuestros encuentros, Sarumah me entregó una serie de escritos diciéndome: "Este es el tema de sus próximas disertaciones públicas". Contenían un conjunto de datos raros, de recomendaciones a efectuar a indivi­duos que fuesen receptivos a ellas, deseos, aforismos para pronunciarlos en voz alta o silenciosamente según fuera el caso, además de fotos en colores. La divulgación y el uso de ese material quedaría librado a mi criterio, según me dijo Sarumah.

A título de aclaración, debo participar a los que leen este libro que de mi ser interior nunca tuve contraorden alguna que le indujera a rechazar esos consejos. Además de ellos, circunstancias de la vida se me presentan de for­ma inesperada, a fin de que todas las indicaciones de Sa­rumah fueran puestas en práctica. Entonces, procuré ha­cer eso de la mejor manera posible, tomando precaucio­nes para que el asunto no se contaminara con el astralis­mo ni con las supersticiones que generalmente existen en torno de ese tema.

"¿Por qué me está usted suministrando este mate­rial?", le pregunté. Sarumah sonrió al responderme. Sugi­rió que el hecho de que un individuo no trabaje por di nero es motivo para que sea observado y encarado posi­tivamente por los seres extraterrestres, y escogido por ellos para el "trabajo". Otro punto importante a los efec­tos de esa selección es la apertura y la dedicación al ser­vicio evolutivo y altruista, dentro, sin embargo, de las leyes que ordenan las actividades de la Fraternidad Blanca y sin compromisos con fuerzas involutivas.
Los seres extraterrenos e intraterrenos se comunican con nosotros principalmente a través de los contactos telepáticos superiores que ocurren de alma con alma en la cuarta dimensión. Empero, como su trabajo implica también una acción directa en el plano físico, hay en sus naves espaciales equipamientos adecuados para los nive­les de la realidad más densa, pues, siempre que esos vehículos se materializan, la tecnología física necesita necesariamente estar presente. Así, a través de lo que llamaríamos "espejos reflectores" pueden, cuando están más materializados, acompañar desde las naves espacia­les los movimientos y las acciones de cualquier individuo que viva sobre la Tierra. Todas las observaciones hechas serán útiles en las futuras actuaciones en el plano físico, cuando serán recogidos, según las informaciones obte­nidas, los individuos que irán a permanecer durante cierto período en bases como ERKSo en naves espaciales.

El acompañamiento de lo que ocurre en la tierra y de lo que sucede con los individuos "autoconvocados" es un hecho, en este período actual. Lo que pude observar con el contacto con Sarumah y también en otros mo­mentos es que los yoes superiores de los "autoconvoca­dos" están en perfecta sintonía con la colaboración que los seres de otros sistemas planetarios y hasta de otras galaxias dan a la tierra. Un trabajo interior ha de hacerse con apoyo mutuo, y de él no siempre están conscientes las personalidades terrestres.
"Soy el portero de ERKS", me dijo Sarumah con aire de broma. "Mi tarea es conducir a ERKS a los que deben entrar allá." Al respecto, desde el punto de vista terrestre, ese nombre -que, por otra parte, es una sigla­- puede significar: "Encuentro de. los Remanentes Kósmi­cos Siderales", aunque no sea sólo ese su significado, y ERKS no tenga solamente esa función.

"¿Quién va hacia allá?", le pregunté; "¿Cuál es el criterio de esa elección?" "No somos nosotros quienes escogemos", me dijo; "quien tiene que ir allá ya está escogido. A nosotros sólo nos corresponde reconocerlo. Aquellos que irán están listos para recibir el nuevo códi­go genético." La respuesta a mis preguntas no provenía en aquel momento sólo de Sarumah sino también de lo profundo de mi ser, que me decía: "Entre los ,llama­dos, están los escogidos, que son los que optan libre­mente y bajo la propia responsabilidad, por seguir una evolución consciente. Así, salen del ritmo natural de la mayoría". Otra vez sentí que Sarumah y mi yo profun­do estaban en perfecta sintonía, o mejor dicho, que eran para mí una realidad única.

En cierto modo, las informaciones que se me esta­ban dando eran, como ya dije, conocidas. Sin embargo, me puse a leer los escritos, anotando los puntos que necesitaban estudiarse mejor cuando me encontrase nue­vamente con Sarumah, y cuando estuviese en mis mo­mentos de mayor recogimiento.

Hubo algunas conversaciones telefónicas entre Sa­rumah y yo. A través de esas comunicaciones él me dio noticias sobre futuros libros que, por lo que comprendí, estaban "listos" en los niveles superiores de la conscien­cia: yo sería usado como canal para su materialización. Sentía la presencia de Sarumah en mi interior. El desa­rrollo del centro energético de su corazón me ayudó a "comprender" muchas cosas a distancia, pero no . sé decir en términos racionales, cómo ocurrió eso. No exis­te posibilidad de explicaciones en ese campo. Lo que puedo afirmar a ese respecto es que mis contactos con Sarumah me llevaron a ver al planeta Tierra como si yo estuviese, en ciertos momentos, fuera de él. Llegué a percibir, desde un nuevo punto de vista, lo que antes me parecía normal. Los hechos relativos al presente desequi­librio ecológico, al igual que situaciones humanas desar­moniosas, cuando se las encara a partir de ese nivel de consciencia más amplio nos llevan a comprender por qué un ser como Jesús, en aquella encarnación suya hace dos mil años, jamás sonrió.

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Sarumah es miembro de un grupo encargado de la evacuación masiva de millones de seres humanos que se efectuará cuando llegue el momento correcto. La evacuación de un número reducido de personas ya viene ocurriendo, según las informaciones que él me dio. Du­rante el último gran terremoto de la ciudad de México, por ejemplo, me dijo Sarumah que fueron llevados ha­cia ERKS 5.000 individuos entre los considerados "desa­parecidos".

Las fotos de las astronaves y, principalmente, la foto de la red de iluminación de ERKS materializada para que quedara documentada su existencia, estaban allí frente a mí. Interiormente, yo sabía que no se trataba de fraude fotográfico, y las vibraciones que sentía venir de ellas indicaban que Sarumah omitía muchas informa­ciones, al hacer rápidamente la síntesis de todo aquello para mí. "Volveremos sobre el tema", nos decíamos uno al otro. "Tenemos tiempo, hasta que llegue el momento". La evacuación masiva se está preparando poco a poco en los días actuales, y para ella yo ya estaba siendo convo­cado.

Puede preguntarse qué sucederá con aquellos que no fueron recogidos.

En un proceso de crisis planetaria como éste que estamos ahora viviendo, se producen muchos reencauza­mientos, siempre en sintonía con la evolución del Todo Mayor. Por tanto, parte de los seres que habitan esta Tierra desencarnará y no volverá a reencarnar aquí, sino que pasará a otro sistema planetario. Esas almas ya se aprontan para esa transmigración, cuando sean condu­cidas a un lugar "ya preparado para ellas", según una amorosa frase que llegó a mi conocimiento. Allá, en un planeta que aún no es físico, recomenzarán a partir de la vida primitiva, teniendo todas las oportunidades de aplicar la experiencia anteriormente hecha en la Tierra. Los seres que pueden acompañar el ritmo de la nueva consciencia planetaria terrestre permanecerán aquí, en­carnados o no, viviendo en un estado de consciencia supe­rior al actual.

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La presencia física de Sarumah cambió la atmósfera del recinto en el que me encontraba, y las fotos, que guar­dé en sobres pero que quedaron siempre allí cerca, irradiaban mucha energía positiva y curativa. Eso lo usufruc­tuaron personas que vinieron al departamento luego de nuestros encuentros.

Poniendo la palma de mi mano sobre las fotos, pude distinguir claramente la diferencia de vibración que existe entre una nave espacial proveniente de Júpiter y una de Marte; entre una de Saturno y una de Venus. Una de ERKS, que se dejó fotografiar en cuatro velocidades al mismo tiempo, irradiaba un calor característico, y con ella se experimentaba profunda afinidad.

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Pero no terminaremos este capítulo sin registrar otra función importante de los seres extraterrestres que, en todos los tiempos, aparecen bajo el ropaje de yoguis o instructores de la humanidad. Su presencia irradiante transmuta la atmósfera psíquica de este planeta, en los planos de consciencia en los cuales se organizan las encar­naciones. Incluso, debido a esa irradiación especial, almas evolucionadas pueden venir hasta la tierra y encarnar aquí, porque existe la calidad de magnetismo adecuada para atraerlas. Ese magnetismo, sin el cual sólo encarna­rían almas de nivel evolutivo mediano, es alimentado continuamente por Seres que están en cuerpos físicos, irradiando la energía inclusive del amor cósmico. Sabe­mos, aunque eso no puede ser comprobado concreta­mente, que no habría posibilidad de que ciertas almas más evolucionadas descendieran hasta la encarnación te­rrestre, si ciertas Presencias no estuviesen aquí, abrién­doles el camino entre la densidad general.

Uno de los secretos de los "maestros escondidos", que en el pasado vivían en grutas o en los desiertos, era el de estar aquí en la tierra no en función del propio progreso o del propio desarrollo espiritual, sino en bene­ficio de la humanidad. Babaji, conocido principalmente en el Oriente y vinculado internamente con Yogananda, es un ejemplo de esos Seres de rara capacidad de sacri­ficio. Pueden estar en cuerpos físicos o etéricos, entre nosotros, participando en civilizaciones visibles o invi­sibles. Sin embargo, no son accesibles a través de con­tactos parecidos a los que seguimos teniendo en nuestra vida común.
Muchos campos de conocimiento serán abiertos al Hombre, en un futuro próximo. Lo que en el pasado esta­ba reservado para una minoría, tras los próximos y significativos acontecimientos mundiales será claramente anunciado desde lo alto de los tejados.

UNA NUEVA CONCEPCION SOBRE EL HOMBRE

Entre los papeles que Sarumah me entregó, algunos fueron escritos por vías especiales. Su contenido es fruto de la captación telepática de grupos de estudios coordi­nados por Sarumah, y de las disertaciones. pronunciadas por él bajo inspiración extraterrestre.

Parte de estos contenidos son atribuidos a seres que tienen su vida en ERKS, o que mantienen contacto con ERKS. No tenemos intención de decir aquí sus nombres como se suele hacer en esos casos, porque, según lo que comprendemos en nuestro propio interior, dar humana­mente nombres a las cosas y a los seres es una tendencia mental -que no siempre corresponde a la realidad de los mundo superiores. Aunque haya en otras dimensiones formas de comunicación que pueden corresponder a las que actualmente usamos en el plano físico, optamos por mantener el anonimato en todo lo que se refiere a estas transcripciones, con la finalidad de no aproximar­nos más al mundo de las almas y las Mónadas.

Almas ya liberadas de la influencia terrestre incluyen eventualmente nombres en los mensajes que nos transmiten, pero sólo lo hacen porque todavía los nece­sitamos. Por tanto, si prescindimos voluntariamente de esa personalización, podemos sentirnos más libres, aun­que aún estemos viviendo en los planos ilusorios de la materia más densa, en los cuales hasta a los dioses se da nombres humanos.

Otra consideración que gustaríamos hacer en rela­ción con esos escritos es la de que pretenden desarrollar, en el lector, el llamado "consciente derecho" que produce la posibilidad de abstracciones y de comprensión directa de la Realidad, sin que eso se dé a través de pala­bras. Por tanto, las palabras no tienen aquí el mismo valor ni la misma intención que podrían tener en un texto normal. Están reunidas para invitar al lector a diri­girse hacia dentro de sí mismo, y para encontrar allá lo que ellas no pueden expresar. Por ello, si pudiéramos prescindir de algunos conceptos relativos al ordena­miento habitual de las frases, a la secuencia cronológi­ca normal de una narración, o al modo corriente de obte­ner estimulación mental o emocional de los textos en general, con más facilidad conseguiremos que se nos ayude a comprobar niveles abstractos de la vida.
Muchas veces la vibración del alma, o "verbo divi­no", es deformada por el intento que el hombre hace de expresarla en el plano físico. Los escritos originales que me fueron dados no tienen preocupaciones formales. Tie­nen en cuenta que nuevos modos de comunicación están y al alcance del hombre que despierte a su yo "conscien­te derecho", y que tal comunicación se encuentre en los terrenos telepáticos, y no sólo en el ropaje con que cubri­mos al "verbo interior", ropaje que denominamos pala­bra humana.

Además de ello, la mayor parte de las lenguas que se hablan actualmente en la tierra, incluso las más sinté­ticas, expresan al "consciente izquierdo" del hombre, o sea, al nivel de consciencia que se limita al etérico-físico, emocional y mental pensante. Tanto es así que los esta­dos interiores existentes más allá del mental no pueden documentarse correctamente por escrito, y dan una idea deformada a quien los quiere "estudiar" intelectual­mente, sin ponerlos en práctica. Aunque un texto mís­tico o filosófico esté bien escrito, no da nada más que una indicación de los estados que está describiendo o, mejor dicho, haciendo lo posible para describirlo. Cuando se pone en práctica una enseñanza recibida a través de pala­bras, se ve cuánto difiere la realidad de las descripciones que de ella se hacen.

Todos sabemos que las palabras humanas todavía son necesarias; preparémonos, pues, para usarlas de la mejor forma posible, teniendo en cuenta, sin embargo, que no son nada más que meras indicaciones. Otra cosa no esperaremos de ella a medida que nos interesemos más por la comprensión que nos produce el "consciente derecho", y menos por las sensaciones de la lectura. El material que me fue inicialmente presentado para compo­ner este libro era un conjunto de anotaciones de impulsos telepáticos, o de declaraciones de intermediarios. Muchos párrafos se referían a ciertas etapas del proceso de desa­rrollo de un grupo específico de individuos, y por eso no fueron incluidos aquí f. Los asuntos, en los escritos origina­les, eran variados y relativos a la preparación para la parti­da de millares de seres humanos hacia ERKS, en un fu­turo próximo.

Tratándose de un libro preparatorio (como también lo son los que escribí anteriormente), muchos asuntos en él abordados, quedan, a veces, sólo levemente sugeridos.

En un próximo estudio se los verá más ampliamente. Por el momento, quedará a cargo del propio lector profundi­zar el tema presentado, pues la naturaleza de este traba­jo es subjetiva y debe realizarse en el interior de cada indi­viduo. Si permaneciéramos en el plano de la argumenta­ción o del exceso de explicaciones, o incluso buscando comprobar lo que se está diciendo, estaríamos confir­mando la hegemonía del "consciente izquierdo"; estado que el libro se propone trascender. En tanto, el nuevo paso que se presenta no pretende negar la importancia de la conquista del nivel mental efectuada por el hombre. En verdad, nos prepara para una síntesis, en la que esta­rá incluida la esencia de todo lo que ya alcanzamos en nuestra evolución.

Así como sería inadecuado sujetarse a los falsos principios de cualquier sistema educativo, sería igualmen­te inadecuado negar la verdad del conocimiento antiguo. El arte de la síntesis entra en este trabajo, que significa valernos de lo que es oportuno en el momento, y prescin­dir de lo superfluo, de lo meramente decorativo. Este es un principio de educación espiritual.

Las formas de expresión del "consciente izquierdo" pueden, a cierta altura del desarrollo del hombre, funcio­nar como obstáculo a la presión de las energías superiores. Ello no excluye,' sin embargo, que las ideas aquí expresadas ratifiquen el conocimiento antiguo: desde-la primera escritura que apareció entre los hombres, inspi­rada por los niveles superiores de la consciencia, la meta de alcanzar la síntesis sagrada fue presentada a los que sabían comprenderla.

La información retirada del material entregado a mis cuidados será transcripta en adelante en itálico.

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Estamos ante un nuevo parto cósmico, y la energía del planeta Tierra está pasando por una mutación. Todo parto produce un nuevo ser, y en ese proceso entran en acción los "rayos ono”.

Las capas geológicas del planeta sufrieron una desvi­talización debido a las explosiones subterráneas y debido a la senilidad provocada por la extracción continua y excesiva del petróleo, de los gases y del agua. Dejáronse inmensas cavidades en un nivel subterráneo, y, en ese sentido, la situación es crítica.

Los rayos ono producen efecto acelerador, al igual que cambios geológicos, estimulándolos. Empero, en el momento actual esos rayos aceleran el despertar de la consciencia del Hombre Nuevo que, finalmente, seguirá las leyes universales.

A través de la acción de los rayos ono habrá zonas en las cuales las vertientes potables se cerrarán, y ocurri­rá una invasión de aguas salobres en ciertas regiones del planeta. Alemania usará agua contaminada del Rin, po­niéndose en peligro; Francia podrá llegar a importar ese líquido, y en los Estados Unidos y en el Brasil, grandes extensiones quedarán sin agua potable. En Río de Janei­ro aumentará la necesidad de evacuar parte de la pobla­ción, como ocurrió durante pequeños desastres locales.

Los rayos ono también influirán sobre el proceso energético-mental de los seres que habitan vuestro pla­neta. Por eso, aumentarán los conflictos mentales, llevan­do a muchos individuos a la locura y al suicidio. La pre­sencia constante de agresividad es también producto de la acción de esos rayos sobre los organismos impuros.

Aunque parezca una paradoja, esos contrastes violentos están llevando al hombre a un despertar colectivo ' para la consciencia trascendental. ¿Notáis eso?

Ya existen nuevos escalones de pensamiento que alejan al hombre de todo lo "conocido" para llevarlo a incursionar por el mundo trascendental desconocido. Así, caen por tierra las teorías contemporáneas, princi­palmente aquellas que niegan la posibilidad de contac­tos entre el hombre terrestre y los habitantes de dife­rentes puntos de la galaxia.

Afirman que eso acontecerá después del año 2000, olvidándose que al principio de la Era de Piscis hubo cambios en el calendario y que, en realidad, el cómputo está atrasado con respecto al tiempo físico. En verdad, estáis prácticamente en el año 2000.

Una alineación de varios planetas del sistema solar, que coincide con la aproximación de otros, podrá contri­buir para el próximo cambio en la inclinación del eje terrestre. También contribuirá para ese desenlace el ex­ceso de pruebas nucleares. Empero, todo eso incide benéficamente sobre el despertar trascendental, que se intensificó sobre todo por la necesidad apremiante de que el hombre se armonice con el cosmos.

Ayudar al hombre durante la modificación de la inclinación del eje terrestre es una de las razones de nuestra presencia. Existe la Confederación Galáctica, que conoce los cambios programados, inclusive para la tierra. Daremos al hombre todas las informaciones científicas que él necesite, pero sobre la base de otras leyes que él olvidó en el transcurso de los tiempos, y que serán recuperadas y retransmitidas a través de varios pro­cesos de inspiración. Vuestro consciente derecho desper­tará, produciendo los cambios mentales necesarios que, por otra parte, ya están ocurriendo hace algún tiempo. Quien no consiga recuperar la propia consciencia trascendental quedará a merced de seudo-científicos que buscan rentabilidad económica en todo lo que producen. Son como los antiguos fariseos de los templos; por eso estamos tratando directamente con cada ser humano que esté abierto para la transformación, y no siempre actua­mos en ambientes llamados por vosotros 'especializa­dos ' ; que son aberraciones.

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El HOMBRE es aquello que en el universo une el más elevado espíritu y la forma más densa de materia. En el HOMBRE puede existir la unión de esos dos polos de la misma realidad, por medio de la Inteligencia. La presencia de la Inteligencia lo convierte en un Dios­ manifestado, que vencerá todos los obstáculos de ese eslabón de la cadena evolutiva, eslabón que es la propia experiencia de la Vida en la condición de HOMBRE.

El HOMBRE puede tener infinitas formas. Repre­senta aquel punto evolutivo en el cual los dos polos "espíritu" y "materia" se dieron las manos y están en equilibrio. En esta fase actual del HOMBRE terrestre, ha de trascenderse el libre albedrío. Así, como HOMBRE NUEVO, él tendrá la oportunidad de conducirse por los caminos que interna y profundamente eligió en el Prin­cipio.

La denominación HOMBRE no se limita a vosotros, que sois miembros de una pequeña raza de la gran Jerarquía Humana. Cada ser del universo debe pasar por el ciclo humano. Si aún no pasó, pasará La denominación se refiere al HOMBRE en toda la creación, y no sólo al terrestre. Después de haber completado su ciclo como HOMBRE, los seres se integran conscientemente en la gran cadena del universo. Los que se encuentran más allá de este universo (como los que os visitan ahora) deben haber pasado por ese ciclo; y si aún no pasaron, deberán hacerlo.

El HOMBRE es campo de batalla entre la Materia y el Espíritu, esas dos polaridades Y cada HOMBRE debe vencer tal batalla en sí, antes de entrar en el Reino Divino. El HOMBRE NUEVO, que las Jerarquías aguar­dan que surja entre los terrestres, tiene consciencia del Reino Divino, dimensión infinitamente más sutil que las que conocéis.

Cada eslabón es un círculo de vida en evolución, una etapa de vida que constituye un círculo completo. Y habrá, como hay, siete círculos, o etapas.

Cada eslabón desarrolla un reino de la naturaleza: el mineral, el vegetal, el animal y el humano, que cono­céis. Después vienen otros. Cada uno de esos reinos eleva a la máxima perfección su tipo particular, hasta que, habiendo pasado por todos ellos, llegaréis a los tres tipos futuros. Una vez desarrollados todos los eslabones, tenéis una cadena completa.
Sin el despertar del consciente derecho, vuestras etapas futuras serán muy lentas.
Estudiando profundamente, comprenderéis el tra­bajo a realizar y, entonces, será mayor la posibilidad de que colaboréis con la Evolución. ¿Sabéis qué es "estu­diar profundamente"?

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La MONADA es el polo superior del HOMBRE na­cido en el cosmos por intervención del Espíritu Crea­dor. Está dentro de ese HOMBRE, es el centro de vida imperecedera.
Cada MONADA forma parte de una Jerarquía Crea­dora y está lista para una larga peregrinación. Cada MO­NADA es individual, distinta de las demás; sin embargo, para ella no existe lo que conocéis como "separación".
Las MONADAS son de naturaleza sutil, a punto de no conseguir entrar en el universo de la materia más densa. Ellas necesitan munirse de un vehículo, para que sus poderes puedan manifestarse en los mundos que están en su camino. Ese vehículo de las MONADAS ya cruzó muchas veces el Valle de ERKS Nuestras Jerarquías via­jan en esos vehículos monádicos Es el cuerpo-de-luz que utilizan para trasladarse. Las MONADAS están entrela­zadas con vosotros en esta época. Así, el HOMBRE volve­rá a ser consciente de los atributos que, en el pasado, perdió de vista.
Las MONADAS están preparadas para ese trabajo. Se encuentran en la esencia de su propio origen, como "individuo espiritual". Después que hayan terminado cierta preparación de sí mismas, ellas se alejarán de los planos inferiores. Están en un campo de lucha cuyo esce­nario, en el caso de las MONADAS del hombre que co­nocéis, es la tierra. El propio "campo planetario" las convoca, y ellas responden. La lucha monádica es por el equi­librio de las polaridades, y esa lucha es típica de la cade­na planetaria en la que ellas están: lucha de conflicto y amor. Procurad penetrar ese pensamiento.
La tarea del HOMBRE es estudiar a la Jerarquía Creadora en la cual evolucionan las MONADAS huma­nas. Esa Jerarquía funciona en la Cuarta Cadena, la de la lucha entre el "Bien" y el "Mal" : Es la cadena del desequilibrio, en la cual el espíritu y la materia, esos dos polos de la misma realidad, deben fundirse en un solo eslabón. El HOMBRE es el punto de partida hacia una evolución superior, aquí al servicio de la transformación del planeta tierra. El cambio del HOMBRE se dirige ha­cia una integración planetaria más elevada. Procurar pene­trar más profundamente en ese pensamiento también.
En ese campo evolutivo debéis aprender a conduci­ros de forma grupal, pero sin negaros como individuos (MONADAS). Nada podéis hacer de forma propia, por que el campo de las MONADAS y de las Jerarquías debe trabajar como un conjunto armonioso. Esas cosas estáis trabajando en vosotros mismos, durante vuestro desper­tar. Las MONADAS están golpeando las puertas de vues­tro conocimiento. Están golpeando para que abráis esas puertas. Abridlas, porque el conocimiento ya está entre vosotros, dentro de vosotros. No esperéis.

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Hay hechos que sólo ahora se le están revelando al HOMBRE. Todas las informaciones que se dieron antes eran propias de la etapa evolutiva, de entonces. Un autor escribía para aquella etapa y no podía adelantarse a ella, a menos que se tratase de casos como el de Julio Verne que, por trabajar con otro tipo de material, tenía ese permiso.
Hubo revelaciones que no se dieron a los antiguos escritores: sólo a aquellos de los orígenes, en la India,  por ejemplo. Annie Besant, a quien conocéis, hablaba de la MONADA, de una MONADA en cada hombre. Em­pero, cada MONADA son siete. No somos una sola par­tícula del universo, como pensáis, sino siete: una para cada gran etapa evolutiva. En este sistema solar, cada una de esas etapas ocurre en un planeta diferente. Por tanto, un HOMBRE es SIETE MONADAS, para que pueda actuar en los siete planetas que son necesarios para el aprendizaje.
Por eso tenéis recuerdos de civilizaciones por las cuales pasásteis anteriormente, y que no fueron de este planeta Tierra. Pueden haber sido de planetas más evolucionados que éste, pero porque no habéis cumplido alguna cosa, volvísteis aquí para cumplirla. Por supuesto, se habla de ciclos evolutivos de un mismo "eslabón" de la cadena. He aquí por qué Jesús decía: "Por este orificio no pasarán todos”.
Esa es la revelación que las Jerarquías empiezan a manifestar ahora. Tenéis en qué pensar. 

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Pasados los siete ciclos de experiencias, estaréis cons­cientes de las siete MONADAS. ¿Oísteis hablar de grandes seres que estuvieron encarnados en varios persona­jes al mismo tiempo? En cuanto al número siete, si re­cordáis, es una constante en todo el universo. Esas MONADAS que cada uno de vosotros sois, o sea, ese campo evolutivo con siete MONADAS (siete núcleos) corresponde a la fórmula de la energía solar. Empero, está dentro de la energía cósmica y dentro de la famo­sa energía atómica.

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Los siete globos, de Annie Besant, son los siete esla­bones de este estudio. No se trata de globos, sino de esla­bones que pertenecen a una gran cadena cósmica. Los eslabones van formando una cadena. Eso tiene que ver con los siete cuerpos del HOMBRE. Tres cuerpos perte­necen a la dimensión en la que estáis, y los otros cuatro están en dimensiones sutiles.
Cada ciclo tiene su tiempo, en la maduración intelec­tual del HOMBRE. Ahora el HOMBRE llegó a un punto cíclico especial. Está alejándose de la materia densa y va entrando en la consciencia-MONADA.
Cada MONADA tiene un plan de cura, una revela­ción para cada HOMBRE, un modo de conducirlo. Cada uno de vosotros tendrá, pues, un plan en el que trabajar. Buscadlo.
Las siete MONADAS trabajan. Empero, hay una MONADA principal, que se llama JERARQUIA MAYOR y esta no trabaja como las otras. Trabajan las otras siete, sub-regentes. Todo eso conoceréis, con el desarrollo del consciente derecho.

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Los siete dones del Espíritu Santo corresponden a la evolución de cada MONADA, o a la evolución que cada MONADA debería producir en vosotros. Cada MONADA, en sí, es una "virtud". En todas las religiones se habla de esas Virtudes, como sabéis Los siete dones, las siete virtu­des, son conocidos por todos, desde siempre; sólo que se trata de las SIETE MONADAS.
En cada uno de los planetas del sistema solar, por donde debéis pasar, trabajan los Regentes. Hay siete Re­gentes Solares, y es bueno que queráis comunicaros con ellos. Son Jerarquías de MONADAS. Con vuestro des­pertar conoceréis a las MONADAS anteriores, las que pa­saron por otros planetas. Entonces se formará un esla­bón entre esas MONADAS, hasta que la unión se cumpla.
Si esas cosas fueran abstractas para vosotros, desa­rrollad vuestro consciente derecho, y las conoceréis. 

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Muchos niños están viniendo con MONADAS desa­rrolladas, y recuerdan haber estado en civilizaciones no-terrestres, recientemente. Vosotros, adultos, debe­ríais ir a las escuelas; no los niños, pues ellos están llegando a la tierra listos para lo que necesitan vivir. Dentro de poco se reirán de vosotros, que aún tenéis libros y bibliotecas, en los que buscáis conocimiento.
Ved lo que ocurre con muchos libros que tenéis y que, con razón, respetáis: el Nuevo Testamento fue aprobado en el año 360 de la presente era, y los libros que lo componen fueron elegidos por los hombres que mandaban la forma. ¡Fueron elegidos entre otros se­senta! Y hasta el año 360, hubo tiempo para que el mensaje de los apóstoles escogidos fuera transforma­do, alejándose del lenguaje hermético original. Como ya se os dijo: "por ese orificio no pasarán todos"

PLASTICIDAD MENTAL

La presencia de nuestras naves despierta al hom­bre para que recuerde una verdad que él conocía en el pasado:' habiendo centenares de millones de estrellas en esta galaxia, evidentemente existen otros seres inte­ligentes además del hombre terrestre. Si llegan hasta aquí en naves espaciales o a través de otros recursos, forzosamente son más inteligentes que los terrestres, y disponen de tecnología más avanzada.
Gobiernos, religiones y cierto sector de la ciencia se rehúsan a confirmar eso, para no perder el control sobre las poblaciones. Así, continúan actuando según lo que les dicta la mente gobernada por las fuerzas invo­lutivas. Tales fuerzas, aún no resueltas en el planeta Tierra, imperan en muchos de aquellos que detentan cierto tipo de poder material o psicológico.
Recordemos que el universo, o los universos, están compuestos por centenares de millones de galaxias, cada una de ellas con sus propias leyes, que son partes de una misma y única Ley Cósmica. Todas ellas respetan la Paz del Cosmos, hoy alterada por la tierra.

Se necesita plasticidad mental para cambiar criterios y asumir tareas. Todos necesitan pasar por eso. La Tierra aún no lo hizo.

Nuestras naves son el testimonio, en el plano físico, del valor de los tiempos actuales. Permitimos que las foto­grafíen. No aterrizaríamos si no fuese estrictamente necesario. Aparecemos y desaparecemos periódicamente, pero no descendemos aún en lugares públicos, porque estamos, por ahora, sólo ejercitando el control de los efectos psicólogicos que provocamos en los individuos y en la colectividad. Hay una adaptación gradual de los seres humanos a nuestra presencia. Algunos son incré­dulos, y dicen que lo que ven son fenómenos o reflejos lumínicos; pero hay investigadores que guardan silencio y consideran viable la realidad de nuestra presencia.

Hoy ya no se puede negar esa realidad sin negar los relatos de la Biblia y de otras escrituras sagradas del pa­sado de los pueblos de la tierra. En el Egipto antiguo se hablaba de Isis y Osiris, llegados del espacio en un carro de fuego; la leyenda azteca de Quetzalcóatl menciona a un semidiós llegado en un carro de fuego que el pueblo relacionó con el planeta Venus, en la antigua india, se decía que Krishna llegó viajando en una luz ¿La balle­na de Jonás sería también una nave extraterrestre sub­marina? ¿La estrella de Belén seria una nave espacial interplanetaria? ¿Qué significa realmente el viaje de Pablo al Séptimo Cielo? Se necesita plasticidad mental para mantenerse neutral ante esas preguntas, porque las res­puestas que suscitan rompen con los esquemas enseña­dos al hombre a través de los tiempos.

Desde el Génesis hasta el último evangelista del Nuevo Testamento, la intervención de las Jerarquías dentro y fuera del sistema terrestre y galáctico es incues­tionable. Un Libro de Moisés dice que cuando "la nube" se levantaba los hijos de Israel partían, y que en el sitio en el que "la nube" se detenía, allí acampaban ellos. Después, cuando '7a nube" se levantaba nuevamente, ellos también se movían. ¿Qué sería esa "nube"?

Hoy sabéis, a través de los relatos de los hombres "contactados", que de día las naves interplanetarias pro­ducen un campo de nubes alrededor de sí, para evitar ser identificadas o perturbadas.

La mitología de todos los pueblos antiguos os ha­blan de "dioses venidos del cielo", de "pájaros de fue­go" ; ale "alfombras voladoras" o de "nubes", como en el Libro de Moisés. El hombre; teme enfrentarse con la verdad porque ésta echaría por tierra sus viejas estruc­turas, principalmente las mentales.

Al hombre se le dará más verdad y conocimiento cuando las condiciones de seguridad lo permitan. Ya existe dentro de él un despertar que lo conduce hacia lo desconocido; en otras palabras, hacia la verdad. El hombre aún teme enfrentarse consigo mismo. Teme que­darse solo. El temor que lo aflige es uno solo,'es el temor a la verdad. Empero, ésta va siendo revelada a medida que el Hombre Nuevo despierte.

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Si en realidad deseáis despertar como Hombre Nue­vo, procurad la verdad saliendo hacia nuevas búsquedas, ignorando las costumbres actuales, rompiendo las estruc­turas que os atan a viejos conceptos: buscad vuestro des­pertar aceptando el cambio que os conduce a la verdad.

Reconoced que la actual civilización que puebla la Tierra está pasando por un momento crucial. Eso es evi­dente, no puede disfrazarse más con parábolas La luz no podrá continuar oculta, cómo vino ocurriendo hasta ahora. Muchas narraciones que el hombre rotuló como "mitológicas'; lo hizo por temor a la verdad. Tenéis miedo de afirmar que las antiguas civilizaciones eran más avanzadas que las actuales, pues en ellas se conocía el origen cósmico del hombre y se las respetaba: vosotros las desconocéis, y, por tanto, no las podéis respetar.

Sois fruto de antiguos trasplantes espaciales. Nues­tras naves espaciales trajeron de varios planetas las civi­lizaciones que poblaron la Tierra, y las semillas de lo que hoy está ahí. En la Tierra, la raza blanca prevaleció a tra­vés de la violencia y la lucha. El trabajo religioso organi­zado fue el primer paso para alcanzar el poderío econó­mico y material de hoy. El lado religioso fue olvidado, quedó el rótulo, y comenzó el racismo.

La humanidad es fruto de trasplantes provenientes de varios puntos del universo. El trasplante inicial fue hecho porque este planeta es un paso hacia la evolución, o hacia la involución de razas. En este momento está ocurriendo un nuevo trasplante, y también el despertar del Hombre Nuevo. No temáis a la verdad, sino buscad­la, porque tenéis una gran tarea por delante. No podéis continuar ignorantes.

Entre los Incas hay pequeñas esculturas que intrigan a los arqueólogos porque representan aviones. En ellas se puede ver alas, y hay también entre las pinturas un mo­delo que se asemeja a vuestros modernos Concordes. Y el Amor? ¿Sabéis qué es? Cuando vuestros orí­genes os sean revelados interiormente, sabréis recono­cer al verdadero Amor. En cuanto a la ciencia, en la Tie­rra es todavía una ficción. Por eso es dificultado el cono­cimiento de la verdad, como sabéis.

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La Tierra es parte de un universo intergaláctico. Ig­norasteis esa Hermandad inmensa durante millares de años. En algunos planetas, los habitantes están muy próximos a la dimensión espiritual, pero en otros, como la Tierra, ellos prefirieron la tecnología avanzada sin el simultáneo desarrollo de la consciencia. Empero, hay planetas que combinaron esas dos características.

Por tanto, los extraterrestres que vienen ala Tierra no son todos de la misma calidad. Algunos están aquí glorificando al Creador, como los que vienen para ayu daros, pero otros están en busca de evolución para sí mismos, así como muchos hombres entre vosotros. Hay planetas en ciclo evolutivo inferior al de la Tierra, y sus habitantes no tienen aún capacidad para llegar aquí con vosotros, que no podéis llegar allá. Están los que "intercambian cuerpos con los terrestres"; con o sin permiso de las Jerarquías: éstos pagarán caro tal desequilibrio. Debéis saber todo eso para poder condu­ciros en los próximos tiempos.

Los extraterrestres os pueden dar una gran contri­bución en el campo práctico, durante un cataclismo. En una guerra nuclear que pueda ocurrir en vuestro mundo físico, por ejemplo, esa ayuda no faltará y será adminis­trada en etapas. Eso ya sucedió en tiempos que no tenéis registrados en vuestros archivos históricos terrestres.

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El Hombre Nuevo, en su despertar, echa por tierra toda la negación. Tiene los atributos del contacto para comunicarse con seguridad, y para recibir informaciones. Ya nos estamos comunicando directamente con aquellos que lo manifiestan, para que las energías precio­sas no se pierdan con ambientes comprometidos.

Llegará un momento en el que los hombres captarán nuestros programas por intermedio de aparatos disponi­bles, tanto de transmisión como de recepción. Habrá entonces un cambio en la consciencia mundial. Se transmi­tirá un conocimiento universal, independientemente de lo que los sistemas comunes de comunicación del planeta están haciendo.

Vuestros vehículos de comunicación conocidos po­drán ser usados por nosotros independientemente, con finalidad puramente educativa. Pero se transmitirá un conocimiento fuera de vuestras leyes mentales ordinarias, y fuera de la filosofía materialista.

Estamos hablando así porque los tiempos están más próximos de lo que podáis pensar.

Estamos con vosotros.

EL PODER ONO-ZONE

Son conocidos los efectos de la energía ono-zone en esta época. El Triángulo de las Bermudas no es el único punto del planeta en el cual aquella energía actúa. Hay otras bases de ese mismo género, pero aún no están acti­vadas por no haber llegado el momento propicio, la hora de la necesidad.

En el Triángulo de las Bermudas, el ono-zone desma­terializa objetos y seres, que pasan así hacia otras dimen­siones de vida. Es una de las bases de operaciones al ser vicio de la futura evacuación de los seres humanos terres­tres. Estos seres serán preservados para reintegrarse en una próxima civilización, tras la destrucción de esta civi­lización actual, que está comprometida con fuerzas invo­lutivas.

La laguna de Iberá, en la Argentina, es controlada por una civilización suprafísica y también esté cercada por un campo de energía ono -zone. Cuando intentan na­vegarla, plantas acuáticas flotantes pueden impedir los movimientos de las embarcaciones. Un grupo de científicos americanos intentó desplazarse hasta allí para investigar, pero la masa vegetal no lo permitió, y la ener­gía hizo que fallaran los procesos de navegación. Pidie­ron auxilio por la radio, pero de inmediato quedaron im­pedidos de cualquier contacto. Fue enviado un avión para localizarlos, pero desapareció en el aire.

En esa laguna existe una isla flotante que cambia de posición con los vientos. Hay una energía inteligente que conduce a la isla, según la necesidad que ella tiene de moverse sobre el lago. Hasta esta fecha, la base de la laguna de Iberá no está aún en el verdadero trabajo que tiene que hacerse. Para evitar la desaparición de embarcaciones y hombres cuando esa desaparición no está en armonía con el plan de la evolución planetaria, toda presencia es en este momento alejada de allá mediante procesos como el descripto.

ERKS es la mayor ciudad intraterrena ono-zone activa, y es controlada por una civilización suprafísica. Como la esotérica Shambala, ERKS jamás podrá ser des cubierta, a menos que se manifieste y se haga visible. Esto ha ocurrido, por ahora, esporádicamente. En ERKS se utilizan las leyes de la materia-antimateria, así como en Iberá y en el Triángulo de las Bermudas.

La ley antimateria!, que dominamos, nos permite hacer desaparecer a nuestras naves espaciales mientras surcan el espacio físico, y nos permite crear nubes para protegerlas de la curiosidad y la agresión terrestres. ¿Qué otra explicación tendrías para las nubes que se desplazan contra el viento? ¿Ya las visteis? En realidad, son una nave espacial o un grupo de naves espaciales operando en los cielos. En la Biblia se habla de un pueblo que seguía a una "nube" ; o de una "nube" que acompañaba a un pueblo, esa descripción se refiere a una evacuación ante­rior de terrestres, ocurrida antes que pudiesen operarse importantes cambios en el planeta.

Ono-zone es la energía del universo, la fuerza vital inherente a la materia con la cual están constituidas las formas. Todas las formas responden a esa energía. La ono-zone trabaja sobre la parte vital de todas las formas, inclusive la forma física de la humanidad.

Toda civilización inteligente conoce esa energía, que los hindúes llamaban "prana", en sus aspectos más mate­riales. Los extraterrestres y los seres más evolucionados de la tierra (principalmente los intraterrenos) saben tra­bajar con ella. Quien la domina cambia el propio compor­tamiento, y se armoniza con el universo a tal punto que nada le llega a faltar. Conociendo a la energía ono-zone, el hombre se convierte en un creador y materializador de ideas. Jesús usaba concretamente esa energía y por eso curaba enfermos y suplía necesidades, creando alimentos u objetos, que materializaba del aire. De ella extraíase la forma que se necesita, demostrándose así que la vo­luntad individual puede estar en sintonía con la voluntad del universo.

Cuando estamos presentes, incluso en el plano físi­co, ningún esfuerzo es necesario para que consigamos ali­mentos para nosotros o combustibles para nuestras naves. Conocemos la energía ono-zone, pero no usamos esa energía para dominar a los débiles, ni como armas de gue­rra. La utilizamos para mantenernos en vida en las for­mas, sin poner en peligro las áreas por las que nos despla­zamos.

Con ese conocimiento podemos limpiar el desecho radiactivo producido por el hombre de la tierra, y purifi­car la órbita de este planeta para que su contaminación no se extienda por el sistema solar y por la Vía Lác­tea.

A medida que se vive en armonía, se conoce la ener­gía ono zone en niveles cada vez más sutiles y puros. Llégase a usarla en el trabajo de integración cuerpo-alma, o cuerpo-espíritu. Así, se comienza a participar consciente­mente en las leyes superiores de la creación. Con la pro­funda aspiración y con el ritual ordenado y espontáneo que el hombre por sí mismo va descubriendo, el poder ono zone es activado y le permite incluso caminar sobre el fuego sin quemarse o conocer los mundos de la anti­materia.

En el plano terreno, se usa esa energía para trasladar el cuerpo y para la proyección mental y telepática. Así se cuentan civilizaciones superiores que viven en diferentes dimensiones por toda la galaxia. En el Tíbet había sacerdotes que usaban esa energía. Levitaban, entraban en estado cataléptico y se desplazaban por grandes dis­tancias sin cansarse. Controlaban el propio metabolismo y se alimentaban casi exclusivamente con esa energía.

A través del ono-zone conseguiréis el desdoblamien­to, la salida de los cuerpos, para tomar consciencia de las otras dimensiones. Pero para lograr eso es necesario una disciplina correcta, asumida amorosamente y sin ambicio­nes de especie alguna. La ambición y la ignorancia trans­formarían al ono-zone en instrumento del mal, como hi­cieron con otras energías en la Tierra. Pero se la puede usar para la evolución de los mundos y las razas, y no sólo de algunos hombres. Para eso es preciso vivir en la armo­nía llamada Amor y participar con todos los frutos de la creación. En el planeta Tierra hay hambre, aunque en él hayan surgido, desde el principio, condiciones para que el hambre no existiese.

El poder generador ono zone está integrado en el movimiento y la armonía del universo. En el planeta, la alteración de esa armonía se conoce a través de la fuerza atómica liberada y de los residuos mortíferos que ella deja. La mente humana, actuando para el mal, mueve partes del átomo que ella no conoce ni puede controlar. Usada correctamente, la energía ono-zone puede transformar la forma del mundo y el tempera­mento humano.

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El Plan evolutivo os muestra que la actividad de la navegación interplanetaria está presente. En consonancia con el Consejo Intergaláctico, se lleva adelante el despertar de los contactos. Esta primera etapa será llevada a cabo con los autoconvocados, que son remanentes de otras civilizaciones y que ya fueron purificados de sus impurezas básicas para realizar tareas según la visión del Consejo.

En estos tiempos, por medio de las radiaciones ono zone se conseguirá en vuestro sistema solar la aper­tura de la dimensión densidad-cuerpo hacia la dimensión etérico-alma-MONADA. Esa apertura os inducirá a tomar contacto con vuestra condición de "ángeles sola­res" conscientes.
En el pasado remoto, toda la sustancia de la tierra y del sol formaba un único cuerpo cósmico gigante. La Tie­rra se separó del sol y ambos cuerpos celestes prosiguieron su existencia propia, cada uno con su centro de vida independiente. ¿Eso no podrá repetirse, aunque de otra manera? Tomemos en consideración que están vol­viendo los "carros de fuego". las "nubes volantes", los "discos" y los "cilindros voladores" de los libros antiguos.

Antes de la separación de la Tierra y del Sol, existía un todo de fuerzas espirituales y físicas Cosmos-Hombre, que sólo después se dividió. El elemento más espeso, más denso, quedó con la Tierra, mientras que el más sutil, compuesto por fuerzas espirituales-etéricas, se fue con el Sol. Ahora, en este tiempo actual de mutaciones, el habitante del separado planeta Tierra tendrá la oportu­nidad de decidir en que dirección quiere evolucionar. unir su cuerpo con el espíritu etéreo, o desplazarse en dirección a la eternidad involutiva para tener la opor­tunidad de una nueva concepción densa, consiguiendo en este último caso, mucho más tarde, la unión sutil con los planos perdidos. Pensad sobre eso.

Es preciso tener en cuenta que la evolución hu­mana está sujeta a los ritmos de la evolución planeta­ria, que a su vez se encuentra dentro de vuestro sistema solar. Los sistemas solares también están insertados en la continuidad evolutiva infinita de sistemas solares, primero en la propia galaxia y aún más allá, en la in­contable serie de universos.

En el cosmos todo evoluciona, y por la ley de la armonía los planetas y las humanidades que los habitan deben tener una correspondencia entre sí. En caso de que no la tengan, se desvían de la meta única, como ocu­rre con la Tierra, que es continuamente agredida por sus habitantes, deteriorándose hasta un punto que ignoráis. Mientras eso está ocurriendo, otros mundo dentro y fuera de vuestro sistema solar se preocupan.

Cuando un planeta no sigue su ritmo evolutivo, entra en desarmonía con todos aquellos que viven dentro de la misma ley solar. Acudimos para ayudaros, buscando integrar con vosotros el planeta tierra en la evolución alcanzada por nosotros, y alcanzada por otros que no co­nocéis. Un cuerpo en desarmonía es como un órgano enfermo que altera al cuerpo mayor entero, que puede, así, enfermar.

Otros sistemas planetarios y el propio Sistema Solar enfermarían si se siguiera produciendo el desequilibrio. La Tierra es, actualmente, un órgano enfermo dentro del cuerpo solar, y eso representa un peligro para todo el sis­tema, y para más allá de éste.

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Este es un tiempo de revelaciones, os dice el Apoca­lipsis, en la Biblia. El despertar del consciente derecho es la revelación en marcha progresiva, es la trascendente y luminosa realidad llevada a cabo con la presencia de las jerarquías terrestres, intraterrestre y extraterrestre. Es necesario que el despertar sea así, trabajando en conjun­to, para que puedan ocurrir cambios que se deben ope­rar en este planeta denso.

Necesitáis proyectaros en dirección a una nueva comprensión que os permita descubrir la existencia de mundos paralelos, mundos que siguen leyes diferentes, según la dimensión en que se encuentran.

Aún tenéis una inclinación natural hacia el intelec­tualismo, y eso pertenece a vuestro ser fenoménico. Son formas mentales en juego, nada más. Pero los tiempos no alimentan hoy el sincretismo; existe un emerger de la comprensión para los que buscan interiormente, y no más a través de comparaciones. Buscar la perfección sig­nifica buscar la propia esencia.

Las jerarquías se revelan a los que ven dentro de sí mismos, a los que llegan dentro de sus propias formas El individuo hace eso cuando evoluciona, y no cuando fuerza ese proceso por mera ambición. Por tanto, a las Jerar­quías se las conoce por auto-visión, por intuición, por auto-experiencia. Todo ocurre en el plano superior, a tra­vés de una transfiguración, y no en otros planos inferio­res. Ocurre por la búsqueda de un nuevo existir indivi­dual, que está mucho más allá de lo que el hombre inves­tiga y proyecta. Es la única existencia que conviene vivir, principalmente ahora, cuando las apariencias se tornaron insoportables.

Para dar por cumplida parte de la transformación, cada uno tiene que buscar la pureza, la calma y el cami­no Manásico. Tal es hoy la existencia verdadera para vosotros. Las apariencias se tornan negativas, hoy es po­sitivo que haya una reducción de nombres y formas, pues la verdad está en la esencia.

La calma y la libertad de espíritu constituyen ele­mentos imprescindibles para el cumplimiento de esta tarea, la de trascender las apariencias.

Para vuestro nuevo estado, que es consciente dere­cho, es válido que oréis con sentimiento, con conocimiento de lo que queréis y que actuéis en consecuencia. El nuevo estado conduce al encuentro de la verdad, pero todo cambiará siempre, incluso durante el trayecto. Este es el tiempo de los cambios continuos: la MONA­DA os conduce a un nuevo estado de libertad, pues sin libertad no hay verdadera renuncia.

El universo y el individuo son la misma esencia, en la cual lo Incognoscible desciende, cuando ellos también se unen conscientemente. Cuando hay interacción armo­niosa a través de los cambios continuos, se consigue la entrega total del HOMBRE-UNI VERSO. Pensad en eso, porque todo es entrega.

La revelación es como una ascensión. Será también necesario que la revelación y la ascensión vivan en la armonía conseguida. Cada nivel, desde el más denso hasta el divino, es para el hombre una etapa de ascensión. Los velos irán cayendo, uno tras otro, para aquel que ama a DIOS y busca a DIOS El individuo se convierte así en instrumento de la revelación.

La revelación toma los materiales de la vida de hoy y los adapta a sí misma, mejorando su calidad. Usa un poder más amplio que el conocido por los hombres de este sistema solar. Las energías que están listas para conocer moran en el consciente derecho. Ese nuevo estado de ser debe ir más allá de la mente pensante, en dirección a un principio superior en el que están inte­grados conscientemente el universo y el hombre. Uno ex­plica al otro, hasta que se unifiquen en mutua armonía.

El despertar de la vida mental superior aleja al hom­bre de la forma de ignorancia que lo mantuvo atado has­ta ahora. Además de la vida normal y de la mente pensante está la verdad divina, que fue representada débilmente por lo que conocéis, actualmente, como "equilibrio de la naturaleza material'

En el consciente derecho conoceréis una tranquilidad que no es inercia ni trance de la consciencia, sino la con­centración de una fuerza absoluta, la autoconsciencia, y de una acción de inconmensurable energía. Conoceréis una inefable bienaventuranza en la cual todo es expre­sión no de carencia y esfuerzo ignorantes, sino de paz y autodominio absolutos.

En ese conocimiento vuestra ignorancia capta la luz que os llama; a medida que los encuentros se repiten, en ERKS, vuestros deseos cesan, en la plenitud. ERKS tiene un papel, en esta época, junto a vosotros que sois autoconvocados.

El universo y el individuo son necesarios uno al otro, estando ambos en ascensión. Existen uno para el otro, hasta conseguir la integración. Se nutren mutua mente. El universo es un diapasón del Todo Divino en el espacio y en el tiempo 'infinitos, el individuo es una concentración de ese Todo dentro de los límites del espa­cio y del tiempo. El universo busca en la extensión infi­nita la totalidad divina que siente que no comprende enteramente; en el individuo consciente, la luz es perci­bida como "jerarquía".

El mundo va buscando al yo superior, DIOS se con­vierte en la Naturaleza, y la Naturaleza busca progresiva­mente a Dios. Todo eso es una revelación continua, em­pero, fuera de la mente cronológica común.

El hombre debe, necesariamente, universalizarse e impersonalizarse, a fin de manifestar al Todo Divino que es su realidad. Su sentido de personalidad le da una representación oscura y egoísta de la universalidad y de la consciencia.

El hombre terrestre dejó de cumplir, hasta hoy en día, su meta.

El problema que él se propone no fue resuelto y la obra divina, para la cual aceptó el propio nacimiento en la materia, no fue realizada.

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El universo conduce al individuo, como VIDA, ha­cia acá y hacia allá, en las diferentes constelaciones. Corresponderá a los individuos nacer y vivir en un dinamis­mo cuyo secreto consiste en dominar una masa en coli­sión. Un flujo de energía potencial debe liberarse, buscan­do integrarse en el orden supremo y realizar la armonía aún no conseguida.

Las Jerarquías desarrollan la consciencia ante la in­tegración de la unidad concentrada Universo-ser. Toda existencia es un solo Ser, cuya esencia es la consciencia-de-sí, consciencia única, y cuyo aspecto consciente des­pierta o despertará en los tiempos actuales. Esta es la voluntad poder que debéis accionar. ERKS existe' para que eso acontezca.

La eterna fuerza de la consciencia radica en la fuer­za o la voluntad, es deleite en reposo o creación en acti­vidad, según la época cíclica. Es también Dios, un con centrado de sí misma. Está en vuestro ser esencial, muy visible, en vuestro ser no-fenoménico.

Cuando despertéis conoceréis la fuerza que os in­tegra en vuestra esencia. Es eterna, inalienable, activa y creadora. La consciencia ejerce la fuerza que pondrá en movimiento a la esencia-voluntad. Ese juego es el uni­verso, y ese deleite es la causa, el motivo y la esencia de vuestra existencia Cósmica.

Si aspiráis a una vida divina no la tiréis. Eliminad al yo inferior, pasando del presente ciclo de ego-mental al ciclo superior de MONADA, en la integración como unidad-consciencia en la consciencia divina. Es un estado que está más allá No permanezcáis discutiendo en la mente concreta. Id.

Cuando llegáis a esa unión por un lado y al con­cepto mental por el otro, tenéis dos entidades opuestas, una de las cuales debe ser falsa para vosotros. Por tanto, una de ellas necesita ser abolida y tendréis que escoger. Cuando se habla para los más débiles, se usan medias medidas, pero la verdad es ésta: el libre albedrío condu­ce a estados en los que la mente es siempre la que está en juego. Vuestra consciencia-MONADA es, sin embargo, el principio superior para vosotros, en la etapa que tratamos.

La esencia de la Ley está incorporada en vosotros. La esencia de la Ley existe para vosotros inevitable­mente -pues en la evolución debe ocurrir el desarrollo de la verdad, la cual se revela continuamente.

Lo que despierta en vosotros todas esas cosas debe ser un conocimiento-voluntad o una fuerza-consciente. Ahora es vuestro consciente derecho el que está en pose sión de la naturaleza esencial de la existencia. No per­dáis más tiempo con lo que ya sabéis.

Cuanto más se evoluciona, menos mental será el conocimiento-voluntad; pues la mente no conoce, no gobierna ni posee la ley, sino que es gobernada por ella. En cada ser existe un principio superior, a fin de que se desarrolle lo que falte en el mundo de la mente.

ERKS es la forma de energía de ese conocimiento­voluntad, forma que se proyecta y se hace visible como instrumento de la creación cósmica. En ERKS operamos bajo una cúpula de fuerzas que no son provocadas por no­sotros mismos, sino por una consciencia integrada. Es la pura idealización y formación divina en el Infinito pro­yectándose como enseñanza -no como un juego irreal del pensamiento mental, sino como un juego del ser consciente y cósmico. La consciencia divina está detrás de la idea del movimiento, prosigue siempre habitándola en todas sus obras, y distribuyéndose en todas sus formas Así es ERKS.

Si vuestra mente purificada ya reflejase el equilibrio existente en la consciencia supramental, vuestra alma po­dría sustentar esa vibración y ocupar vuestra existencia individual realizándose en el UNO. Así, penetraría en los tres estados mentales de la tercera dimensión. A las fuerzas de las MONADAS se las está llamando para que eso acontezca.

Cuando vuestra mentalidad astral-humana pone én­fasis exclusivamente en la experiencia de nivel espiritual y afirma que esa es la única verdad eterna, surge la ne­cesidad de que seáis llamados a ERKS. Antes, no.

Mientras el autocontrol y el autodominio os preser­va de los actuales planos mentales en conflicto, en los que la guerra nuclear hace mucho que está instalada, el auto conocimiento os lleva a una mayor armonía espiritual, en la que se encuentran esencias sublimes que desarro­llan a la supramente hasta hoy ignorada, desconocida y olvidada por la mayoría. Es imposible expresar la cons­ciencia supramental con palabras humanas, y el estudio respecto a ella exige una penetración que va más allá de lo conocido.

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En el hombre existe la voluntad de alejarse de la necesidad cósmica, pues ésta es ardua e imposible de comprender o justificar. Tal necesidad es rítmica en regularizar sus operaciones de autosintonía, y eventualmente produce rebelión en el emocional izquierdo con­tra la Voluntad secreta y más poderosa de la Gran Madre.

Empero, si existe un principio de luz superior o intuición, que es la verdad auto-reveladora que está actualmente obstruida e inoperante en la mayoría de los hombres, o trabajando sólo con impulsos intermi­tentes (como las luces de ERKS en aquellos cielos ma­teriales en que ellas aparecen), entonces no necesitáis tener temores. En el estado superior de consciencia no hay dualidades, y en algún estado supremo se halla el LUGAR de descanso de la humanidad.

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En ERKS tendréis claros los puntos importantes de la evolución espiritual, en lo que concierne a la etapa en la que ahora estáis. En el presente, estáis limitados al campo de un Logos Planetario, reino del cual sois parte integrante -ahora pertenecéis a él. Cada Logos Planeta­rio preside un campo de vuestra evolución, y debéis estudiar en todos ellos. Debéis comprender claramente las diversas fuerzas que se integran en cada campo que se presenta a vosotros
Cuando trabajáis en sintonía, esas fuerzas os inte­gran. Entonces, podéis comprenderlas bien. Serán para vosotros como luz, para que salgáis del laberinto del libre albedrío.

Libre albedrío, desde el punto de vista superior que debéis alcanzar, quiere decir oscuridad. Eso que es el orgullo de los hombres ligados al consciente izquierdo es, en realidad, una etapa primaria. Para que entren en ciclos más allá del consciente izquierdo, el libre albe­drío tiene que ser trascendido. Estuvisteis sumidos en esa oscuridad hasta que las Jerarquías vinieron a estimu­laros, pues ya pasaron esa etapa en la cual aún estáis. Todos reunidos podremos recibir, juntos, ese Maná Cós­mico que nos integra a todos cada vez que queramos en­trar en el Nuevo Camino.

CONTACTOS Y DESPERTAR

Considerad que los contactos actuales dan informa­ciones que escapan a la realidad, suministrando una idea deformada respecto a nuestra presencia. Nuestra tarea es mantener la seguridad planetaria y extraplanetaria.

Vuestros intereses económicos y vuestro afán por el poder inventan personajes-contacto que son transmisores de informaciones que vienen de los propios gobiernos terrestres, y no de nuestras fuentes. Eso es organizado para implantar confusión y producir dispersión. A veces transmiten informaciones como si fuesen nuestras para confundiros, y anexan a esas informaciones fotos falsas para distraeros.

Cuando todo sea revelado, tendréis más pruebas para aquilatar. Entonces, podréis saber quién está real­mente al servicio de la galaxia, y quién está trabajando para las fuerzas involutivas.

El "contactado" puede formar, si lo desea, un grupo . de interesados en la búsqueda de la verdad, sin tendencia alguna a manifestación de fenómenos, sean éstos místicos o no, y sin objetivo comercial alguno. A quienes sean sinceros se les darán todas las informaciones necesarias.

Es necesario comprender la verdad sin alimentar sectarismos, ni intenciones dirigistas. Tomad bien nota de eso. Hermanáos en el Amor que está más allá de las fronteras intelectuales, religiosas, culturales y étnicas -que está fuera de toda especulación.

Lo que os unirá será la búsqueda de la consciencia universal. Hay leyes que tenéis que conocer -así, habrá una verdadera transmutación en los conocimientos actuales. Si vuestros lóbulos cerebrales derechos desperta­ran según lo piden nuestras leyes, entonces obtendréis informaciones de vuestras propias revelaciones En ver­dad, el universo espera vuestra integración definitiva y consciente en el Gran Plan.

Cuéntase que hay raptos de personas, efectuados por extraterrestres; no es precisamente eso lo que ocurre. Lo que existe es un programa de evacuación de personas, lo cual ocurrió cuando vuestros ancestros bíblicos fueron trasplantados por nuestras naves de transporte. Desconociendo vuestros orígenes, no podéis tener luz sobre esos asuntos. Pero cuando sepáis cómo son esos contactos, no habrá más temores. Cuando el Antiguo y el Nuevo Testamento hablan de "raptos", se refieren a evacuaciones, como la que se prepara actualmente. Cuando llamen las trompetas, no levantéis a los caí­dos, pues la fuerza de estos no será suficiente para que continúen. Los que queden de pie, serán los que ten­drán fuerzas suficientes para el cambio. El cambio será el siguiente.

Disciplina 
Fe 
Entrega 
Silencio 
Gran Amor

Nada podréis hacer si los cuatro primeros requisitos no estuvieran aliados con el Gran Amor.
Preparáos para el gran encuentro con el Amor Cós­mico, y con todas las civilizaciones del gran universo. Es­tamos aquí para compartir vuestro destino, pues la ley del gran universo así lo reclama. Aún es tiempo.

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Como las leyes inmateriales o de la ultramateria son aún desconocidas para el hombre de la tierra, y como cualquier análisis, sincretismo y conclusiones mentales ya no son efectivos cuando se trata de vivir la mente superior, la situación se tornó crítica hoy. Las teorías intelectuales fenecen. En el pasado fueron importan­tes; sin embargo, en la evolución actual, o sea, con el despertar que nos lleva a la práctica de lo desconocido, siempre que soltéis amarras, liberándoos de las viejas ataduras tales como el fanatismo, la comodidad y la cobardía, estaréis abiertos a la nueva energía.

Cuando sabéis la razón de alguna cosa, teso cam­bia el cuadro que véis ante vosotros? Querer saber la razón de las cosas es uno de los vicios del consciente izquierdo. La fe, la disciplina y el liberarse de- las especulaciones mentales llevan hacia lo desconocido, donde necesitáis llegar.

Si os estáis programando para ir más allá, ¿qué sentido tiene para vosotros usar métodos viejos? ¿De qué valdría estar buscando al Alma y a la MONADA, si continuáseis aferrados a la vieja forma, que es men­tal?

Cuando soltáis amarras os alejáis de lo conocido: entonces, os conducís hacia el gran concierto de la cosmología universal que constantemente os /lama. Por supuesto, existe un tiempo de preparación; pero ahora esa preparación va a ocurrir lejos de las viejas estructuras. Podrá acontecer en niveles más elevados de la consciencia, o, si lo quisiéreis, en ERKS.

Tratar de conciliar doctrinas diferentes, u opues­tas, eso es sincretismo. Otras civilizaciones os visitan, como sabéis -son civilizaciones que no sólo dominan tecnologías avanzadas sino que también tienen la tarea de ayudaras e inspiraros, como viene ocurriendo secre­tamente, en el campo de los descubrimientos "huma­nos' : Estáis en una etapa final de esta civilización te­rrestre, y domináis hasta cierto punto las leyes de la materia; las leyes mentales, sin embargo, las tenéis defor­madas: empleáis la mente más para el mal que para lo que es positivo.

El hemisferio izquierdo del cerebro responde al lado "material de la vida"., ¿por casualidad, no estáis aferrados al dominio material? ¿En vuestra vida no está girando todo en torno de los hechos económicos y de las realidades más densas?

En este momento, las instrucciones cósmicas hablan respecto del despertar del lado derecho del cerebro, con sus valores imprevisibles. Hacen avanzar al individuo, aun­que éste, intelectualmente, opine en contrario.

Esas leyes, que necesitáis conocer en la práctica, están por el momento fuera de los ensayos conocidos, y será necesario que bajéis el velo actual de la racionalización y del ordenamiento cronológico de los hechos para que estéis delante de ellas abiertamente.

El hombre volverá a desarrollar su potencial como en los antiguos tiempos, y el pensamiento moderno está a punto de fenecer completamente. ¿Cómo hacían los antiguos para tener sus teorías tan exactas y en tan grande armonía con la fuente cósmica? Conocían la clave del contacto con la mente universal, fuente de la cual os alejasteis.

El porvenir está ligado al cambio de orientación. Es un despertar consciente que por el momento está inac­tivo -así os preparará para la transformación de este pla­neta.

Vuestra ley creadora está ligada a la nueva ley de rotación de la tierra, lo que presupone inclusive nue­vos procesos de alimentación, ya que el sol también modificará su rotación. Habrá una metamorfosis fisiológica sujeta a las nuevas leyes de la vida.

El despertar dará un nuevo consciente a vuestras fa­cultades mentales, haréis contacto con vidas de otros pla­netas, y las viejas teorías os parecerán caducas. Es preciso mayor autonomía consciente y menor condicionamiento material.

Los conocimientos que serán revelados por los seres intraterrestres y extraterrestres os educarán para una vida alejada de los preconceptos actuales. Obtendréis la condición de "avatar", o sea, la condición de quien vive en un espacio de armonía consigo mismo, aceptando sin agresiones las leyes del universo que lo rodea. La vida será producto del pleno conocimiento de sí mismo y del manejó del despertar del consciente derecho, con todas las facultades que ello produce. Esas leyes de la evolución fueron conocidas siempre, pero permanecie­ron dormidas. Ahora se acerca un nuevo ciclo planeta­rio, o mejor dicho, interplanetario, y por ello se están revelando enseñanzas y técnicas de una realidad nueva.

AUTOCONVOCADOS

En todos los tiempos, vinieron grandes Seres y en­señaron el camino de la liberación, la ascensión y la unión con el Todo, pero con la presencia en la tierra de la mentalidad menos adelantada, sus enseñanzas esencia­les se transformaron en dogmas huecos, en preceptos absurdos y en prácticas inútiles, que acarrearon inconve­nientes. Se efectuaron interpretaciones según el interés de sectas, en lugar de prevenir a los terrestres respecto de creaciones no armoniosas de la naturaleza humana. En fin, los que estaban absorbidos por el mundo pura­mente material burlaban la enseñanza.

En la antigüedad se tomó especial cuidado con la necesidad de resguardar de las desarmonías a todas las creaciones, y de resaltar que el Amor y su práctica constante significan el cumplimiento de la Gran Ley. Eso no fue respetado, y la situación de los hombres fue agravada por su mente racional. Cada uno se puso a pensar y hacer lo que se le ocurría en el momento. Esa realidad favoreció la contaminación del cuerpo astral del tercer plano, con campos magnéticos negativos. Día a día ha aumentado el poder de esas fuerzas oscuras, transformando todo en suelo propicio para pasiones y acciones siniestras, como lo estáis presenciando. Debido al desarrollo de tales for­mas, se decidió el envío de nuestra Flota Viajera, para verificar el progreso de esos conjuntos energéticos.

Las informaciones captadas alarman, y la situación planetaria tiende a agravarse, según las observaciones que se están efectuando. Con ritmo vertiginoso, esa frecuencia vibratoria construye en el tercer plano una aglome­ración oscura, que es indicio de la inevitabilidad de la acción violenta futura.

No obstante se detectó, con la venida de otras corporaciones espaciales, la existencia de una gran can­tidad de hombres y mujeres que en su despertar mantienen el esfuerzo para realizar el equilibrio. Ha sido posible cierto equilibrio gracias también a la acción cons­ciente que ha sido emprendida por ellos, en determina­dos casos con ritmo y estrategia. Eso está retardando el proceso de desintegración, atenuando una parte del de­sastre inminente.

Teniendo en cuenta lo expuesto, nosotros, los con­federados de la Galaxia, descendemos al plano terreno y adoptamos apariencia física adecuada al caso. Actualmente participamos de vuestra vida, mezclándonos con las multitudes, trabajando en varios sectores, y hasta pre­sentándonos como jefes religiosos de vanguardia, pare­ciendo nada más que uno de vosotros A través de trans­mutaciones, nos convertimos en humanos de igual con­formación anatómica y de rostros idénticos a los de los terrestres.

Eso se efectuó para enseñaros algo de la Gran Cien­cia, de las Leyes del Universo, y para estimular a los más adelantados entre vosotros a que formen grupos de tra­bajo. Esta es una tarea reservada a nuestros hermanos instructores.

Hasta ahora, todo eso fue desarrollado en mínima escala, si se compara con el ritmo acelerado de las fuer­zas de la destrucción, tan evidentes en la actualidad.

Para neutralizar el proceso destructivo, o por lo menos atenuarlo dentro de lo posible, ahora necesita­mos concentrar nuestro trabajo en un movimiento planificado, en el nivel de vuestro tercer plano. Ese movi­miento deberá ser efectivo para despertar la Voz Real en todos los que son considerados autoconvocados, y que son aptos para eso.

Por tanto, es oportuno vincularas directamente con los Venerables de ERKS, que os proporcionarán pormenorizada información sobre el tipo de actividad a asumir. Se expondrán las causas de la situación te­rrena actual, determinándose así el tipo de acción más simple posible, a ejecutar dentro de lo que resulte ne­cesario.

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Debéis liberaros cuanto antes de la etapa instintiva aún presente en muchos de vosotros, autoconvoca­dos. Aunque la mente del hombre alcanzó niveles superiores, sin duda, él permanece todavía morbosamente ligado a la fase instintiva de su propia naturaleza. Por tanto, necesita motivación superior para avanzar.

En lugar de valerse de las técnicas superiores a las cuales ya puede tener acceso para elevarse en la escala de la evolución, el hombre se pone en contacto con ejer­cicios que trabajan con instintos primarios -técnicas arcaicas que no tienen más valor o vigencia.

El instinto del Bien fue desvirtuado, y en eso está la causa principal de la inseguridad planetaria. Las cria­turas de ese tercer plano se dejaron llevar por una predisposición atávica a vivir según los sentidos inferiores, reac­cionando ante el mundo externo a través del placer y del dolor, y sometiéndose a esa dualidad. Así prepara­ron sus propios patrones de conducta.

Empero, en los autoconvocados ocurrió otro tra­bajo, y en su trayectoria evolutiva están desarrollando las propias fuerzas.

La armonía es necesaria, y el bienestar nos conduce a ella. Pero eso puede confundirse con placer. El placer produce una insatisfacción crónica, una ansiedad eterna y una sed insaciable. Están los que creen que la única ba­talla es aquella contra el dolor, y que lo demás no cuenta. Empero, no saben lo que representa la batalla contra el sentido de placer.

La situación de la tierra está de tal forma que al hombre no le importa quién sucumba, ni los medios usa­dos para concretar los fines que anhela. De ese modo, es automáticamente perseguido por otros hombres, en el afán de conseguir medios propicios para lograr el propio placer. Así vienen las enfermedades incurables, el dolor, la tristeza y la muerte que véis alrededor. Cuando están sumergidos en el placer, el dolor los consume, e ilusoriamente tratan de no verlo. Para tranquilizarse, sueñan con la inmortalidad y con la panacea curativa.

A través de la vehemencia con la cual consiguen cier­tas formas de comodidad y bienestar puramente senso­rial, lo cual ya constituye una tendencia intrínseca en la naturaleza de la especie humana, seccionan la esfera energética del planeta, repartiéndola en pedazos. Cie­gamente, intentan apoderarse de la energía cósmica de la vida, sin conseguirlo. Para institucionalizar el bienes­tar material establecen principios rígidos y la propie­dad privada.

Así, los recursos naturales, expresiones de la ener­gía del tercer plano, sabiamente manifestadas en función de la armonía esencial del universo para servir de sus tentación y complementación de las metas de la evo­lución, se convirtieron en propiedades de algunos. Les sirven para adquirir y mantener el propio estado de bienestar egoísta.

Eso fue lo que, al principio tímidamente, con el tiempo evolucionó hacia formas cada vez más alienan­tes, regularizadas por el ejercicio de nuevos métodos crea dos por el hombre. Los recursos naturales son incluso hoy vendidos a quienes pueden pagar por ellos, o sea, a quienes puedan dar a cambio de ellos papeles sellados, cuya cantidad varía según un "precio" estipulado. Esos "precios" son determinados por caprichos, o por la tris­te y conocida "ley de la oferta y la demanda" : Así, los billetes o el dinero se convirtieron en el medio de inter­cambio entre los terrestres.

Esa práctica absurda comienza a forjarse al mismo tiempo que los hombres dedican buena parte de sus años a acumular dinero, a través del dominio de los de más, de los ardides y de la explotación de los recursos naturales, olvidando totalmente el desarrollo de los pro­pios sentidos superiores. Al permanecer éstos inactivos, no pueden indicar al hombre otras realidades, salvo la de las sensaciones.

Mediante sus "fortunas", algunos seres humanos mantuvieron un número creciente de semejantes a su servicio, lo que reprodujo hasta el infinito la relación de trueque de esfuerzos humanos por dinero. Así, des­ligados de otras concepciones, se lanzaron insaciable­mente a satisfacer sus instintos alienados. Por no de­sarrollar sus facultades superiores, permanecieron pri­sioneros de las inferiores.

Esa situación diferencia hoy a los hombres, indu­ciéndolos a luchar en condiciones de desigualdad.

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Desde el punto de vista cósmico, del Todo, esta situación mundial actual es considerada caótica. El hombre es cada vez menos auténtico, menos ligado a lo que es esencial. Con la transformación propuesta por los procesos que se están presentando, el hombre experimentará una nueva manera de sentir y de com­portarse. Sabrá hasta dónde lo conduce esa prepara­ción, que coincidirá con el despertar del consciente derecho.

El despertar, en todos sus aspectos, lo induce a vivir en un Ideal Cósmico, por sentirse integrado a EL. El método consiste en modelar la actividad humana usando los procesos naturales de estimulación, intro­duciendo el sagrado principio de la "libre determina­ción". Lo que está exponiéndose implica la elección de la Ley del Libre Albedrío, que, aunque se la use una sola vez, de hecho debe ser usada.

Hay informaciones provenientes de toda la Galaxia, que han de estudiarse y comprenderse. Son coherentes entre sí, independientemente de las diferencias de vibraciones cósmicas de los participantes del Consejo Inter­galáctico, los cuales provienen de diferentes mundos y de diferentes planos. Pero es preciso persistir en las inten­ciones para que se perfeccione el contacto.

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En vuestra evolución espiritual existen siete etapas En las tres primeras, vuestro Espíritu "desciende" o "in­voluciona". Involuciona dentro de la Evolución. ¿Eso es claro para vosotros? Involucionar quiere decir "descen­der" a la materia densa, que es el polo opuesto del Espí­ritu. A medida que desciende, el Espíritu confiere a la Materia cualidades, poderes y atributos. Ciertas cuali­dades, poderes y atributos que apreciáis son fruto de ese descenso, o de las tres primeras etapas.

Ahora estáis viviendo la cuarta etapa. En ella, la Materia renunciará al libre albedrío. Dotada ya de cua­lidades, poderes y atributos, la Materia se entrega a múltiples relaciones con su Regente animador que, ahora, comienza a compenetrarse con ella. Eso es lo que llama­mos la Gran Batalla del Universo: el conflicto entre Ma­teria y Espíritu, que comenzó con vuestro contacto con las huestes del otro ejército. En ese campo de batalla hay un punto de equilibrio que se consigue después que el Es­píritu entró en innumerables relaciones con la Materia. El Espíritu es aparentemente vencido en esa fase.

Más adelante, en vuestro despertar evolutivo llegará el punto de equilibrio en el cual ninguno de los comba­tientes, Materia o Espíritu, lleva ventaja. El Espíritu triunfará sobre la Materia, después de esa pausa. El triun­fa sobre la Materia asistido por los Regentes, por los Logos y por las Jerarquías. Cuando esa cuarta etapa se haya completado, el Espíritu será dueño de la Materia, lo contrario de lo que aconteció en las etapas anteriores.

En las tres etapas siguientes, tras esas cuatro, el Es­píritu todo ordena a la materia que lo subyugó hasta en­tonces. La Materia servirá a los designios de el. La Mate ria dará la forma para que El se manifieste. Entonces, la Materia será el vehículo de luz que vendrá a vuestro encuentro para que entréis en las clases de ERKS. En ERKS, todos los poderes del Espíritu se manifiestan y activan.

Las tres últimas etapas evolutivas son la ascensión espiritual. Empero, hay tres etapas descendentes, una de lucha y tres ascendentes. Las siete en total han de cumplirse en el esquema de la tercera dimensión, que bien conocéis.

Tres descendentes: involutivas - materialización 
Una de equilibrio: relaciones – conflicto
Tres ascendentes: evolutivas-espiritualización 
Esforzáos para conservar en vuestra idea la vibra­ción del  despertar. Necesitáis desarrollar la luz, para que tengáis un contacto verdadero. Ya estaréis lejos de la esfera emocional y de lo que os dio hasta hoy como alimento.

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En ERKS, el trabajo es modelar el traje para que el Hombre Nuevo se ,manifieste con otro pensamiento a fin de ayudar a los que vengan mañana a buscar ese co­nocimiento.

Cuando el curioso, el que se interesa por fenóme­nos, el investigador y el científico llegan a la zona activa, nada comprenden. Vuestro análisis y vuestros labora torios de nada valen allá. Sin conocer los principios de la energía ono-zone, nada podrán experimentar. ERKS se revela a quienes llegan ante la realidad sin malicia, sin especulaciones, sin esperar un espectáculo.

ERKS es una base activa para la formación y para la información. ¿Cómo llegar allá? Los que llegan son elegidos, como acontece en las Bermudas, en lberá y en otros lugares aún no revelados.

Cuando el investigador o el estudioso quieran com­prender, primero tendrán que respetar todo principio inteligente, sin destruirlo. Aceptarlo, para después obtener la información que deseen. ERKS no es para estu­diosos de fenómenos, y tampoco para ser analizado. Cuando vuestra civilización corrija sus yerros, co­nocerá la energía ono-zone y podrá controlar las lluvias, la producción de alimentos y curar las enfermedades usando una especie de bastón muy simple. El armoniza la energía vital y da al cuerpo la fuerza para superar toda la agresión microbiana y para alejar dolencias. Las civi­lizaciones suprafísicas la conocen como energía Brill. Con ese bastón recibiréis baños de energía, y viviréis entonces centenares de años con el mismo cuerpo.
El conocimiento de la energía ono-zone que os esta­mos presentando está fundamentado en el Amor. Espérase que con los cambios apocalípticos esta civilización terrena comprenda qué es el Amor. Sin guerras, sin los asesinatos que aún se multiplican, sin la acumulación de riquezas que para nada sirven, los hombres conoce­rán el Amor.

No necesitáis tener el mismo destino de los seres del centro de la tierra, que cometieron los mismos erro­res que cometéis ahora con la energía nuclear, y que no aceptaron las recomendaciones de la Ley. Estos seres del centro de la tierra vivieron una vez en su superficie, pero no supieron usar correctamente la energía que tenían a su disposición. Sometidos a un código genético desarrollado en las profundidades, viven anhelando la armonía que un día conseguirán.

EL CAMBIO GENETICO

El GNA es el código genético que está siendo intro­ducido en el Hombre Nuevo, en lugar del DNA que ac­tualmente rige las características humanas terrestres. Esa nueva dinámica, la genética cósmica GNA, está destinada a millones de individuos.

Si entrárais en un laboratorio mental para “entrena­miento en contacto"., observaréis el estado de desestabili­zación físico y psíquico actual del hombre. Los efectos degenerativos del ambiente y la corrupción llegaron a un punto crítico, con el peligro inmediato de alcanzar la culminación hipercaótica.

La presencia de Seres del Espacio en la órbita de la tierra os lleva a obtener la consciencia superior que os permite llegar a la Sintonía, al Equilibrio, para que sobre viváis -aquí o en otros niveles- antes de que el holo­causto provoque lo inevitable.

Ya sabéis que existe una operación-rescate que se está preparando. ¿En qué medida está ocurriendo? El programa se encuentra adelantado pero, por ahora, se desarrolla en secreto. Están en marcha cambios muy su­tiles, y pocos son conscientes del plan para la creación del Hombre Nuevo.

Entre millones de individuos que fueron transfor­mados por el GNA, serán llamados 144.000 que serán la fuerza propulsora, pues conseguirán el cambio de los de más. Esas cifras no son fijas. Son una estimación. Es la multiplicación mutante de una semilla, fuera de vuestro tiempo calendario. Tened en cuenta eso.

La nueva genética y la mutación que se lleva a cabo en el planeta es efecto de la evolución cíclica. Se trata de la evolución planetaria.

Para transformarse, muchas personas ya fueron lle­vadas a las naves, en las que fueron operados sus cere­bros. A partir de ahí pasaron al nuevo código genético. Los primeros tratamientos fueron para extirpar del hom­bre la parte de su psiquis que había degenerado a través de los tiempos, a causa de la desestabilización de los ele­mentos que responden al dinamismo vital-biológico­psíquico.

Lo que se procura hacer es modificar la carga genéti­ca portadora del dinamismo disarmónico y turbulento. El problema hereditario se encuentra en primer plano, en ese cambio. Entonces se lleva a cabo una intervención precisa y secreta. Habrá tratamientos más nuevos y sofis­ticados, si fuera necesario.

¿Sabéis que bastarían dos jóvenes sanos para tener de nuevo un pueblo en el planeta? Existen en la tierra individuos de ambos sexos físicos, ya elegidos e influí dos por el nuevo impulso, capaces de transmitir por vía hereditaria el NUEVO ANTHROPOS. Eso es nada más que el comienzo de un programa establecido por los Logos Planetarios y ordenado por quien preside la evo­lución de la especie. Es una tarea silenciosa, una activi­dad de las jerarquías, y su meta es segura. Observad a los niños y su conducta. Colaborad con ellos, compren­dedlos.

Preparáos para el cambio. Controlad vuestras es­tructuras psico-físicas, evitando todo estímulo con­trario al pensamiento superior. Evitad el impacto de elementos emisores de rayos contrarios.

Rota la estabilidad del ambiente, las estructuras que conforman la genética de esos niños tendrán reac­ciones. Se producirán rechazos, y el choque es inevita­ble -con complicaciones que afectarán su conducta, con reacciones ante sus nuevas facultades. Todo eso es delicado, como veis. Ayudad a esas criaturas a que tengan un ambiente armonioso y que las incluya.

Esos seres ya están aquí, pueden ser uno de vues­tros hijos, o familiares. Traen esa nueva semilla. No son muchos los que encarnan por un acto de Amor verda dero de* sus padres. Los que tienen tal oportunidad son programados con una genética particular, con el código GNA en lugar del antiguo.

Carta de un niño de seis años dictada a su madre, y dirigida a una psicóloga que lo comprendió:

8 de agosto de 1987

"Querida:
"El libro me gustó mucho. ¡Me gustó comprobar que en un libro escriben lo mismo que yo pienso!

"El planeta tierra es una escuela. Es una escuela muy difícil porque tiene mucha materia y poco espíritu. No­sotros los humanos venimos para aprender a manejar el cuerpo y las cosas que se tocan.

"Pero hay muchas escuelas, en diferentes planetas, para aprender cosas diferentes.

"También hay planetas-casas, en los que están las almas. Siento que vengo del sol; en el sol hay almas puras. Después pasé por Saturno, que es menos físico que la tierra. Ahora siento que entendí mejor eso de la reencar­nación. En este planeta es tan difícil tener un cuerpo, que es preciso salir y entrar muchas veces en los cuerpos para aprender a manejarlos.

"Además de eso, ser hombre es diferente de ser mujer. Los hombres tienen más energía. Las mujeres cuando tienen hijos les dan su energía, y la energía vuel­ve hacia ellas transparente. Los hombres pierden menos energía, pero las mujeres aprenden algo importante: ¡cuando tienen hijos "practican" la muerte!

"El momento en el que el nene sale de la panza se parece a cuando el alma sale del cuerpo."
"Algunas personas no saben eso, y la muerte las deja tristes. Además, sólo creen que existe lo físico.

"Olvidan que la vida viene de Dios y ¡que nada de Dios termina nunca! Aunque el planeta Tierra explote, aún será un trozo de Dios!

"Antes yo sentía que Dios era todo el universo, pero un día Dios me mostró el VACIO y me dijo: "Yo tam­bién soy esto". El universo, los otros universos y el vacío, eso nunca acaba, porque Dios no tiene comienzo ni fin. "Para que las almas de los humanos no se queden tristes, todos unidos tenemos que hablar de eso.

"Después que viniste a mi casa supe que somos muchos los que tenemos la misma misión. Y me parece que ahora muchas almas vienen para ayudar a este plane­ta. Es la gente "misionera".
"Abrazos."

La incorporación del nuevo código genético GNA corresponderá al campo más sutil de la energía ono-zone. Así el hombre tendrá una capacidad mental que superará al coeficiente intelectual de hoy. Aprenderá a salir de su cuerpo con el uso de esa energía, y podrá proyectar has­ta los reinos más sutiles e inmateriales atributos que le eran normales en las civilizaciones pasadas. El Hombre Nuevo convivirá con reinos paralelos.

Cuando a través de renuncias, consigáis penetrar más allá de las fronteras de vuestro reino inteligente, llegaréis a participar de la gracia de pertenecer a un "mundo pensante dentro de la ley del cosmos". sin soberbia, sin mezquindad, e irradiando amor verda­dero. Esa activación transformará los patrones actua­les de comportamiento del hombre, dándole un código genético, que corresponderá al comportamiento universal de todas las razas galácticas. Entraréis en un nuevo conocimiento, que cambiará la Tierra. Por ahora no podéis percibir vuestra semejanza con el Crea­dor, porque usásteis energías liberadas de los minerales que en estado natural sirven a la vida del planeta. Las fórmulas de laboratorios y las mentes enfermas de los llamados "sabios" usaron minerales para curar los cuer­pos humanos, y así comprometieron al planeta, rompien­do su equilibrio.

Hasta ahora, los "sabios" de la tierra que descu­brieron la energía nuclear la han aplicado en bombas para someter a los otros. Sin embargo, no recibieron información sobre cómo controlarla. ¿Por que? Porque no usaron esa energía positivamente y, así, se autodes­truirán por propia ignorancia.

En el plano físico, la densidad de los cuerpos sufri­rá un cambio. Quien alcanzó la evolución sutil también está cambiando rápidamente. Los que escucharon el llamado para la integración universal están siendo llevados hacia los planos sutiles y están volviéndose conscientes de ellos. Ese llamado fue hecho también a los desen­carnados.

La consciencia cósmica que buscáis se encuentra la­tente en el hemisferio derecho del cerebro, en estos tiem­pos nuevos. Los que hayan trascendido la etapa analítica o especulativa tendrán facilidad para hollar el camino de la perfección. En el universo existe la unidad que a vosotros corresponde: arriba es como abajo. Lo que está en el Cosmos corresponde a lo que está en lo físico.

Toda la energía cósmica se proyecta en vuestro traje astral. Este es accionado por la supraconsciencia, que no está compuesta por dualidades tales como ideas­pensa-miento. El consciente cósmico es lo sublime-sutil, mien­tras que las ideas pensamiento son lo denso-material. ¿Estáis viendo eso?

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Todos los impulsos espirituales son codificados por el cuerpo astral. ¿Por qué? Tras el período de turbulen­cia mundial utilizaréis el traje sutil. En él estarán regís-. trados todos los momentos terrenos que deberéis vivir. La Mónada se ocupará de vuestra evolución. Toda la energía del consciente cósmico será proyectada por vuestro propio generador sutil, accionado por la supra­consciencia. Por eso la dualidad no será posible más.

Todo espíritu contiene esencias polaridades que modelan células andróginas. Cada célula se comporta con su propia inteligencia, estando pues integrada en la consciencia-universo. Aunque compartan con vosotros el plano físico, sabrán que su reino es cósmico.

Esas polaridades están concebidas para la integra­ción de todos las planos que debéis recorrer hasta la evo­lución final. La evolución se realizará en planos menos densos que los actuales. Toda evolución futura tendrá un Hombre-Nuevo, femenino-masculino con una com­prensión que no se alejará de Dios, y con una conscien­cia que lo integrará con otras civilizaciones que pueblan él Amor Universal.

Ese Hombre femenino-masculino comienza a crecer en vosotros cuando aceptáis que estáis aquí para apren­der y progresar. Eso ocurrirá cuando paséis a cumplir las leyes del cosmos y a reconocer que sois un ser evolutivo.

Siendo vosotros energía vital, deberéis caminar en escala ascendente y en dirección a la Consciencia Cósmica. Para que eso sea posible necesitaréis renunciar al libre albe­drío, porque, en caso contrario, quedaréis en un laberin­to sin salida. Renunciando al libre albedrío, tendréis el desarrollo del consciente derecho y, a través de éste, tendréis las informaciones sobre cómo llegar a los mun­dos superiores. Cumpliréis las etapas evolutivas dentro y fuera de los planos que conforman la ley del karma ge­nético.

Porque habéis involucionado después de la Creación, vuestra procreación es animal. Utilizáis las cloacas para procrear. Ahora tendréis oportunidad de cambiar algo en ese proceso. Caminad junto con la mutación planetaria y llegaréis a otro estado, a otra condición.

Son confirmadas las Mónadas y las Tríadas. Todo aquel que elija reencarnar para evolucionar, formará un espíritu triple como la Trinidad Padre-Madre-Hijo. Ese proceso se repite hasta que él consiga el estado de evo­lución sutil -gaseoso, o, si lo preferís, energía-luz. .

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El GNA es parte de ese cambio que dará al hombre lo que él está buscando. El DNA fue usado cuando en este planeta se efectuó la incorporación de los genes cósmicos y se creó al hombre. Los Jardineros del Espacio utilizaron, en aquella época, al ectoplasma de varios ani­males anfibios: por eso vinisteis de las aguas y por eso du­rante la gravidez, la gestación, estuvisteis dentro de un núcleo de agua. En vuestro origen pertenecísteis, como ectoplasma, a esos habitantes de las aguas.

Cuando decís que vuestro origen es divino, sabéis que el origen divino está en vuestra esencia. Los cromo­somas pertenecen a vuestro cuerpo sólido. Vuestra esencia es la que os permite tener el estado de consciencia, inteligencia y pensamiento que tenéis, para que podáis llevar adelante la tarea que os fue propuesta.

Los Jardineros del Espacio llegaron a la Tierra para cumplir el plan de "engendrar". Para llevar adelante la tarea, estudiaron diversas especies animales que habita ban la Tierra. Después de observarlas cuidadosamente, un dinosaurio parcialmente acuático, animal muy sensible, fue considerado portador de la cualidad necesaria. Era la "serpiente" de los mayas. La "serpiente estaba en con­diciones de iniciar la etapa evolutiva, al incorporarse en ella los genes cósmicos que habían sido ordenados; y en aquel momento de mutación se efectuó eso. Entonces desde el agua, su fuente de vida, aquel ser "serpiente` vino hacia la tierra y se convirtió en Anthropos, en el hombre que habitaría este planeta.

Se normalizó su estatura modificando el "código de la hipófisis" : Con ese código él obtuvo funciones glandulares, y finalmente se transformó en el ser andró­gino, que se autofecundaba para, después, parir.

Después, los Jardineros del Espacio modificaron el código genético eliminando la cola, convirtiéndola en sacro-cóccix, preparando así los sexos. Surgieron entonces los siete chakras, que responderían a las siete Móna­das durante los ciclos evolutivos. Como dijo Jesús, se­tenta veces siete, hasta que pasaron al octavo estado, o estado de Avatar, de elegido.

Después de eso se incorporó al hombre el campo as­tral, que surge cuando se incorpora al estado pensante.

"Daremos al nuevo ser la luz, para que viva en la cons­ciencia" : Los animales también tienen un cuerpo astral, pero este está en otra subdimensión y carece de los genes que se incorporaron a vuestra creación. El número de los saurios fue disminuyendo, y a ellos sucedieron nuevas es­pecies animales que fueron traídas de otros planetas, así como lo fueron vuestros genes.

El reino animal pertenece a una involución anterior al estado descripto en la Biblia. Los insectos son transito­rios dentro del reino animal. Aunque el homo-sapiens haya tenido su origen físico en el agua, no olvidéis que los genes fueron incorporados a él por los jardineros cós­micos con materiales traídos de otros mundos, según la autorización del Padre de todo lo creado y de todo lo in­creado. En esencia, sois de origen cósmico, y, en la con­formación densa que tenéis, vuestra estructura es terres­tre. Desencarnáis porque tenéis necesidad de buscar vues­tros orígenes inteligentes.

Cada uno tiene dentro de sí un linaje cósmico por el cual ha de trabajar en silencio, con su Mónada. Procurad, en el nivel interno, abriros hacia el contacto con vuestra Mónada.

Los "hijos de las estrellas" cohabitaron con las ' "hijas de los hombres" para que en los seres terrestres se injertasen nuevos genes con distintos valores hereditarios Así, el ambiente del planeta fue cambiado para que fuese posible la evolución de la vida. Todo eso acon­tecerá de nuevo, pero en otra vuelta de la espiral evo­lutiva.

Los Jardineros del Espacio volvieron para determi­nar el tiempo de mutación del planeta y rescatar lo res­catable.

Vuestro tiempo en este planeta depende del karma: depende de que hayáis cumplido o no la tarea que elegísteis. La influencia animal os fue impuesta porque ha béis escogido al planeta Tierra. En otros planetas vuestra situación sería distinta. Sois material-astral-etéreo, y en otras dimensiones seríais armonía inteligente-gaseosa­astral.

Cada habitante del planeta Tierra tiene en su inte­rior la palabra cósmica que lo identifica con la escala que abandonó al partir. Aun encarnado trae consigo la clave cósmica que es esa nota.

Todo ser que evoluciona vive experiencias propias de las diversas etapas de sus Mónadas y de sus Logos, y así se prepara para progresar en vidas cada vez más inteligentes, respondiendo siempre a la ley del Servicio. Poco a poco, se convierte en un Avatar.

Buscáis hoy lo que seréis mañana: productos sin errores de la evolución. La Mónada se convertirá un día en Logos. Tendréis acceso al conocimiento que ayuda a los demás en la trayectoria evolutiva. Empero, llega­réis a otras leyes cuando no reencarnéis más.

Durante vuestras pruebas aprenderéis desde la mora­lidad hasta la degradación. Como Jesús, también seréis tentados y probados. Si observáis a las aves, veréis que ellas comparten los granos que las alimentan y el agua que reciben, dados por la pura bondad de la madre na­turaleza, mientras que el hombre vende y cobra para dar de beber y comer. Si el creador no dejó herederos ni tam­poco fronteras, ¿por qué pueden los hombres ser dueños de algo? ¿Por qué? ¿Veis cómo el pensamiento cósmico está dentro de las leyes cósmicas, y cómo el pensamiento . terreno está dentro de las leyes de la Tierra?

El acto sexual sin amor es desequilibrio. Es el mayor desequilibrio al que el hombre puede llegar. Por otro lado, querer cambiar el orden y producir seres en laboratorio, en una probeta, he ahí una de las causas de las tribulaciones que vendrán, otras causas son las guerras, las aguas contaminadas, la tierra intoxicada, las armas nucleares, químicas y bacteriológicas... crímenes. ¿Veis por qué algunos de vosotros tendréis que evacuar el planeta? Limitación, oscurantismo, dificultades, con­flictos mentales... ¡sería tan largo de enumerar!

El espíritu puede elegir su grupo familiar e inte­grarse a él, sabiendo cuáles serán sus pruebas más duras. Así se produce una encarnación equilibrada. En cuanto a lo que es cierto y a lo que es erróneo, el espíritu ten­drá una percepción velada, para que él mismo vaya de­cidiendo su camino.

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¿Qué significa la letra G del GNA? Es la incorpora­ción del nuevo código. Es un nuevo campo electro­magnético vibratorio. No se refiere a la ordenación sistemática de los aminoácidos que componen el ácido desoxirribonucléico.

El DNA suministra las características de vuestro cuerpo físico y hace que todas las modificaciones por él sufridas sean adaptables a la dimensión densa en la cual vivís. Pero ahora debéis pasar a otras dimensiones. El cuerpo físico tiene entonces que adquirir una conforma­ción que corresponda al nuevo traje cósmico.

Ya sois los "últimos".; los que quedaron hasta el final de la tarea. En vuestros cuerpos se está produ­ciendo una serie de mutaciones hace algún tiempo, a fin de que podáis soportar las modificaciones que el pla­neta irá a sufrir, antes de que os retiréis de él.

Se os está entrenando para que paséis a las dimen­siones sutiles sin que, entretanto, vuestro cuerpo quede impedido de operar también en la dimensión densa.

Aún no existe en el plano físico un método dispo­nible para la demostración del nuevo código genético GNA. Los equipos que estudiaron lo que ocurrió en las personas que fueron llevadas a las naves para someterlas a operaciones saben que se produjo un cambio, pero des­conocen la forma de determinarlo. La sustancia química que necesitarían usar para descubrirlo debe permanecer en el misterio durante algún tiempo más. Entretanto, es importante que el cambio se haga, y nada más.

Al cambiar hacia el código GNA, el hombre adqui­rió genes más puros. ¿Por qué? Porque no tienen karma, porque no tienen libre albedrío, y porque todos los seres pensantes vendrán con el mismo conocimiento.

En cuanto a los cromosomas, éstos no tendrán parti­cipación en las nuevas leyes que regirán la vida después del cambio. Tendréis cuerpos menos densos, más sutiles. Hasta este momento, un año de los vuestros son algunas horas nuestras, porque sois más densos.

No es posible daros más informaciones por ahora. Eso sería explotado para mal, en los laboratorios. No os preocupéis. el cambio se está efectuando en vuestros cuerpos, directamente. Tendréis otra concepción, otros serán los patrones de conducta, otras serán las leyes a cumplir.
Se está produciendo un cambio total. De manera que ya están viniendo niños preparados y ya se está lle­vando adelante el trabajo silencioso con los "contac-tados"; o autoconvocados, los discípulos, y también los estudiantes.

Cuando las informaciones sean ampliadas, y estemos autorizados a darlas, las daremos.

EL NUEVO MOVIMIENTO PLANETARIO

Cuando os hablamos de una existencia cósmica, lo hacemos por Amor, porque tenéis voluntad de evolu­cionar hasta el conocimiento de las leyes. Así, cuando os hablamos de nuestros aparatos de vuelo, es por el mis­mo principio.

En todos nuestros aparatos, desde los menores hasta los mayores, existen las mismas e idénticas característi­cas de la mecánica de los cuerpos celestes. Por tanto, dentro de ellos nos sentimos como en nuestra casa y so­bre esas "naves cilíndricas"., como las llamáis, nos move­mos libremente como en una pequeña ciudad, incluso llegando a una velocidad incalculable para vuestro cono­cimiento científico actual.

Una de nuestras naves espaciales de dos kilómetros de diámetro, cubre la distancia entre el planeta Marte y la Tierra en apenas 9 días, o sea, 216 horas. Si fuera necesario, ese tiempo puede reducirse notablemente con el uso de naves espaciales equipadas para viajes intergalác­ticos. Fuera de vuestro sistema planetario podemos desarrollar una velocidad cien veces mayor que la de la luz. En cuanto a la energía disociativa de la materia, o sea, la que produce la "antimateria".; os informa­mos que sobre Marte y Saturno, al igual que en ciertas zonas de vuestro satélite, la Luna, aquélla fue utilizada por nosotros con fines altamente benéficos y dirigida para proteger cuerpos celestes de la continua amenaza de meteoros, los cuales, por falta de suficiente sustan­cia desintegrarte, caerían sobre el suelo lunar con efec­tos desastrosos.
Atendiendo a su estado actual, la Luna tiene frági­les envolturas magnéticas.

Nosotros, al igual que otros participantes del Conse­jo Intergaláctico universal que formamos la confedera­ción interestelar a la cual vuestro sistema solar también pertenece, usamos energías intersolares para el desplazamiento de nuestras naves cósmicas. Protegemos los cuerpos celestes menores del impacto con otros de gran­des dimensiones, lo que podría ocasionar daños de gran repercusión para el sistema. Hace milenios que usamos la energía disociativa de la materia con grandes beneficios para la ciencia evolutiva.

Nuestra ciencia usa la energía asociativa para ali­mentar la homogeneidad de cualquier cuerpo celeste en estado de carencia cohesiva en su estructura física carencia debida a la pérdida natural (lentamente progre­siva) de las fuerzas cosmo-magnéticas.

Actualmente, vuestro satélite, la Luna, manifiesta justamente esa carencia, debido a la contracción de su núcleo ígneo-magnético-cósmico. Eso produjo un cambio radical en su anillo magnético-esférico, que fue absor­bido hacia el centro. Por consiguiente, vuestro satélite Luna se encuentra actualmente suspendido en el espacio en una especie de vacío cósmico, como una esfera en pre­cario estado de estado de estabilidad.

Esa particularidad fue notada por la ciencia terrestre el día 25 de julio de 1959, por inspiración de nuestros discípulos que operan en Italia. Ellos invitaron a los científicos de la Tierra a que desistieran de las experien­cias que se están llevando a cabo sobre el satélite lunar, pues esas experiencias podrían provocar su caída sobre la Tierra. No siempre vuestros científicos toman en serio nuestras informaciones; por consiguiente, no siempre permitimos exploraciones en la Luna, y así hacemos que los proyectos fallen.

Nunca dejamos de observaros, y hoy lo hacemos más que nunca. El 24 de abril de 1964, nuestros discípulos comunicaron a todas las jerarquías responsables y a los científicos de la Tierra que es absolutamente necesario rever, con carácter de urgencia y antes de que sea tar­de, el delicado campo de la física nuclear, y aplicarlo positivamente; de la misma forma, estamos recomen­dando que se detengan las pruebas nucleares. ¿Acaso Chernobyl no será una advertencia?

Estamos usando nuestros recursos técnico-cientí­ficos, enviando nuestras naves-laboratorio a los espacios contaminados, para limpiarlos A través de esos viajes, podemos localizar y medir las convulsiones caóticas que inciden sobre el núcleo de la masa ígneo-cósmica de vuestro planeta. ¿Esas palabras tienen algún sentido para vosotros? Encontramos, pues, en su anillo magné­tico-esférico una grave acentuación vibratoria, y hay pre­ocupación en otros planetas por vuestra actividad cós­mico-física habitual.

Nuestros controles consiguieron también localizar una grieta progresiva, preludio de catástrofes imprevi­sibles. Todo eso sumadlo a la ruptura del eje magnético del planeta Tierra, que es sabida por los responsables de vuestra política mundial. Esas informaciones os las dimos, pero en vuestro planeta impera la hegemonía mental como fuerza destructiva.

Ahora bien, se concreta cada vez más la amenaza espantosa de vuestra autodestrucción y el caos cósmico de vuestro planeta. Una de las advertencias visibles de ello es la mancha negra en la calota polar.

¿Sabéis lo que esas señales dicen?

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Está próximo el tiempo en el que numerosas naves interplanetarias celestes vendrán y serán vistas en gran número, en formaciones, en misión de Paz. Tendrán lugar vuelos de demostración en los cielos de la tierra, cuando la situación política se halle de tal forma que sea impo­sible evitar un conflicto mundial.

Grandes señales ya son evidentes para todos, humil­des y poderosos.

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El ser viviente es cualitativamente energía superior inmaterial. Engañado por una civilización que descuida eso, el hombre terrestre no dio tratamiento adecuado a su condición esencial. El haberse identificado con la ener­gía inferior material es hoy la causa de todas sus miserias, pero el conocimiento de su esencia verdadera será res­taurado.

El hombre y la mujer civilizados tienen, por natu­raleza, el don de vivir eternamente y, al mismo tiempo, ser felices. En el estado original es natural que el ser vivo sea eterno y feliz. No obstante, en el estado actual de su vida en la tierra, él está condicionado en una lucha contra nacimientos y muertes. Eso demuestra que aún no con­siguió la consciencia de la felicidad ni de la inmortalidad.

Actualmente, muchos desean visitar otros planetas y conocer el cosmos. Es natural, pues todos tienen derecho a regresar a su lugar de origen; todos tienen derecho a ir a cualquier parte del cielo espiritual. Esos viajes son atrac­tivos porque el cielo está lleno de un número ilimitado de planetas habitados por toda especie de seres vivos, materiales e inmateriales. Cada uno se aproxima al estado de perfección mediante el propio esfuerzo individual.

La ciencia terrestre descubrirá mundos inmateriales que están muy próximos a vosotros.

Los científicos aceptan la probabilidad de que exis­tan otros mundos, o un mundo inmaterial constituido por antimateria. Ese mundo inmaterial consistiría en partículas. atómicas y sub-atómicas que girarían en órbita en sentido contrario al de las leyes del mundo material. Esas tendencias científicas suscitan las siguientes hípótesis:

a) Existe un átomo o una partícula inmaterial cons­tituida por leyes inmateriales, o sea, el cuerpo-anticuerpo.

b) Hay otro mundo además del material, mundo del cual sólo existe un conocimiento limitado.
c) Los mundos inmateriales pueden chocarse en algún momento, aniquilándose unos con otros.

De esas tres hipótesis aceptamos las dos primeras, pero no la tercera. Por casualidad, ¿ante la "muerte" física de vuestra materia, el alma o espíritu también "mueren"? Sabemos que no. Por tanto, la antimateria jamás se destruiría. La dificultad radica en el hecho del concepto de los científicos respecto de que la anti­materia abarca sólo variaciones de la energía material; ellos aún no conocen la antimateria de la cual hablan.

Por su constitución, la materia puede ser aniqui­lada. Pero la antimateria está completamente libre de toda característica material. Está libre del aniquila miento, por su propia naturaleza. Si la materia es des­tructible y separable, la antimateria es indestructible e inseparable.

En los Vedas, escrituras conocidas en vuestro mundo, eso está expuesto. Pero los Vedas son difíciles para el entendimiento del hombre de desarrollo medio. La forma superior de energía de la personalidad de Dios está descripta en el Bhagavad Gita. Allá está formulado claramente el concepto trascendental de materia y anti­materia, como dos formas de la misma energía.

Existe una energía que creó al mundo material, y que en su forma superior también creó al mundo inma­terial, o trascendental. Los seres vivientes pertenecen a la categoría superior de esa energía creadora.

Por sí misma, la materia no tiene poder creativo.

Sólo cuando es manipulada por la energía viviente, se producen cosas materiales. La materia en su estado cósmico es, por tanto, la energía latente del ser supremo.

¿Cómo se puede explicar la partícula inmaterial? Tenemos experiencias con partículas o átomos materia­les, pero no con átomos inmateriales. En el Bhagavad Gita se dice que la partícula inmaterial está dentro del cuerpo material. Ese cuerpo material cambia progresiva­mente de la infancia a la pubertad, de la pubertad a la juventud, hasta la vejez y después, la partícula inma­terial abandona al cuerpo viejo e inútil y toma otro cuer­po material.

El ser viviente es siempre indestructible. La partí­cula inmaterial se halla dentro de la masa de energía material conocida como cuerpo denso y cuerpo sutil. En el continuo choque entre dos partículas, la inma­terial jamás es aniquilada. Nadie puede causar la des­trucción de lo imperecedero, ratifica el Bhagavad Gita.

Donde está vuestro tesoro, allí está vuestro cora­zón. Cuando se practica el servicio devocional, se cultiva el deseo por el reino de Dios Las siguientes informa ciones esbozan una práctica general de preparación para un viaje a los mundos inmateriales (Vaikuntha), en los cuales la vida está libre de nacimiento, vejez, enferme­dad y muerte.

PRACTICA GENERAL

1. El candidato debe aceptar la enseñanza espiritual auténtica, para ser entrenado científicamente. El maestro espera. Siendo materiales los sentidos, no es posible, con ellos, llegara la trascendencia. Los sentidos tienen que ser espiritualizados con el método prescripto y transmitido por un maestro espiritual de autenticidad irrefutable.

2. Cuando el estudiante escoge el camino de cosmos, recibe la iniciación. Eso marca el comienzo de su entre­namiento espiritual. Todo lo que ya ocurrió fue una preparación, si se lo considera desde un punto de vista mayor.

3. El candidato debe estar preparado para corres­ponder, de todas las maneras, al objeto de la devoción.

4. El candidato inteligente formula preguntas inte­ligentes al maestro espiritual, para librar de incertidum­bres su camino.

5. El maestro espiritual enseña el camino, no de manera caprichosa sino con los principios de las Jerarquías que efectivamente lo recorrieron. El maestro espiritual nunca se desvía del camino de su Jerarquía. Cada Jerar­quía tiene un color que corresponde al rayo que le es propio. El candidato debe seguir siempre los pasos de los grandes sabios que practicaron el método y tuvieron buen éxito. Eso ha de tomarse en la vida como un lema. El maestro no ha de ser imitado superficialmente, sino que se lo ha de seguir con sinceridad, según el momento y las circunstancias de cada caso.

6. El candidato debe estar preparado para cambiar sus hábitos de acuerdo con las instrucciones que recibe. Para gloria del Señor, debe estar preparado para sacrificar su autogratificación sensorial, así como para negar los propios sentidos.

7. El candidato debe vivir en un ambiente espi­ritual.

8. Debe vivir con lo estrictamente necesario para su manutención, sin acumular riquezas.

9. Debe observar los días de ayuno, y son buenos el de la luna creciente y el de la luna menguante.

10. Debe demostrar respeto hacia las Jerarquías eru­ditas y hacia las leyes del cosmos. Debe respetar a quienes son devotos. Esos son los primeros pasos en el camino del servicio devocional. Gradualmente, el candidato debe comenzar a observar otras normas, que son "negativas":

11. Debe evitar toda ofensa.

12. Debe evitar demasiada asociación con los no de­votos.

13. No debe recibir discípulos en número ilimitado. Esto significa que un candidato que observó con buen éxito las doce primeras normas puede convertirse, él mismo, en un maestro espiritual, de la misma forma que, en una escuela, un estudiante, con el tiempo, se pone a ayudar a otros estudiantes

14. No debe presentarse como un hombre muy eru­dito, porque sabe citar lo que dicen los libros. Debe tener un conocimiento de los temas esenciales del movimiento cósmico, sin acumular conocimientos superfluos prove­nientes de otros hombres.

15. El candidato debe mantener su equilibrio men­tal aunque ocurran grandes pruebas, sean éstas de pér­dida o de ganancias materiales. Todo eso son pruebas. La práctica regular de las catorce normas antes descrip­tas le permitirá conseguir eso.

16. El candidato no debe ser afectado más por lamentaciones ni por ilusiones primarias.

17. Nunca debe mofarse de la forma de religión o adoración de otro, ni hacer escarnio de la personalidad de Dios y sus devotos.

18. No debe tolerar blasfemias contra el Señor o sus devotos.

19. No debe participar en la discusión de temas sobre la relación hombre-mujer, ni ocuparse de temas inútiles sobre asuntos familiares de los demás.

20. No debe infligir dolor a los cuerpos ni a las mentes de otros seres vivos, cualesquiera que estos sean. 

De esas veinte normas, las tres primeras, que son "positivas". son imperativas y esenciales para el candi­dato auténtico.

Ante los visitantes celestiales, buscad encuentros en el silencio, y con adoración.

EL DESPERTAR DEL CONSCIENTE DERECHO

Tenemos a nuestro alcance el uso del consciente derecho y la técnica para despertarlo. Ante todo, es im­portante no querer acelerar los tiempos, y mucho menos usar tácticas pertenecientes a otras épocas.

El valor del trabajo para despertar al consciente derecho consiste más en que se haga regularmente algo predeterminado, que en el ejercicio en sí, que e$ tan sólo un medio. El despertar no depende tanto de someterse a ayunos prolongados o retener la respiración siguiendo consejos. Depende, eso sí, del grado de consciencia que se alcanzó.

Hoy en día, a los incautos se les da técnicas ya supe­radas, incluso las que se refieren a la estimulación de los chakras. Aquéllas no tienen efecto, si están aisladas de un trabajo sobre el comportamiento en general.

Muchos no comprenden que las técnicas tienen ca­rácter semejante al de las parábolas, y no las aplican en sus vidas, lo que sería muy útil y eficaz si lo hicieran.

¿Para qué sirve la piedra de los sabios (piedra filosofal) si a la piedra le falta el sabio? Empero, existe ciertamente la posibilidad de despertar la actividad cerebral derecha  de manera consciente y dándole un verdadero sentido.

Ese ejercicio es la reproducción microcósmica cons­ciente de una realidad macrocósmica. Por eso el trabajo puede despertar la vibración cósmica dentro del cons­ciente derecho.

Si queréis sobreponeros a la polaridad sintonía ­resonancia, primero tenéis que hacer desaparecer la sepa­ración entre ejercicio y vida normal. Degradáis el ejercicio hasta una ocupación para los momentos propicios cuando la meta de ese esfuerzo es transformar cada movi­miento, cada palabra y cada acción en un camino hacia el despertar. La flor de los campos, que se abre, ofrece generosamente su belleza y su perfume sin otra finali­dad, a no ser la de entregarse al creador. El canto del pájaro y el rumor del mar, ¿qué otra cosa son sino un permanente oficio divino? Sólo vosotros, humanos, creéis siempre tener otras cosas que hacer, cosas más importantes que glorificar al Creador. Vuestra acción debería existir por sí misma. Si eleváis la vida diaria al Creador de vuestra esencia, no podéis huir del mundo que os rodea.

El despertar no os lleva hacía afuera de este mundo sino que os ayuda a iluminar la estancia terrena, y a re­dimirla.

Cuando se recorre un camino peligroso por la sucie­dad material terrena, se abandona todo lo que es infe­rior y se parte en busca del cosmos. En este caso, la técnica, a través de los caminos de las Jerarquías, llevará al hombre hacia el despertar. La esencia del despertar es traer luz a la oscuridad, es transmutar ignorancia en co­nocimiento, es colaborar con el proceso de redención del planeta, es servir a la luz. Sólo los renacidos pueden despertar. El verdadero poder es solamente aquel que se tiene sin que se lo imponga. La omnipotencia de Cristo en la cruz se manifiesta cuando él no aceptó el desafío de descender de allí. Mientras el hombre prosiga usando el poder propio, seguirá siendo esclavo de éste y seguirá impotente como lo es ahora.

En general, no todos comprenden esas relaciones. Se espera que, quien desarrolle en sí cierto "poder", se dé cuenta de eso. Empero, el despertar cósmico verdadero jamás pretende "comprender". pues era el propio tentador quien, según la Biblia, quería pruebas visibles. Y no las recibió.

Aquí está la diferencia entre el despertar cósmico y el esoterismo mal conducido. Mientras el hombre siga siendo curioso, las puertas del cosmos permanecerán cerradas para él.

Después de vivificar a fondo vuestra motivación, y de que os hayáis asegurado de que las causas de vuestras acciones no son ni la curiosidad ni el poder, entonces seréis aptos para dar los primeros pasos hacia el desper­tar cósmico.

Aquí conviene advertir sobre un punto peligroso para toda asociación. La enseñanza que abarca sola­mente una partícula de la realidad, y que se presenta como verdad salvadora única, desperdicia energías de la propia evolución en burocracia, en cruzadas y en riva­lidades con los que piensan de otro modo. Los sistemas se convierten en una meta en sí mismos y fijan al indivi­duo en vez de liberarlo de fijaciones.

En esos casos, el grupo se transforma en un lugar de escapismo a fin de asegurar para sí su propio valor; y su camino esotérico se agota en el consumo que los discípulos hacen de las palabras del propio maestro. Así, el camino a recorrer se transforma en un callejón sin salida. Digamos que en las huellas de alguien que se adelan­tó, otros sigan el camino. Pero subsiste esta pregunta. ¿quién consiguió distinguir la vía del consciente izquier­do de la vía del consciente derecho?

Con las palabras "izquierdo" y "derecho" estamos presentando dos polaridades. Los caminos son polarida­des. No se trata de atribuir un carácter diabólico al consciente izquierdo, pues él también encierra en sí particularidades sublimes: es necesario como antagonis­ta, y hace que el derecho sea aún más visible. Empero, quien desee llegar al despertar cósmico, se halla ante la decisión de cuál de los dos rumbos seguirá: el camino de la oscuridad, o el de la luz. Cada ser es libre para tomar la decisión que quiera, pero necesita asumir totalmente las consecuencias de la propia elección, o mejor dicho, tiene que soportarlas después.

El camino izquierdo atrae con el poder, el camino derecho produce la apertura. Para muchos, la elección parece fácil. La oscuridad del consciente izquierdo es la falta de conocimiento-luz. Así, el camino izquierdo es oscuro, y no os lleva a meta alguna real de vuestra esencia cósmica. Es nada más que un desvío muy largo, desvío que finalmente, algún día, también terminará en la luz La luz llega a los que tienen experiencia en el valle de ERKS.

No por casualidad, desde los tiempos antiguos, están asociados la verdad, el conocimiento, la redención y la iluminación provenientes de las Jerarquías Solares. Tam­poco es por casualidad que, de la misma forma, estén aso­ciados entre sí la negación, la mentira, la traición, el error, la enfermedad y el sufrimiento. Estos últimos son típicos del consciente izquierdo.

Cada uno de vosotros tiene hoy una opción que efectuar. Recordad que, en la etapa en que os encon­tráis, el camino del cosmos es el camino de la luz y no el de las tinieblas.

El verdadero conocimiento existe en forma orga­nizada, es la ley del universo. Estará a disposición para serviros hasta cuando lo necesitéis. La ley muestra el camino de la libertad, y nunca lleva al ser hacia la depen­dencia.

No será la dependencia de grupos o de maestros la que os dará la luz. Cada ser tiene que recorrer solo el propio camino. Si en su trayecto necesitara ayuda, ésta le llegará sin que tenga que ir a buscarla. Para recibirla es necesario necesitarla realmente.

Como ya lo advertimos, vuestro planeta está a punto de enfrentarse con una crisis cósmica, y no está libre de convulsiones naturales. Los actuales instintos bélicos ponen en peligro la sobrevivencia de la humanidad en­tera. Las jerarquías ven la posibilidad de una guerra ató­mica, que repercutiría gravemente en todo el sistema solar.

Hemos recomendado la necesidad de equilibrio psico-físico-espiritual, y vemos que es necesario recor­daros eso. Esperamos que en vosotros prevalezca la FE en lo que no podéis ver ni tocar.

EL PRINCIPIO DE LA LUMINOSIDAD EN LAS NAVES ESPACIALES

Varias veces quisimos hablar de este tema con voso­tros, y ahora llegó el momento.

El sistema de propulsión de los aparatos está funda­mentado en un campo de energía estelar que rodea a la nave y gira vertiginosamente, en cuatro etapas, lenta, color rojo; ligera, color anaranjado; veloz, amarillo; y blanco, con el potencial que produce velocidades desco­nocidas por el hombre.

Un poderoso ciclotrón que rodea nuestros vehícu­los produce la ionización de los elementos atmosféricos circundantes, que se iluminan por la fuerte fricción.

Toda nave espacial pasa por tres etapas de acelera­ción:

1. Cuando está suspendida en el aire, o cuando pue­de ser observada claramente y percibidas sus estructuras físicas con nitidez, el campo magnético circundante tiene una velocidad de giro de observación. Esto ya es conocido por la documentación conseguida por el hombre terrestre. 

2. Cuando la velocidad de giro del campo magnético circundante comienza a aumentar". se iluminan los elementos atmosféricos y la nave se recubre con una aureola de brillo creciente". pasando por cierta escala de colores: rojo (que corresponde a baja velocidad de giro); amarillo (más rápida)". anaranjada (más rápida aún)". azul intenso y blanco brillante (esta última corresponde a una alta velocidad de giro). En ese proceso de aceleración se sintetizan". a partir de los elementos atmosféricos some­tidos a gran fricción". una especie de hilos compuestos por silicio, bario". calcio y". a veces". níquel puro. A esos filamentos desprendidos de las naves los investigadores dan el nombre de "cabellos de ángel”

3. Luego que el campo magnético circundante es establecido". se puede apreciar el brusco movimiento de la nave en la dirección determinada por el plan de vuelo. Ese "vuelo de disparo" es el más sorprendente". y demuestra la diferencia entre la construcción de nues­tras naves y las de las naves más avanzadas de la ingeniería terrestre. A pesar de estar operando en la tercera dimen­sión, en el mundo tangible". material". nuestros cuerpos biológicos tienen manifestaciones simultáneas en otras dimensiones. No podemos ampliar esa explicación". por ahora". pues no existen elementos referenciales apropia­dos en lenguaje terrestre. Sin embargo". diremos que la cuarta dimensión es una progresión del tiempo abstracto. Quien tenga que comprender, comprenderá.

La quinta dimensión es un plano electrónico aún concentrado en espacio y tiempo". en el que inteligen­cias bioenergéticas esenciales vibran adecuadamente, en sintonía con la mente cósmica.

La sexta dimensión es un plano de transferencia, en el cual es posible que se manifiesten inteligencias bio­plasmáticas, que pueden originarse en otros aspectos del espacio y del tiempo. No están relacionadas con el actual concepto energético.

La séptima dimensión es Plasma Biológico", cuya ex­plicación es tan compleja para vosotros, que sólo convie­ne saber, a través de esta información externa, que se trata de elementos altamente evolucionados.

En sentido ascendente se llega hasta la décimo­ octava dimensión, y más allá de ella vuestro conocimiento no puede, por ahora, captar. Está muy próxima a la cons­ciencia de las funciones divinas de la Creación.

Estas rápidas informaciones básicas pueden activar vuestro mundo intuitivo, del cual podrán provenir esti­mulaciones para desarrollarlas.

Cada tarea nueva que asumís es un engranaje más que ponéis en movimiento. El movimiento existe, y cada uno de vosotros debe realizar sus tareas en silencio.

Manipulamos la luz así como vosotros manipuláis la materia. El limitado conocimiento que tenéis sobre la luz os impide saber qué capacidades prodigiosas aquélla posee. Vuestro despertar hacia el consciente derecho po­drá hacer que alcancéis tales conocimientos.

La luz es obediente, porque es vehículo de la crea­ción inteligente del cosmos. El cosmos físico es el cuer­po, la luz es el alma, y la inteligencia es el espíritu. Es prerrogativa de quien posee el supremo conocimiento del espíritu-creador, servirse del poder de la luz y de sus múltiples efectos.

Queremos mencionar aquí que la luz puede servir como conductor. Con el uso de ella nos desplazamos cuando los encuentros con vosotros son posibles, dentro de la Ley. Podemos llegar a la Tierra venidos de cualquier punto del espacio. La luz tiene posibilidades inconcebi­bles para vosotros. Una vibración regulada nos permite salir totalmente de vuestro campo visual, como si no existiéramos, aún cuando estamos físicamente presentes, sólo nuestros discípulos nos conocen, por contacto.

En ERKS, vuestra experiencia-contacto os instrui­rá para que conozcáis parte del uso de la luz. Incluso conservando vuestro cuerpo sólido tendréis, a través de sus aspectos mutantes, conocimiento de la proyección cuerpo-alma-espíritu.

Estas informaciones básicas sobre el momento ac­tual que vivís serán ahora acrecentadas con la descrip­ción de algunas tareas que podréis emprender, si lo qui­siérais

LAS TAREAS DEL HOMBRE NUEVO 
TAREAS INDIVIDUALES

Cuando os hablo de tareas individuales, me refiero a vuestro trabajo de sintonía con el consciente derecho. Estáis en las fronteras del gran cambio. Las tareas individuales existirán para que lleguéis al dominio de la sintonía con el regente, o Mónada. Después de ello, po­dréis servir realmente a través de trabajos grupales.

Para toda acción de servicio debéis permanecer recogidos en las grutas del Amor Divino en vuestras al­mas, y en el silencio, emitir el pensamiento invisible de ayuda y de entusiasmo.

He aquí algunas afirmaciones básicas para ese trabajo:

"Procuraré cambiar de dimensión y, después, sin forma ni nombre, ser el mensajero contactado que en divina paz recorre los oscuros ángulos del pensamiento, ascendiendo a la luz de la paz acuñada en los talleres del silencio cósmico."

"Conseguido mi cambio de plano, ayudaré a los enfermos para que obtengan salud y paz."

"También guiare a mis hermanos y los ayudaré para que sean fuertes, para que encuentren trabajo adecuado y puedan ser útiles."

"Buscaré el material etérico para que el templo de mi alma sea edificado, y tomaré consciencia de que Dios mora en él.”

“Repartiré con otros los frutos de mi devoción cós­mica, para que queden vinculados y se sientan inmensa­mente pacíficos."

"Serviré con espiritualidad y alegría. " 

TAREAS GRUPALES

A través de la gracia cósmica os liberaréis de las pesa­das cargas de la carne y los huesos, y romperéis con las cadenas del cuerpo, que es el libre albedrío -todo con la ayuda de la Mónada que habita en el espacio cósmico.

Afirmaciones básicas

"Ya somos libres, y a partir de nuestro interior bus­caremos las tareas que se están solicitando a través de la acción grupa/. "

"Viviremos las bellezas del camino, sin desviarnos de la meta con los ojos ni con el pensamiento."

"Las melodías del universo nos integrarán en sus notas, y todos en conjunto repartiremos los frutos que tendremos que preparar. "

"Aspiraremos la fragancia de los geranios, lirios, claveles, rosas y jazmines, no nos distraigamos cuando la mente nos guíe en dirección a la Casa Divina en el cosmos, en la que moran los Jardineros del Espacio." "Derrotemos a las sensaciones. Antes ellas se em­peñaban en pérfidos pensamientos y eran obstáculos para los sentidos."

"Nuestros lazos con la carne se rompieron. Así, nos permitirán ser viajeros del Reino, en el que nos espe­ran para la tarea del tiempo venidero. "
"Cuando hayamos construido el altar en nuestro co­razón, estaremos contemplando la obra que ha de ser ofrendada."
"Esos frutos los devolveremos a la columna verte­bral, a sus chakras, y al generador del torrente de vida que a través del corazón ocupará todo el cuerpo libe­rado. "
"Ya sin ruidos, por un sagrado río subterráneo, nuestro ser viaja por la espiral hasta el Reino del Espí­ritu, morada de la Mónada interior."

PAZ


DESCRIPCIÓN DE LAS LÁMINAS DE TAPA, CONTRATAPA Y SOLAPAS


Los recursos generados por los derechos autorales de Trigueirinho son revertidos en la construcción y el mantenimiento de centros espirituales, que no se vinculan con instituciones, organizaciones, sectas o entidades de cualquier tipo.


TAPA: Una base de ERKS haciéndose visible en cuatro diferentes calidades de vibración, en la foto registradas como rojo, anaranjado, amarillo y blanco. Del vientre de esta gran nave espacial, salen, para entrenamiento o tareas diversas, 22 naves menores.

FOTO 1. Luces que muestran el área de entrada de la ciudad intraterrena ERKS. Así como Shambala, de cuya existen­cia los ocultistas tienen conocimiento, ERKS es habitada por seres profundamente iluminados. Es una base de ope­raciones de naves espaciales intergalácticas y un centro iniciático. Por lo que se sabe, Shambala jamás se materia­lizó; en cambio, ERKS se hace visible esporádicamente para ser fotografiada: lo cual es parte de un programa de preparación técnica y psicológica de grupos de terrestres. 

FOTO 2. Durante el atardecer, en la zona de contacto, una nave venusina muestra la salida, por una de sus escotillas, de una nave menor.

FOTO 3. Nave espacial de Júpiter, dejando escritas en los cielos las leyes correspondientes al manejo de las naves. A través de un código así manifestado, dibujan instrucciones para los que saben comprender. El movimiento perpendicular es de una nave pequeña, que está siendo enviada para operar en otros sitios de la tierra.

FOTO 4. Una nave custodia controla el entrenamiento nocturno de otra nave venusina. Entretanto, una tercera nave sube por la escotilla derecha de la nave madre.

FOTO 5. A través de la manifestación del campo energético en el plano físico, vemos la silueta de un tripulante a la dere­cha de la foto. A la izquierda, dos figuras femeninas, tam­bién parte de la tripulación: una de ellas está saludando y la otra está sentada. Este grupo poco difiere de la huma­nidad terrestre, como aspecto externo.

FOTO 6. En el atardecer del Valle de ERKS, una gran nave espa­cial irradia mensajes de enseñanza. Se trata de una nave venusina que actualmente trabaja para la tierra. Hay seres terrestres, los "contactados", que ya pueden entender esos mensajes que no son transmitidos con palabras.

FOTO 7. Proveniente de otro sistema solar, una nave espacial cuya velocidad es 52 veces mayor que la de la luz. Gran­des civilizaciones compartirán con la humanidad de la tierra su tecnología tras los acontecimientos que selec­cionarán a sus habitantes.

FOTO 8. Nave intergaláctica dibujando, en los cielos, textos que son instructivos como propagación de campos mag­néticos. La evolución terrestre será acelerada cuando se acentúe más el contacto con los extraterrestres de alto grado evolutivo.

FOTO 9. Una nave espacial permite que se fotografíe el campo electromagnético producido por ono-zone, la energía del universo que los tibetanos conocían, pero que aún es un misterio para el resto del mundo.

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